Gustavo Gómez Montero, director ejecutivo de la Asociación de Exportadores de Café de Colombia (Asoexport), menciona que eventos climáticos, inflación, baja producción, alza de tasas de interés y baja demanda tienen en jaque las exportaciones de café de Colombia.

Publicado por: Miguel Orlando Alguero
El último reporte de la Federación Nacional de Cafeteros, para agosto de 2023, dio cuenta de una producción de 872 mil sacos para ese mes, lo que significó un decrecimiento del 8,1 % frente a lo registrado en agosto de 2022, cuando fueron 949 mil sacos.
Por lo tanto, la producción acumulada a 12 meses se situó en 10,6 millones de sacos, es decir, 12,1 % menos al mismo periodo del 2022. Y en lo que corrido del 2023 (enero-agosto), la producción llegó a los 6,8 millones de sacos, lo que equivale a una reducción de 6,6 % respecto al mismo periodo del año pasado.
Esta misma tendencia se ve en las exportaciones del grano para agosto de 2023, cuando se vendieron al exterior 814 mil sacos, es decir, 6,7 % menos a las ventas registradas en el mismo mes del 2022.

En cuento a las exportaciones acumuladas a 12 meses, estas se ubicaron en 10,3 millones de sacos, para una reducción del 15,1 % frente al acumulado hasta agosto de 2022. Por su parte, el valor estimado de las exportaciones es 201,94 millones de dólares, lo que corresponde a una caída del 27,8 % respecto al valor del año pasado. Y el valor de las exportaciones acumulado a agosto de 2023 se calcula en 3.034 millones de dólares.
Ante esta contracción del mercado cafetero colombiano, Vanguardia conversó con Gustavo Andrés Gómez Montero, director ejecutivo de la Asociación de Exportadores de Café de Colombia (Asoexport).
Hay una realidad que no se puede negar, que las exportaciones de café este año van de ‘capa caída’, como pasa en Santander, ¿cómo ve esta contracción?, ¿a qué se debe?
Lo primero es que estamos saliendo de un fenómeno de La Niña que fue bastante fuerte, duramos cuatro años de lluvia y eso tuvo un impacto en la producción. Ahora comienza a marcar el panorama de una disminución en las ventas de nuestro café en los principales mercados, especialmente Estados Unidos y Europa. Esto no es un fenómeno solamente del café colombiano, pasa también cono los grandes productores como Brasil y Centroamérica en donde son productores de cafés especiales.
Lo anterior tiene un trasfondo, en el caso de Europa, de la guerra de Rusia-Ucrania, que marcó una fuerte una desaceleración económica, eso tiene un efecto fuerte en la demanda. En el caso de Estados Unidos, es por la inflación que no se ha podido controlar y los consumidores revisan cómo economizar en sus mercados. Todo esto tiene un impacto directo no solo en el consumo final, sino en las exportaciones de café verde y café tostado. Por otro, lado se ha normalizado la cadena logística internacional, que hace un par de años teníamos una disrupción en contenedores y logística.

Se suma las alzas en tasas de interés, eso hace que exportadores opten por tener el menor nivel de exportación posible porque el costo del capital es más alto. Todo esto es una conjugación de varios factores que hace que las cifras de exportación estén cayendo.
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Frente a esto, ¿qué planes y estrategias han tomado los exportadores de café para afrontar esta coyuntura?
La Asociación de Exportadores de Café (Asoexport) es la responsable de la exportación del 75 % del volumen del país, eso es un activo importante porque contribuye con la garantía de compra. Uno nunca ve que en Colombia un productor de café, por lo menos de café verde, no tenga dónde ir a vender su café. Eso es producto de una cadena de comercialización robusta que tiene el país.
Cada una de las empresas lo que ha comenzado a hacer es ir y ‘maletear’ el café a los principales mercados que ya tenemos consolidados, pero también a otros importantes como Asia y Medio Oriente, como una forma de desarrollar nuevos mercados que demanden el café colombiano de exportación. Por el otro lado, que es una tarea de todos, no solo de los exportadores, sino en general de la Federación de Cafeteros, del gobierno y de todos los actores, impulsar el consumo interno de café de alta calidad. En la medida que Colombia tenga un demandante de café de alta calidad podemos encontrar un destino en nuestro café excelso aquí en Colombia. Esto podría ser una buena noticia para los productores, incrementar sus ingresos. Si nosotros tenemos una mayor demanda, pues los precios mejoran. Esa es un poco la lógica.

Con base en el consumo interno, hay un auge en Colombia de cafés especiales, cafés de origen y de alta calidad, ¿esto se traduce en mayor rentabilidad en las ventas de café y mayor interés de compradores? ¿Se debe a que más personas se decidan en comprar ese tipo de café?
El café colombiano sobrevive por la calidad, ese es nuestro valor. Cuando uno ve a países como Brasil que comienzan a recuperar sus niveles de producción, recordemos que ellos hace un par de años tuvieron inconvenientes climáticos, le apuntan a cantidad de producción (se espera para el año entrante una mayor producción de cerca de 70 millones de sacos). Entonces, eso pone mucha presión en el mercado hacia abajo, y hace que muchos mercados de producción de café no sean capaces de competir y desaparezcan.
Es fundamental tener una mayor productividad, una mejor eficiencia en los costos y competir con calidad, si uno quiere sobrevivir en el mercado. Si un país como Colombia, que no está dado para competir con precios, está dado para competir con calidad. Todo lo que hagamos para incentivar el consumo de café de alta calidad es importante, no solo aquí en el país, sino en el mundo.

El otro tema, además de calidad, es la demanda a nivel internacional de la trazabilidad. Ahora salió la nueva regulación de la Unión Europea, que viene con dos programas fuertes. Uno es de la granja a la mesa, que es básicamente el control de agroquímicos, y el otro es la cero deforestación. Hay que asegurar que todo el café que se exporta a la Unión Europea no debe estar relacionado con predios sometidos deforestación a partir de diciembre de 2020. Y para cumplir con esa reglamentación, se tiene que recurrir a la trazabilidad. Y los clientes están dispuestos a pagar por eso.
No solo es tomarse un café muy rico, sino también entender la historia de quién produjo, cuál es la finca, dónde está ubicada, para entender la historia que hay dentro del café que se está tomando. Estas estrategias son fundamentales para sobrevivir en el mercado.
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Hace poco en Bucaramanga fue la subasta de cafés especial, nos dimos cuenta que hay muchos compradores interesados de países asiáticos, ¿por qué se da este interés en el café colombiano, sin descontar el mercado tradicional de Estados Unidos?
Estados Unidos es el mayor destino nuestras exportaciones, con el 45 %. Es el mercado más importante de café, con el que tenemos la relación más directa. En el caso asiático, es un mercado con un potencial muy alto. Por ejemplo, está creciendo en China, en donde normalmente no se toma café, sino té, pero el potencial de mercado es supremamente grande. Lo que hemos visto es que la demanda de café colombiano por China ha venido creciendo en doble dígito. China ya comienza a entrar en el top 10, eso es una señal importante. De hecho, en nuestra Cumbre Cafetera, que será el 2 y 3 de noviembre, vamos a traer tostadores y clientes internacionales, precisamente para eso, para darles a conocer las ventajas, las virtudes y el valor agregado del café colombiano.

Quiero cerrar esta conversación con un tema álgido y que quedó al descubierto en el pasado debate de control político en el Congreso a la crisis cafetera, y es el alza de las importaciones de café en el país para suplir el mercado interno y los riesgos para la calidad y precio local, ¿cómo ve este problema?
Hay que aclarar que, si un colombiano quiere consumir un café excelso 100 % de Colombia, lo puede encontrar en cualquier cadena de supermercados, hay varias marcas de café excelso de muy buena calidad. Incluso, hay pequeños tostadores que están sacando nuevos productos. Creo que debemos enfocarnos en generar un consumo de café de calidad, porque que si uno mira la balanza de las exportaciones, es el 92 % - 95 % del café se exporta, y la industria necesariamente tiene que importar materia prima porque no tiene suficiente disponibilidad acá en el país.
Lo que podríamos hacer, digamos todos los actores, es impulsar el consumo interno de café de calidad, eso nos convendría a todos. Todo el mundo tiene la posibilidad de comprar café, pero no tenemos la cultura de saber valorarlo y estar dispuestos a pagar el precio que vale, teniendo en cuenta que el café colombiano es un café de alta calidad. Ahí es donde hay que enfocarse. Eso tendría un beneficio para todos los actores de la cadena, tanto para tostadores, exportadores, como para productores. Ese es el corazón de todo.















