jueves 14 de noviembre de 2019 - 12:00 AM

‘Autosuficiencia en petróleo y gas del país no sería mayor al 2029’

De no llevarse la articulación del sector público y privado, Colombia podría pensar en importar estos combustibles.
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El sector de hidrocarburos es uno de los más importantes en la economía nacional, representa el 5% del Producto Interno Bruto, PIB; sin embargo, la autosuficiencia en petróleo y gas tiene los días contados, lo que se convierte en un gran reto para el país.

Y es que los tiempos son exiguos. Para el caso de crudo la autosuficiencia es de seis años y para gas de 10.

Según cálculos de Campetrol, un escenario de pérdida de la autosuficiencia de petróleo, el primer impacto sería la suspensión de la capacidad de exportación que le costaría al país $24 billones anuales en promedio a partir de 2024. De darse la necesidad de importar crudo para abastecer la carga de las refinerías nacionales, se tendría un costo de $30 billones anuales en promedio.

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“La pérdida de la autosuficiencia en petróleo tendría consecuencias nefastas para la economía pues golpearía variables determinantes como la tasa de cambio, la inflación, la inversión extranjera directa, los ingresos fiscales y desde luego nuestro PIB potencial. El costo social y económico del desabastecimiento lo pagaríamos del bolsillo de todos los colombianos”, afirmó Germán Espinosa, presidente de Campetrol, en el marco de la II Cumbre del petróleo y gas que se cumple en Bogotá.

Pero el panorama del gas no es nada alentador, en los últimos cinco años se ha producido un tercio de las reservas remanentes, y en el último año se perdieron dos años de autosuficiencia.

“De ahí la importancia de continuar explorando por gas en tierra firme, en el offshore y de conocer el potencial de gas que se daría con el posible aprovechamiento de los Yacimientos No Convencionales, YNC, en roca generadora, en el VMM y en el Cesar Ranchería. El esfuerzo por preservar la autosuficiencia debe ser conjunto, del sector público y el privado, de las empresas, los trabajadores, los movimientos sociales y la sociedad, avanzando todos en una misma dirección”, aseveró Espinosa.

Por su parte, María Fernanda Suárez, ministra de Minas y Energía, indicó que, en un escenario de pérdida de autosuficiencia energética, el déficit de la balanza comercial pasaría de representar -2,1% a -10%.

“Lo que hay que entender es que todo escenario de incertidumbre frente a reservas para acabar estas incertidumbres tanto en yacimientos continentales como en los YNC al final en la medida en que en algún momento tengamos una certidumbre distinta y ya no tengamos tantas reservas posibles y tantos recursos contingentes sino que sea más certero probablemente se podría pensar si expande o no la capacidad de refinación”, precisó Suárez.

El gas también en vilo

Para el sector de Hidrocarburos, el gas es un combustible de gran importancia en la transición energética, por lo cual su autosuficiencia ha generado preocupación, “porque mientras que llevamos cinco años en reservas de petróleo en seis años, en gas es distintas, hace siete años las reservas de gas nos alcanzaba para 10 años y hoy estamos en menos de 10 años, por primera vez en un combustible que va a aumentar la demanda y sostenibilidad, además de la importancia de la demanda en gas domiciliario”, resaltó la jefe de la cartera de Minas y Energía.

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Para evitar la importación de este combustible, Suárez insiste en construir la ruta del plan de abastecimiento de gas, porque el actual muestra que el país tendría que importarlo. “Me resisto a pensar que, con todo el conocimiento del país, esto llegue a ocurrir, pero es algo que debemos incorporar dentro de la ecuación porque nuestro rol como hacedores de política pública es asegurar confiabilidad en el gas y a los mejores precios y por eso se debe ordenar el sector”, afirmó Suárez.

Además, ratificó la importancia de aumentar la participación del combustible dentro de la canasta de energéticos: el gas vehicular reduce en 40% las emisiones de CO2 y 96% el material particular, y en el país hay más 9,7 millones de viviendas que tienen servicio de gas, al menos el 22% utilizan Gas Licuado de Petróleo, GLP, lo que maximiza su potencial.

El reto para el sector será la articulación del sector público y privado donde se entienda la curva de oferta y los precios, comparar la comercialidad y los precios del gas contra el costo importado y regasificado, para así garantizar la autosuficiencia, aumentar las reservas y la producción.

“Los yacimientos no convencionales de Estados Unidos están asegurando el gas a un costo bajo que no es un reto menor que podamos hacer comerciales nuestras reservas a precios competitivos”, puntualizó Suárez.

La II Cumbre del petróleo y gas, oportunidades y desafíos de la nueva revolución energéticas, finaliza el 15 de noviembre.

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