jueves 02 de septiembre de 2021 - 1:43 PM

En 2020 hubo 9,04 millones de personas viviendo en la pobreza multidimensional

El índice de pobreza multidimensional registró un aumento de 0,6 puntos porcentuales, pues pasó de 17,5% en 2019 a 18,1% en 2020.
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El Departamento Administrativo Nacional de Estadística (Dane) informó que, durante el año 2020, 9,04 millones de personas vivían en la pobreza multidimensional, es decir, tenían al menos 30% de sus necesidades básicas insatisfechas.

Con esta cifra, la tasa de incidencia de la pobreza, con la que se hace la medición estadística, registró un aumento de 0,6 puntos porcentuales, pues pasó de 17,5% en 2019 a 18,1% en 2020. En ese sentido, 489.000 personas más empezaron a vivir en esta condición.

Este resultado se obtuvo luego de estudiar 15 indicadores relacionados con cinco dimensiones: condiciones educativas; de bienestar en la niñez y juventud; acceso a servicios de salud; trabajo; y calidad de la vivienda. Así, si una persona tiene un déficit en al menos cinco de los 15 componentes, se considera que vive en la pobreza multidimensional.

Al desagregar las cifras, se evidenció que la pobreza multidimensional es tres veces más pronunciada en las zonas rurales que en las urbanas, pues mientras que en las cabeceras municipales la tasa fue de 12,5%, en los centros poblados y rurales dispersos la tasa fue de 37,1%.

No obstante, la intensidad de la pobreza multidimensional cayó, levemente, en los centros poblados y rural disperso, pues pasó de 42% a 41,9%

Por regiones, la del Pacífico, sin incluir el Valle, es la que tiene un mayor porcentaje de pobreza multidimensional, con 30,9%; seguida por el Caribe, con 28,7%; Central, con 17,9%; Antioquia, con 14,9%; Oriental, con 14,5%; Valle, con 11,1% y Bogotá con 7,5%.

Dentro de los indicadores se destaca que la incidencia del desempleo de larga duración aumentó 1,8 puntos porcentuales, pues pasó de 12,4% en 2019 a 14,2% en 2020.

Mientras que la incidencia de la inasistencia escolar pasó de 2,7% a 16,4%, aumentando 13,7 puntos porcentuales; y la incidencia del trabajo informal pasó de 72,9% a 74,2%.

Por el otro lado, los indicadores que mejoraron el año pasado fueron los de analfabetismo, que cayó 0,9 puntos y se ubicó en 8,4%; el bajo logro educativo, que cayó 1,8 puntos (42,2%); y las barreras de acceso a servicios de salud, que se contrajo 3,3 puntos porcentuales y llegó a 2,2%.

"El confinamiento de la población que es sujeto al proceso de educación, redujo la exposición de niños entre seis y 16 años, a estos factores de infección y, por consiguiente, vemos una menor cantidad de necesidades sentidas de acudir al sistema de salud, para atender problemas que en la normalidad, serían mucho más frecuentes por el contacto social en el sistema educativo", explicó el director del Dane, Juan Daniel Oviedo.

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