jueves 10 de febrero de 2022 - 12:00 AM

Los buenos precios del café por estos días están lejos de ser la bonanza cafetera en Colombia

El precio de la carga de café repuntó de nuevo ayer en el país, pero esto no compensa con la baja producción y los altos precios de los insumos.

El máximo valor registrado en la historia de la caficultura colombiana se dio ayer, con un valor de $2’307.000 la carga de café de 125 kg. Esto tiene a los productores y campesinos contentos por el buen momento de los precios del grano.

De acuerdo con la Federacafé, el precio interno del café colombiano repuntó de nuevo y superó lo del pasado lunes, cuando se ubicó en $2’240.000 la carga. En Bucaramanga y los municipios cafeteros del Santander, el precio total por carga de 125 Kg de pergamino seco es de $2’305.875.

El precio interno del café nacional registrado este miércoles marca el máximo histórico de lo que va de 2022 y a su vez supera el récord de $2’168.000 que se había dado el 23 de marzo del año pasado, luego los $2’205.000 el 24 de noviembre del 2021 y los $2’218.000 el 6 de diciembre del año pasado.

La Federación también reportó que en el cierre de la bolsa de Nueva York, en la que se cotiza la libra de café colombiano, cerró en US$2,58, es decir, 10 centavos de dólar más que el reporte de ayer que se ubicó en US$2,48. Este valor supera el máximo histórico registrado que corresponde a US$2,50 la libra.

Una noticia positiva para ponerse al día con sus obligaciones financieras, invertir en sus fincas, y acceder a programas de renovación y fertilización.

Sin embargo, estos altos precios del café están lejos de ser la denominada “bonanza cafetera”, porque ante la caída de los volúmenes de producción y los altos precios de agroinsumos como fertilizantes, fungicidas y pesticidas, la rentabilidad del negocio no es la mejor, ya que el retorno de ingresos no se compensa con la venta de la carga.

Líderes gremiales de la Federación Nacional de Cafeteros coinciden en que estos altos precios se mueven por la disminución de la producción colombiana y la reducción de arábigos en el mundo, provenientes de Colombia, Perú y algunos países de Centroamérica.

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Lejos de ser una bonanza

Hacia 1975 se registró la primera bonanza cafetera en Colombia, con unos precios en bolsa que hoy representarían unos 10 dólares por libra de café. La segunda bonanza en los años 80 subió a 4 o 5 dólares por libra de hoy.

Esto es lo que evidencia que hoy en día se está lejos de una bonanza, ya que el valor está en los 2,58 dólares por libra, valor que, si bien es alto, no repite la historia de hace 46 años.

Incluso el gerente de la Federación Nacional de Cafeteros, Roberto Vélez Vallejo, les recuerda a los caficultores que el mejor ahorro en tiempos de altos precios es hacer todas las labores en los cultivos, en renovación, mantenimiento y fertilización.

A pesar de estos buenos precios, en enero la producción de café en Colombia, mayor productor mundial de arábigo suave lavado, registró 868.000 sacos de 60 kg de café verde, 20% menos que los casi 1,1 millones de sacos producidos en enero de 2021, principalmente debido a condiciones climáticas poco favorables.

En lo que va del año cafetero (octubre 2021 - enero 2022), la producción alcanza 4,4 millones de sacos, 19% menos frente a los más de 5,4 millones de sacos producidos en el mismo periodo anterior.

Y en los últimos 12 meses (febrero 2021 - enero 2022), la producción registrada cayó 11% a casi 12,4 millones de sacos de 60 kg desde los más de 13,9 millones de sacos un año antes.

Lea: Vuelve y repunta el café en Colombia: precio histórico de la carga en $2.307.000

Voces

Rosalba Castillo, caficultora de Ocamonte, comenta: “Contentas, aunque no estamos en cosecha en Santander, pero nos da alegría saber que otros cafeteros disfrutan esos buenos precios. Pero nos preocupa que por las proyecciones de escasez del grano en los próximos dos años traigan bajos precios. Alegría por los buenos precios del café, de eso se beneficia toda la familia”.

Aída Lucía Grajales, caficultora y exportadora de café, señala: “Resaltamos los buenos precios en este momento. Pero los insumos y agroinsumos como fertilizantes están muy costosos. Esto hace que no compense la cosecha con los altos precios de la carga del café. Una arroba de café vale $200 mil y un bulto de fertilizantes cuesta lo mismo. No se ve la ganancia”.

Eugenio Vélez, líder gremial de la Federacafé, dice: “Positivo por los repuntes del precio porque mejoran los ingresos de los caficultores. Son precios históricos, pero están lejos de ser una denominada bonanza porque generan más ingresos, pero los costos de producción se mantienen en niveles promedios. Hay que sumar que los insumos están más costosos. El café sigue siendo remunerativo, pero dado el alto costo de los insumos la rentabilidad está lejos de ser provechosa”

Héctor Santos, directivo cafetero de Santander, afirma: “En estos momentos algunas zonas de Santander ya terminaron la cosecha entre agosto y noviembre y el gran fuerte del departamento está en la zona central entre Aratoca y Oiba, donde se está terminando la última fase, conocida como la raspa, que consiste en quitar los granos que no maduraron para que el palo descanse y se prepare para la próxima floración. Los buenos precios servirán para la renovación. Hay dinamismo y los caficultores están fertilizando y renovando.

Caficultura en Santander

La actividad cafetera en Santander es adelantada por 32.602 familias cafeteras en 37.974 fincas y genera el equivalente a 41.000 empleos directos en las zonas rurales. Las 51.840 hectáreas sembradas en café en 75 municipios de Santander representan el 23% de la producción agrícola departamental. 97,35% de hectáreas sembradas en variedades resistentes.

Según la Federación, El Socorro y otros municipios cercanos ostentan los primeros renglones de producción con características muy diferentes, con tecnificación del 99,87%, mayores densidades, variedades resistentes a la roya, plantaciones renovadas cambiando su edad desde 12,87 años en el 2008 hasta 6,16 años en junio de 2021, con 79% bajo sombra de excelente manejo, convirtiéndose así en una de las caficulturas más jóvenes y productivas del país.

Su producción tuvo un incremento superior al 100% en los últimos 10 años, llegando a la fecha a 730.000 sacos por año, ubicando a Santander en el sexto departamento en área y el octavo en producción con un 5,21% a nivel nacional.

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Miguel Orlando Alguero

Periodista económico en Vanguardia. Magíster en Estudios Políticos, de la Universidad de Caldas. Comunicador Social – Periodista, egresado de la Universidad Pontificia Bolivariana. De La Guajira.

@MiguelOrlandoAM

malguero@vanguardia.com

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