Algunos de los productos que más han sufrido este impacto son la carne de res, el pollo, los huevos, los servicios públicos, entre otros, superando un margen del 30% de aumento. De esta alza de precios ni Colombia, ni Santander son ajenos.

Publicado por: Miguel Orlando Alguero
La canasta básica es el grupo de insumos al que más ha golpeado el alza de precios, ocasionada por el fenómeno inflacionario mundial, del cual Colombia no es ajena, ni Santander tampoco.
Esto se refleja en el alza de precios de productos y servicios que se compran o se adquieren en estos meses.
Algunos de los productos que más han sufrido este impacto son la carne de res, el pollo, los huevos, los servicios públicos, entre otros, superando un margen del 30% de aumento.
Sin duda, la situación “está asociada al proceso de recuperación que está sucediendo en las economías pos-pandemia, pues, cuando una economía está creciendo eso quiere decir que se están recuperando los puestos de trabajo, que las personas vuelven a tener ingreso y que con ese ingreso puedan volver a consumir. Ahí es donde generan demanda en el mercado. Cuando esto sucede, esos precios vuelven a subir”, asegura Sander Alberto Rangel, director del programa de Economía de la Universidad de La Salle.
¿Qué pueden hacer los hogares colombianos para no sentir tan fuerte el impacto del alza en los precios?
Lo ideal en este caso es redefinir la canasta base, empezar a buscar productos sustitutos de menor precio, y lo mejor que podemos hacer es que ‘colombiano consuma colombiano’.
“Debemos empezar a promover el gasto local y no de organizaciones extranjeras, pues el hecho de que estén mediadas por el dólar también impacta su precio”, puntualiza el director del programa de Economía.
Rangel hace un llamado a “dejar de considerar que estamos desbordados en temas de inflación porque no es de las más altas de América Latina y es una tasa relativamente pequeña. Considero que debemos enfocarnos en el tema de empleo porque el problema radica en que, si la gente no tiene un trabajo para acceder a los bienes y servicios, no va a poder sostenerse ni equilibrar la economía.
Agrega que, si el país trabaja para disminuir la informalidad, el desempleo juvenil y el femenino, se logrará un cambio más tangible en el acceso a bienes y servicios.
Recomendaciones
El director del programa de Economía de la Universidad de La Salle considera que la principal recomendación para enfrentar la inflación es fundamentalmente lo que se podría denominar las compras o gastos inteligentes, que básicamente hacen parte de una de las características de la Inteligencia Financiera.
“Las familias y las personas tienen la tarea en hacer compras inteligentes, es decir, pensando en el largo plazo y no en la satisfacción de caprichos en el corto plazo, enfocados en las verdaderas necesidades del individuo y del grupo familiar, y no simplemente comprar con la satisfacción de algún deseo”.
Tenga en cuenta
Esta recomendación lleva a otra, que es priorizar los gastos, esto significa pensar dos veces un gasto, preguntarse si la familia o un miembro de ella realmente necesitan ese producto o servicio.
También deben tener en cuenta a la hora de comprar hacer un balance entre calidad y precio, anota el experto financiero.
“De alguna manera, sopesar si un producto que es más costoso que otro, es un producto de mayor calidad. Pero necesariamente lo que se debe medir a la hora del pago es comprar lo que se requiere. También se pueden buscar lo que podríamos llamar esos productos sustitutos cercanos, comprar productos nacionales que no pasen por el efecto de la devaluación de nuestra moneda, que no estén involucrados en un ejercicio de importación, habiendo sido fabricados en otro país”, explica el académico de La Salle.
Indica que las compras inteligentes también buscan reducir los costos asociados a transportes, desplazamientos y tiempos, que de alguna manera terminan teniendo un efecto en el precio.
“Otra recomendación es aprovechar los descuentos que en algunas temporadas se dan, como en febrero y marzo. En esos meses se pueden planear compras definiendo listas de productos prioritarios”.
A esa lista hay que sumarle un presupuesto que permita tener control del gasto y eso control del gasto también se puede dar a través de la comparación de precios que, ahora aprovechando las herramientas digitales, se puede hacer con bastante facilidad.
Pronóstico
En cuanto a pronósticos y proyecciones para 2022, Rangel afirma que la inflación va a disminuir su ritmo de crecimiento, pues se asume que el objetivo del Banco de la República será volver a tener un rango de inflación entre el 2% y el 4%, debido a que en el 2021 se superó esa cifra llegando casi al 6%.
Sin embargo, hay que tener en cuenta que los precios seguirán creciendo, pero en menor cantidad comparados con el año pasado. Además.
“También dependemos de lo que suceda con el precio del dólar en los contextos internacionales. Si disminuye su precio, eso ayudará a bajar la presión en temas de inflación y puede también ayudar a Colombia”, explica el experto en economía.
Sumado a esto, se debe tener en cuenta que la estacionalidad de algunos productos como la papa, la habichuela, entre otros, pueden ayudar a presionar menos el aumento de la inflación, pero “es claro que el promedio de los costos que tenemos ahora se va a mantener en el 2022”.
El académico lamenta que Colombia no acostumbra a manejar una política de control de precios, que resulta ser una alternativa posible en sectores como los servicios públicos para evitar la cartelización y que los productores no abusen con los precios tratando de buscar una postura monopólica.
En cuanto a lo que se proyecta para la inflación en 2022, el académico considera que será menor al indicador que se obtuvo en el 2021, que fue del 5,62%.
“El Banco de la República, como autoridad económicas, apunta a un control de la inflación a través de los distintos mecanismo económicos. Diferentes analistas prevén una inflación en el orden del 3,5% al 4%, en el rango de la meta del Emisor. Creo que el rango va desde el 2% hasta el 4%”.















