viernes 30 de octubre de 2020 - 12:00 AM

Presente y futuro de la formación posgradual

El distanciamiento físico al que nos conllevó la pandemia por el coronavirus obligó a repensar todo. Retos, transformaciones, innovación, tecnología, nuevos programas y necesidades del entorno, son hoy algunos de los elementos preponderantes en la llamada nueva normalidad académica. Desde su rol como vicerrectora de Posgrados de la UDES, esta es la mirada al cada vez cambiante entorno de la formación de especialistas, magísteres y doctores que aporta Gladys Yolanda Lizarazo Salcedo, candidata a doctora en Educación y estudiante de Maestría en Ciencia, Tecnología e Innovación.
Escuchar este artículo

Posgrados: ¿Cuál es el gran cambio en Colombia que le queda a la educación de posgrados con la llamada nueva normalidad?

Gladys Yolanda Lizarazo: La educación ha sido impactada de una manera especial por importantes desafíos, retos, amenazas y oportunidades y el escenario de la educación posgradual no es ajeno a ello.

Los programas de posgrado, por tanto, tienen la responsabilidad de liderar los cambios requeridos para minimizar los efectos de la pandemia ocasionados por diversas tensiones y procesos sociales, políticos, económicos con respuestas rápidas desde los programas existentes, el apoyo a los estudiantes que ya están inmersos en el sistema y el desarrollo de nuevas estrategias pedagógicas y tecnológicas que permitan ampliar su rango de acción a partir de la reflexión y el análisis profundo de los requerimientos actuales a nivel local, regional, nacional y global, porque este es un problema de todos.

Por otra parte, es el momento de consolidar los asuntos pendientes para garantizar con calidad el acceso a infraestructura tecnológica con miras a cerrar brechas que existen actualmente en nuestro país; la formación docente en procesos de enseñanza y uso de herramientas digitales; el diseño de medidas financieras que ayuden a superar la crisis económica, política y social que ha puesto en riesgo la estabilidad familiar, profesional y laboral de muchas personas que afectan el ingreso y permanencia en el sistema educativo.

Todo ello requiere de la convergencia de diversos actores como son la universidad, el Estado, los empresarios, los estudiantes y, por supuesto, nuestros egresados que se convierten en un músculo importante del desarrollo social y empresarial.

P.: ¿Desde los programas, cuáles son los nuevos retos de la educación posgradual?

G.Y.L.: Podemos mencionar entre los retos más significativos de la educación posgradual el diseño de programas académicos innovadores, pertinentes, flexibles y adaptables que permitan preparar especialistas, magísteres y doctores para desempeñarse en escenarios imprevistos y de gran incertidumbre, mediante análisis profundos de los currículos, de los sistemas de evaluación y de la gestión académico administrativa de las IES.

Esto implica dar una mirada global a las nuevas condiciones, ver lo que se está haciendo en otros países, revisar los nuevos requerimientos para el cumplimiento de los Objetivos del Desarrollo Sostenible ODS, adaptar propuestas, programas y contenidos, innovar en cuanto a los procesos de enseñanza aprendizaje, asumir y enfrentar la disrupción digital pero, sobre todo, tener la capacidad desde la universidad y los programas de comprender los nuevos elementos que entran en juego en esta nueva etapa que llegó para quedarse, en muchos sentidos.

P.: La pandemia llegó a fortalecer la educación virtual. ¿Cuáles son las fortalezas en esa modalidad que tiene la UDES?

G.Y.L.: Desde hace algunos años le apostó a la gran empresa de desarrollar su propia plataforma tecnológica, concebida con el objetivo de fortalecer la oferta de formación con sentido de calidad, equidad y cobertura, brindando diversidad de servicios académicos como administrativos a través del empleo de diversas herramientas informáticas basadas en la Web.

Es una propuesta pedagógica y tecnológica de educación superior, fundamentada en el aprendizaje autónomo, que utiliza tecnologías de información y comunicación involucradas como ámbitos de interrelación social y de encuentro educativo, con un modelo pedagógico integrador, que estimula el trabajo de los estudiantes a través de procesos de construcción de pensamiento crítico, analítico, reflexivo, flexible y con fundamentación científica.

Además de contar con una plataforma propia, un modelo estructurado, una metodología probada y alrededor de 20 años de experiencia, la UDES ha venido fortaleciendo su infraestructura tecnológica y la formación de su talento humano para poner en funcionamiento una estrategia de Aulas Extendidas, con el objeto de generar un proceso continuo de enseñanza – aprendizaje, como complemento a los encuentros que los estudiantes tienen con profesores de alto reconocimiento en cada área de profundización.

P.: En términos de innovación, cuál debe ser la apuesta de las universidades...

G.Y.L.: Las universidades deben hacer una apuesta por la innovación en diferentes aspectos: el uso de plataformas, la transformación de los modelos pedagógicos, las nuevas relaciones profesor estudiante, las estrategias de enseñanza, la evaluación y la generación de nuevas dinámicas para el desarrollo de la investigación y las relaciones con el sector externo.

Si bien es cierto que la incorporación de tecnologías en los procesos formativos ha generado prácticas innovadoras en las universidades, por sí solas, no tienen implícita una función pedagógica y su uso no siempre trae consigo procesos innovadores. Por lo tanto, se trata de generar cambios fundamentales e integrales que vinculen efectivamente las prácticas pedagógicas, la tecnología y los conocimientos con la realidad de una sociedad en crisis y en permanente cambio.

P.: ¿Hacia qué aspectos debe darse la transformación de la formación posgradual en esta nueva normalidad?

G.Y.L.: La transformación de la educación posgradual debe enfocarse en varios puntos:

Fortalecer procesos de formación en escenarios híbridos que combinen actividades presenciales y virtuales.

Establecer mecanismos diferentes y efectivos para posibilitar la aplicación de conocimientos en contextos reales.

Repensar los currículos, el rol del profesor, del estudiante y en general de las prácticas educativas desde una mirada más abierta y flexible.

Articular los propósitos de formación integral con las estrategias que se sustentan en el uso de las nuevas tecnologías, de manera tal que no sólo sepan hacer, sino hacer con responsabilidad y ética.

Actualizar de manera permanente su infraestructura tecnológica para garantizar todos los procesos.

“(...) en el momento actual, las universidades tienen la posibilidad real, por conducto de los resultados de su actividad académica, de constituirse en agentes de cambio social, pero eso sólo será posible si la excelencia de su acción garantiza que tales resultados sean de la más alta calidad”.

Elija a Vanguardia como su fuente de información preferida en Google Noticias aquí.
Publicado por
Lea también
Publicidad
Publicidad
Publicidad
Publicidad