Los ojos son la mirada entre lo íntimo y lo privado; la ventana, el ver, entre lo privado y lo público. A través de ellas, el adentro mira hacia afuera y desde afuera miramos hacia nuestro propio interior.

Publicado por: César Mauricio Olaya Corzo
Una chiquilla de unos doce años se desplaza por el salón de la galería Léopold Sédar Senghor de la Alianza Colombo Francesa. Su mirada vivaz va de un lado a otro de las obras cargadas de color y alegorías que conforman la exposición Ventanas, miradas desde adentro del artista santandereano Néstor Rueda Castellanos. La observo, y cuando finalmente se detiene frente a uno de los cuadros, tras permitirle una breve pausa contemplativa, la abordo y le pregunto qué ve en la obra. La pausa se sostiene y tras unos segundos de doble contemplación, con la seguridad de quien tiene claro lo que hay ante su ojos, afirma: “Un bonito Quijote”.
El artista apenas esboza una ligera mueca que puede interpretarse como de satisfacción, pero, de la misma manera, de sorpresa o, si se quiere, de duda, pues en verdad asegura que el atisbo desde su mirada interior era un Prometeo, interpuesto por su hazaña de haberle robado el fuego al propio Zeus.
“La pintura abstracta es esencialmente interpretativa; es una conjugación de miradas. Yo como artista me asomo a mi interior; me reencuentro con mis experiencias, con mis procesos, con mis utopías, mis experiencias, mis conflictos y mis soluciones. Entonces, a través del acto dinámico del pintar, los represento en el lienzo. A partir de ese momento, cuando considero que la obra ya está concluida, el cuadro deja de ser mío para convertirse en una obra de exclusiva propiedad interpretativa de quien se pose frente a él”, asegura el artista, quien es a su vez comunicador social y semiólogo.
Las ventanas en su perspectiva
Una pared sin ventanas es como un rostro sin ojos; es un espacio inconcluso: no hay forma de interpretación posible a ser simplemente eso, una pared. Cuando en esa pared se abre ese espacio arquitectónicamente pensado alrededor de la luz y del aire y, seguramente en el plano subjetivo, de la estética, comienza la verdadera interpretación de lo sugerido.
Se sugiere entonces la invitación a la mirada, a mirar hacia adentro, de escudriñar, de atisbar por la rendija a medio cerrar, por ese deseo interior de penetrar más allá de los límites.
Igual sucede desde el otro lado de la ventana; a través de ella y desde la intimidad y la seguridad de estar al otro lado, puede apreciarse el desfile de lo cotidiano, del paso y de la detención de los caminantes que se transitan ante ella. Se convierte entonces en una dialéctica de las miradas, una dialéctica que Rueda Castellanos ha interpretado como un juego incluyente en el que en esta exposición ha optado por jugar y dejar explícito un juego dual a partir de temáticas como la masonería, la interpretación de los sueños, las lúdicas pictóricas de Miró, la presencia de deidades atemporales pero sempiternas en su concepción y la expresión rebelde del grafitero que deja su huella con la intención de no ser vista.
“Yo veo cada ventana como un límite que enmarca el propósito del creador, pero a su vez como un gran espacio sin fronteras para quien quiere interpretar la obra”.
Lecturas y miradas
Para corroborar la hipótesis, el artista toma la bitácora de visitas y resalta algunos comentarios de los “observadores”:
“Me sugiere un mundo antiguo donde no hay presencia de seres humanos”.
“Es una experiencia reveladora, envolvente; es como estar frente a un mar de colores”.
“Qué mejor elemento para imaginar lo que hay adentro que una ventana… Me encanta el chisme, y quiero ver qué hay detrás de esa ventana”.
Es concluyente, asegura Rueda Castellanos. El artista es lo que hace; el arte abstracto es mi versión y la interpretación que se haga de la obra solo tiene una condición neta: la libertad.
“Casi siempre, el ejercicio de mirar desde adentro se hace un poco desde la clandestinidad. El proyecto ‘Ventanas’, en cierta forma, trata de revertirlo”
Néstor Rueda Castellanos
Artista plástico, comunicador social y semiólogo, tiene cuarenta y cinco años, de los cuales veinticinco han estado dedicados al arte. Ha sido catedrático en Bucaramanga en la Universidad Autónoma y en la Universidad Pontificia Bolivariana. Reportero y corresponsal para Santander del diario El Colombiano de Medellín. En la plástica, ha incursionado en la pintura, la fotografía y la escultura para el espacio público. Su primera obra pictórica fue en Bucaramanga con ‘Perspectivas en acuarela’ en 1993. Fue curador y museólogo de la sala Spiwak por varios años y es gestor cultural en el departamento de Santander.















