El “bestseller” de la escritora Gaby Pérez cumple diez años con una nueva edición con un capítulo nuevo dedicado al duelo que el COVID-19 ha dejado a su paso y herramientas multimedia.

Publicado por: Redacción Vanguardia
“Cuando un corazón se rompe no se hace pedazos. Se abre y le cabe más amor. Siempre hemos creído lo contrario, que si ya se rompió no va a servir”, explica Gaby Pérez en entrevista con Vanguardia al hablar sobre su libro “Cómo Curar un corazón roto”, en su edición de aniversario número diez.
La escritora recuerda entonces la técnica japonesa del kintsugi, que consiste en reparar lo roto juntando las piezas y llenando las grietas con hilos de oro.
Así como lo imagina, esta hermosa forma de seguir usando lo que parecía deshecho y de, además, reflexionar sobre la belleza de lo imperfecto es la idea para un proceso de duelo: una parte de nosotros se deshace con el dolor, pero es posible crear belleza en el transcurso de reparar al corazón que sufre.
“La pérdida es inevitable, no podemos controlarlo. Lo único que sí podemos controlar es la actitud con la que la enfrentamos”, explica Gaby Pérez.
“Cómo curar un corazón roto” fue publicado en México hace 10 años y ha sido un fenómeno editorial: ¿quién no quiere que las grietas de su corazón sean llenadas con hilos de oro?
“Había una gran necesidad de curar corazones, pero no de un libro receta que te vendiera la idea de cómo hacerlo y cuando lo acabaras de leer dijeras: ¡no me dijo cómo curar un corazón roto! El libro sí te lo dice, está respaldado por veinticinco años de trabajo profesional en el área de la tanatología. Tiene muchos testimonios de personas que han pasado por ahí y ahora que esta nueva edición tenemos ilustraciones nuevas, un capítulo nuevo de duelo por muerte por enfermedad”, explica la autora.

¿Cómo ha cambiado su vida en estos diez años?
“Mi vida ha cambiado enormemente. Empezando porque mis padres están muertos, o sea, las dos pérdidas más grandes que he tenido en mi vida, las he tenido en estos últimos diez años y cuando murió mi madre, por ejemplo, la gente empezó a escribirme y me decía te recomiendo un libro: Cómo curar un corazón roto, así que lo leí como doliente, no como la experta que lo había escrito y me ayudó, así que eso me ha dado la congruencia para seguirlo recomendando como una guía tanatológica que te acompaña, que no te juzga, que no te dice
cómo te debes de sentir, pero que te alumbra el camino por el que tienes que seguir”.
La escritora asegura que algunas personas que no
conocen el término tanatología, creen por la etimología de la palabra que se refiere a la muerte, particularmente a la conmemoración del Día de Muertos en México. Pero la tanatología hace referencia a duelos de todo tipo: terminaciones amorosas
infidelidades, la muerte de la mascota...”
Con tanta información, ¿se maneja hoy el duelo de forma diferente?
“Hay cosas que nos ayudan y cosas que no. Tengo que ser muy honesta. La tanatología se ha puesto en boca de las personas porque estamos en medios, yo soy colaboradora de diferentes programas de televisión y radio. Ahora también hay un canal de Youtube. Entonces me he dedicado mucho a hacer cultura del duelo.
Pero las redes sociales no nos
están ayudando en el proceso porque si tú terminas con una pareja, pero le sigues viendo en Instagram o facebook, no acabas de cerrar por
completo. Inclusive personas que han perdido un ser perdido dejan su facebook, como “In memoriam” y le siguen escribiendo y posteando cosas y esto impide que realmente entiendas que hay que desprenderte y decirle adiós, que es una palabra muy linda porque es “dejárselo
a Dios” para que Dios se haga cargo, ya no es tu responsabilidad”.

Antes mencionó a las mascotas... La gente está más aferrada ahora a las mascotas y está más interesada en aprender a hacer un duelo que antes o realmente siempre han sido las mascotas parte fundamental de la vida y del duelo cuando fallecen?
“Las mascotas siempre han sido un miembro escogido de la familia, pero antes era como un duelo ilegítimo. Si estabas triste te decían: bueno, hombre, pero es un perro. Cómprate otro, consigue otro, adopta uno y lo minimizaban.
Ahora es mucho más legítimo que tú tengas un duelo por una mascota porque muchas parejas han optado por tener perritos en lugar de hijos humanos.
Aunque nos hace falta más cultura del cuidado con los animales, hoy es mucho más válido, es más abierto”.
¿Cómo se ha sobrellevado el duelo por COVID-19? Hay personas que han perdido a varios de sus familiares.
“El duelo por la pandemia ha sido una pérdida: perdimos la vida como la conocíamos, la certidumbre en el mundo y la capacidad de
hacer planes a largo plazo, nuestra capacidad de reunirnos, sin miedos, sin ver al prójimo como un posible contagio y claro, en el duelo se perdieron
todos estos rituales que acompañan a la muerte y que son tan sanadores para el que se queda.
“Hay muchas personas a quien ni siquiera les dieron el pésame, no tuvieron un abrazo que los contuviera en esta situación, entonces ha sido muy complicado, es pérdida tras pérdida.
Ha habido una ola de personas que han perdido su trabajo, su seguridad y sus ahorros.
“Y creo que apenas estamos viendo la primera puntita de lo que va a ser la siguiente pandemia, que es no a nivel virus sino a nivel psicológico: ahora hay muchísimo miedo a enfermarse muchísimo miedo a perder a los seres
queridos, un miedo exorbitante a la muerte y al cómo me voy a morir, al sufrimiento.
“Digamos que la pandemia vino a poner a la tanatología en la canasta básica de las necesidades de alguien. Si se había estado postergando el tema de saber sobre la muerte de aprender, el dolor y la pérdida, ese día ya llegó, era nuestra asignatura pendiente. Hoy tenemos que verlo de frente y decirle: aquí estoy para aprender”.













