Tal como lo hizo 34 años atrás, el Museo de Arte Moderno de Bucaramanga celebra su cumpleaños con la exposición “Las Ventanas de San Joaquín”. Pero más allá de esto, el museo se ha convertido en el hogar de artistas, investigadores y creadores divergentes que transforman y retan los límites del arte.

Publicado por: Paola Esteban
En 1936, cuando Enrique López Rovira, heredero de la fortuna de Ambrosio López Medina, mandó construir su Casa-quinta, en la ciudad existía una escuela taller de escultura en la casa cural del templo San Laureano, dirigida por el maestro Segundo Agelvis, un agudo observador de la vida cotidiana de la región, tal como escribe el maestro Carlos Prada en su texto Historia del Museo de Arte Moderno de Bucaramanga, que hace parte del libro Obras de la Colección del Museo de Arte Moderno de Bucaramanga.
Para ese entonces, existía un Centro de Bellas Artes de Bucaramanga, dirigido por el reconocido pintor Luis Alberto Acuña. Apenas un año después, el lugar había cerrado, pero la semilla para los grandes artistas estaba sembrada, como escribió Marina González de Cala en 1988.
Muchos años después, ya en 1985, esa casa quinta serviría de espacio de ebullición para las creaciones de jóvenes artistas que marcarían la historia de Santander.
Esto fue lo que sucedió: una obra del maestro Guillermo Spinosa fue agredida durante una exposición colectiva en el municipio de Piedecuesta y, eso motivó a un grupo de artistas santandereanos a encontrar un lugar donde pudieran exponer sin problemas.

La historia
El maestro Carlos Prada relata que en 1982 Guillermo Spinoza “le propuso al ingeniero civil Gabriel Hernández que construyeran un museo de arte moderno para educar la gente y que no se repitieran estas acciones”.
Cuatro años pasaron para hacer formal la constitución del museo y en febrero de 1989 abrió oficialmente sus puertas con la exposición “Recuerdos de Machu-Pichu”, del escultor santandereano Eduardo Ramírez Villamizar.

“Recuerdos de Machu Pichu, basada en su experiencia visual y emotiva tras su viaje al Perú. Treinta y cuatro años después y para formar parte de esta historia se abre la muestra Ventanas de San Joaquín que nos permite la oportunidad de conocer las historias tradiciones orales de San Joaquín y nuestra región, así que este pasado común nos une y hoy nos reúne para seguir formando la memoria artística”, cuenta el maestro Orlando Morales, director del museo, en su discurso de apertura de la exposición con la que celebraron el pasado jueves sus 34 años, “Las Ventanas de San Joaquín”, gestionada por la reconocida actriz Florina Lemaitre.
A finales de los años 80, señala la periodista cultural Andrea Salazar en una reseña para la revista Enredarte, existía el Museo Casa de Bolívar “un escenario que luchaba por resguardar el patrimonio nativo - indígena y los recuerdos objetuales de la colonia y la independencia”.

¿Por qué Museo de Arte Moderno y no Contemporáneo?
El maestro Orlando Morales cuenta que hay una anécdota muy bella para eso y es que estuvieron una noche entera escuchando a Joan Manuel Serrat para llegar a dicha decisión.
Algunos críticos de arte señalan que el arte moderno se centró en la representación subjetiva de la realidad mientras que el contemporáneo busca más llamar la atención del espectador.
Más a profundidad, el maestro Morales señala que hay más coincidencias que divergencias, por lo que se decidieron por Museo de Arte Moderno.

Para crear el museo, los artistas se asociaron en Proartes y conformaron una junta directiva con importantes nombres de la plástica, la danza y, en general, la cultura santandereana: Ricardo Gómez, Sonia Arias, Héctor Hernando Díaz, Pedro Gómez, Marta Castellanos, Nidya Rodríguez, Óscar Posada, Álvaro Mejía, Ernesto Rueda González y Lucila González Aranda, quien durante más de 20 años estuvo a cargo de la dirección del museo.
“Ha sido un reto porque cuando nosotros empezamos esto no sabíamos en qué iba a terminar y gracias a la colaboración de muchas personas que creyeron en nosotros en ese momento”, le contó a Vanguardia un día antes de la celebración el maestro Morales.
El maestro es de risa fácil y lucha a diario para que el museo, cuya sede fue declarada Bien de Interés Cultural Municipal Bucaramanga en 2012. Con proyectos como “Ahí Están Pintadas” y su recepción a diferentes corrientes culturales, el Mamb se mantiene vigente, impactante, moderno.












