Cultura
Viernes 16 de junio de 2023 - 02:44 PM

El artista Damián Alquichire presenta su retrospectiva “Furor Hermético” en el Museo de Arte Moderno de Bucaramanga

El artista bumangués Damián Alquichire, reconocido por su trabajo en el campo de la animación contemporánea, la pintura y el grabado, inauguró el pasado 8 de junio su exposición retrospectiva “Furor Hermético” en el Museo de Arte Moderno de Bucaramanga. La muestra reúne cinco proyectos que reflejan su visión personal y alquímica sobre el arte y la vida, guiada por sus propias reglas.

El artista santandereano Damián Alquichire. Foto suministrada/VANGUARDIA
El artista santandereano Damián Alquichire. Foto suministrada/VANGUARDIA

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Publicado por: Paola Esteban

El trabajo del bumangués Damian Alquichire es muy de “seguir lo que me dicta mi energía, mis pulsiones y mis instintos”.

Con cada proyecto, Damián construye sus propias claves y reglas, sin pensar demasiado en cómo conectar diferentes disciplinas, eso simplemente sucede porque el mismo proyecto lo pide.

Su obra refleja su visión personal y alquímica sobre el arte y la vida y comunica sus pasiones y obsesiones, como la relación de lo matérico con el tiempo, el movimiento, el misterio, otras dimensiones y el caos. Ha producido, dirigido y animado tres cortometrajes que se han expuesto en varios festivales, museos y galerías alrededor del mundo y en 2016, su obra “333” fue presentada en el Erarta, el museo de arte contemporáneo más grande de Rusia, ubicado en San Petersburgo.

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Es Maestro en Artes Plásticas de La Universidad Nacional de Colombia, sede Bogotá, y realizó estudios de cine y animación en la KHM en Colonia, Alemania.

De regreso en su ciudad natal, el pasado 8 de junio, Alquichire inauguró su exposición retrospectiva “Furor Hermético” en el Museo de Arte Moderno de Bucaramanga. La muestra reúne cinco proyectos que han sido expuestos en museos, festivales y galerías alrededor del mundo, y que corresponden a un periodo muy intenso de su vida artística.

“El título ‘Furor Hermético’ hace referencia a esos años. Todas las obras que se exponen en el museo fueron creadas en ese tiempo. La selección de estas obras las realicé yo mismo, teniendo en cuenta el espacio, el Museo de Arte Moderno de Bucaramanga. No fue un proceso fácil escoger de un montón de obras propias, pero finalmente logré una selección de 84 obras, que aunque es solo un fragmento, representa muy bien aquel ‘Furor Hemético’”, señala Alquichire.

Los cinco proyectos que conforman la retrospectiva son: “Carbograma”, “333” y “The Chimerical Museum of Shifting Shapes”, tres proyectos de cine; “La Serie Amarilla”, un proyecto de pintura; y “La Serie Negra”, un proyecto de grabado. Cada uno tiene su propia identidad y estética, pero comparten un proceso creativo similar, basado en la intuición y la experimentación. “Uno termina siendo una antena y solo deja que las cosas fluyan. Y entre más le cedo el control a mi energía, a mis impulsos y mi intuición, más logro llegar a lugares muchos más interesantes para mí, que son los que motivan a trabajar, a vivir”, afirmó.

La exposición “Furor Hermético” estará abierta al público hasta el 31 de julio en el Museo de Arte Moderno de Bucaramanga. Es una oportunidad única para conocer la obra de uno de los artistas más innovadores y originales del panorama nacional e internacional.

En una entrevista exclusiva con Vanguardia, Alquichire habló sobre lo que significa para él esta retrospectiva, que representa un regreso al mundo de las artes plásticas.

¿Qué significa para usted esta retrospectiva? ¿Cómo reflexiona sobre su obra a partir de ella?

“Esta retrospectiva en mi ciudad natal me llena de mucha alegría, es un proyecto del cual me siento muy orgulloso. Esta retrospectiva significa muchas cosas para mí, entre ellos es un regreso al mundo de las artes. En el 2018, después de llegar de cursar estudios de cine y animación en la KHM (Colonia, Alemania) llegué a Colombia y por varias razones decidí retirarme del mundo de las artes plásticas.

Así pues, estuve dedicado a otras cosas, hasta que, a finales del año pasado, sentí otra vez ese impulso, esa energía que sentí durante los años 2014-2017, los años del “Furor Hermético”, para retomar mis proyectos personales y realizar obra nueva. Pero antes de presentar un nuevo proyecto artístico, lo más inteligente era presentar por primera vez en Colombia mis proyectos anteriores que han sido expuesto en museos, festivales y galerías alrededor del mundo. Y qué mejor manera que realizar una exposición retrospectiva en mi ciudad natal, en el Museo de Arte Moderno de Bucaramanga.

Esta exposición representa un regreso al mundo de las artes plásticas con mucha más precaución y mucho más orden, de hecho, la exposición “Furor Hermético” tuvo como productora a mi empresa Vortex Voltak. También tuve la fortuna de encontrar gente maravillosa como Lacsa (Laboratorio Creativo de Santander) los cuales han sido los aliados de esta exposición retrospectiva, de esta gran apuesta que se está haciendo en la ciudad”.

¿Por qué considera a la animación contemporánea como una fuerte expresión artística y cómo influye en ella su visión?

Más allá de una consideración o una opinión personal, es un hecho. La animación no es un género, o no es una palabra sinónima a lo infantil, por más que ese sea el discurso que las grandes compañías quieren vender al público. La animación es un arte y una alquimia en donde el animador entrega horas de su vida, días, o incluso meses, para dar ánima, para animar, para crear esa ilusión de vida.

El animador intercambia horas de su vida por ver escasos segundos de animación, por darle vida a sus dibujos. Generalmente la animación se trabaja a 12 cuadros por segundo, eso quiere decir, hay 12 imágenes por segundo. Es decir, una animación o incluso un cortometraje bien hecho de tan solo 5 minutos, bien pensado, tiene la potencia de contener alrededor de 3000 dibujos o pinturas.

Un proyecto de animación bien pensado tiene la potencia de convertirse en un museo, en el sentido que puede contener muchas pinturas, como lo hice en mi trabajo “The Chimerical Museum of Shifting Shapes”, el cual ganó el primer puesto en el festival de cine más grande de los Balcanes: Dokufest, en Kosovo. La animación contemporánea, bien pensada, tiene la potencia de ser una fuerte expresión artística. Con mis trabajos soy consciente de esa naturaleza de la animación.

¿Cuáles son las claves de su trabajo multidisciplinar? ¿Cómo gestiona las diferentes disciplinas para conectar su visión y transmitirla?

“Mi trabajo es muy de seguir lo que me dicta mi energía, mis pulsiones y mis instintos. Cada proyecto se va realizando con sus propias claves y sus propias reglas, no pienso mucho como conectar diferentes disciplinas, eso simplemente sucede porque el mismo proyecto lo pide. Lo que pasa con “Furor Hermético” es que hay 5 proyectos muy distintos entre ellos. Hay tres proyectos de cine: “Carbograma”, “333” y “The Chimerical Museum of Shifting Shapes”.

Hay un proyecto de pintura: “La Serie Amarilla”. Y hay un proyecto de grabado: “La Serie Negra”. Cada proyecto es muy distinto. Sin embargo, el proceso creativo entre todos estos proyectos es muy similar, uno termina siendo una antena y solo deja que las cosas fluyan. Y entre más le cedo el control a mi energía, a mis impulsos y mi intuición, más logro llegar a lugares muchos más interesantes para mí, que son los que motivan a trabajar, a vivir”.

¿Qué tanto refleja su obra el mundo contemporáneo y qué viene tras esta retrospectiva?

“Yo estoy vivo, aquí y ahora, en este mundo “contemporáneo” y estoy haciendo obra. A mi parece chistoso ver cómo hay un afán de “artistas visuales” que quieren “reflejar el mundo contemporáneo” pero realmente lo que terminando haciendo es volver a citar lo mismo que ya dijo el grupo Fluxus en los 70s o hacer “obra” pensada para complacer los gustos de “curadores” o convocatorias.

Mis tres películas las dibujé todas yo mismo, estamos hablando en conjunto de más de 6000 dibujos, que solo una persona hiciera esto hace 100 años o más tiempo atrás seria impensable. Antiguamente los artistas trabajaban para la iglesia, hoy yo no trabajo para ninguna iglesia. Antiguamente los artistas hacían sus propios óleos, hoy yo ya los compro hechos. Antiguamente los artistas necesitaban un representante, y para exponer y vender mi obra alrededor del mundo yo no lo necesité. Bueno y muchas otras cosas más... sería falso decir que mi obra no refleja el mundo contemporáneo.

Pero más allá de esos debates teóricos y académicos de lo que es o no es la contemporaneidad los cuales la verdad no me interesan, mi obra es un reflejo de mi cerebro capturando, ordenando y materializando esos momentos de energía, pulsión y de instinto”.

Publicado por: Paola Esteban

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