Cultura
Martes 18 de junio de 2024 - 10:08 AM

El poder de la Fortaleza Leoparda Sur que unió a Bucaramanga

La pasión por el fútbol trasciende el campo de juego, encarnada en la vibrante barra de Atlético Bucaramanga, “La Fortaleza”. Con raíces en la histórica victoria de 1997 y un espíritu que desafía las adversidades, se ha convertido en un símbolo de amistad, cultura y compromiso social.

Fortaleza Leoparda Sur / VANGUARDIA
Fortaleza Leoparda Sur / VANGUARDIA

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Publicado por: Redacción Vanguardia

Todo equipo de fútbol tiene una barra fiel que lo respalda. Atlético Bucaramanga no es la excepción a la regla. La historia de los ‘fortines’ se remonta al primer triunfo histórico que vivió el equipo en 1997, cuyo héroe de la jornada fue el Fantasma Ballesteros, quien anotó el gol decisivo que hizo estallar de alegría a toda la ciudad. Aunque el equipo no ganó la final nacional, este momento se convirtió en el punto de partida para algo más grande.

Llenos de emoción y orgullo, decidieron organizarse de manera más formal y comprometida. Todo nació por un ‘parche’ de El Prado que se reunía en la tienda ‘Chavita’, e inspirados por querer resaltar la identidad bumanguesa a través del equipo, comenzaron a formar grupos, cada uno con su propio estilo y personalidad. Los Capuletos, los Killers del Rocío, y La Muerte de Florida fueron algunos de los grupos que se destacaron.

Ricardo Ovideo/ VANGUARDIA
Ricardo Ovideo/ VANGUARDIA

La escena de las barras en Colombia se definía fuertemente con el punk rock. Bandas como Dos Minutos y Attaque 77 inspiraron la música que resonaba en las gradas. Pero los hinchas de la periferia empezaron a acercarse mientras el equipo cayó en la B, lo que trajo consigo una pérdida del sentimiento futbolero y temas de violencia, como las riñas.

En el corazón de la Fortaleza surgieron figuras clave como ‘Polainas’ y ‘Richi’ Oviedo, líderes que no solo guiaban a la barra, sino que también eran voceros reconocidos de sus ideales. Sin embargo, estos conflictos los llevaron a alejarse en diferentes momentos, buscando mantener la esencia y la integridad que tanto valoraban.

Richi construyó La Banda del Leopardo, con el fin de resurgir la Fortaleza hacia 2010. “Entendimos que más allá de barristas, era una hinchada popular muy importante que fuese vista de otra manera y no como algo violento”, contó. Lea: Conozca detalles de la odisea de los jugadores de Atlético Bucaramanga para llegar al estadio Américo Montanini

Las cumbias empezaron a tomar más relevancia. Este género popular se adaptó y ha dejado su marca en la cultura de la barra, que fortalece los lazos de comunidad entre los miembros. “Las cumbias son la columna vertebral de la cultura bumanguesa. Con ellas se canta con más emoción, más nostalgia y más alegría”, agregó el músico.

El historiador Miguel Cuadros se refirió a este fenómeno que marca un hito. “Lo que ha pasado en la ciudad es la muestra del factor unificador o el carácter tan abarcante que tiene el fútbol. Este deporte puede condensar prácticamente todos los aspectos de la vida y todos los elementos de una sociedad, de ahí que sea tan popular”.

Para Richi, esta movida colectiva “quita un tapón histórico de una ciudad siempre vista como una provincia”.

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En sus altas y bajas, La Fortaleza se ha mostrado incondicional. “Destaco que es una organización con orígenes muy particulares, y que últimamente ha pasado por unos procesos de concientización política, social y cultural”, explicó el historiador.

Al respecto, agregó que “la barra es la que contagia al resto de las tribunas, es la que ha estado ahí en su momento para exigirle a los dirigentes que inviertan, para protestar cuando ha sido necesario que se considere que el equipo no está andando bien y para reivindicar a la hinchada”.

La Fortaleza ha encontrado formas de mantener su unidad pues hacer parte de esta agrupación, para ellos, es un estilo de vida que decidieron tomar, donde celebran la pasión, la amistad y el apoyo mutuo.

Rompiendo estigmas

Las riñas, el consumo de alcohol y las disputas entre hinchas de cada equipo han traído consigo señalamientos del resto de ciudadanos que asocian que ser hincha del Atlético Bucaramanga significa pobreza, caos y daños. Según los aficionados, sienten una fuerte pasión por su equipo, lo que despierta en ellos la necesidad de defender a sus ídolos y sus logros a toda costa. Esto ha dado pie a muertes e incidentes fatales.

La socióloga Paloma Bahamón destaca una lección que queda sobre la estigmatización que se ha tenido durante años hacia las barras bravas, en medio de las situaciones fatídicas que puedan darse.

Fortaleza Leoparda Sur/ VANGUARDIA
Fortaleza Leoparda Sur/ VANGUARDIA

“Ellos son ñeros y con mucho orgullo. Muchos vienen de la precariedad pero encontraron en el fútbol un pretexto para unirse, para crecer socialmente y para educarse. En su propia comunidad también promueven el desarrollo social. Esto calla todo el prejuicio de la sociedad y da una nueva visión de lo que puede ser el progresismo en Bucaramanga”, aseguró Bahamón.

Por: María Lucía Bayona y Valeria Quiroga

Publicado por: Redacción Vanguardia

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