Floridablanca
Lunes 27 de julio de 2026 - 10:56 AM

Vanguardia en los barrios: Las raíces de Nuevo Villabel

535 familias y un mismo sueño: así comenzó el barrio Nuevo Villabel, de Floridablanca.

Barrio Nuevo Villabel, en Floridablanca.
Barrio Nuevo Villabel, en Floridablanca.

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Antes de que las calles se llenaran de niños jugando, de vecinos conversando en las esquinas y de familias construyendo comunidad, en este lugar solo existían los terrenos de la antigua hacienda Villabel.

A comienzo de la década de 1970, ese paisaje comenzó a cambiar para darle paso a uno de los barrios más tradicionales de Floridablanca: Nuevo Villabel.

En los años sesenta, el reconocido fotógrafo Andrés Platarrueda captó este registro gráfico, justo cuando se estaba construyendo el barrio Nuevo Villabel. (Archivo/VANGUARDIA)
En los años sesenta, el reconocido fotógrafo Andrés Platarrueda captó este registro gráfico, justo cuando se estaba construyendo el barrio Nuevo Villabel. (Archivo/VANGUARDIA)

La verdad es que la historia empezó a escribirse en 1969. La firma Robledo Hermanos asumió la urbanización de los predios con el respaldo del entonces Instituto de Crédito Territorial, ICT, entidad que impulsaba proyectos de vivienda para cientos de familias colombianas.

En diciembre de 1969, en la Gerencia Seccional del ICT, se firmó la escritura mediante la cual se oficializó la compra de los 535 lotes que, meses después, se convertirían en igual número de viviendas.

El documento fue suscrito por el notario José María Pinilla Prada, el gerente regional del ICT, Gerardo Grazt Chaparro, y Fernán Robledo, representante de la urbanizadora. La adquisición del terreno tuvo un costo de $5 millones 328, una cifra considerable para la época.

Pero más allá de los documentos y las firmas, el verdadero nacimiento del barrio ocurrió cuando sus primeros habitantes comenzaron a levantar sus casas. Las viviendas fueron construidas bajo el sistema de autoayuda, una modalidad en la que cada familia aportaba su propio trabajo para hacer realidad el sueño de tener casa propia.

Muchos de esos primeros propietarios tenían algo en común: eran integrantes activos de la Policía Nacional. El proyecto habitacional les abrió las puertas a decenas de hogares que encontraron en estos terrenos el lugar donde echar raíces y formar comunidad.

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Con el paso de los años, Nuevo Villabel terminó de consolidarse entre las carreras 12, 12A, 13 y 14, y las calles 2 y 6. Hoy pertenece a la comuna siete de Floridablanca y cuenta con cerca de 535 viviendas que conservan el espíritu de sus fundadores.

La quebrada Zapamanga acompaña silenciosamente el barrio desde sus orígenes. Su presencia recuerda que, antes del concreto y las vías, este era un espacio dominado por la naturaleza. Ese entorno también inspiró a los propios residentes, quienes, gracias a su sentido de pertenencia, construyeron senderos peatonales y ecológicos y cuidaron las zonas verdes, convirtiendo estos espacios en motivo de orgullo para la comunidad.

La vida social del barrio también encontró un punto de encuentro en la Iglesia Santa Isabel de Hungría. Durante décadas, el templo ha sido escenario de celebraciones religiosas, reuniones comunitarias y momentos que fortalecieron los lazos entre vecinos.

La educación ha sido protagonista en la historia de Nuevo Villabel. Allí funciona la sede B del Colegio Metropolitano del Sur, institución que años atrás fue conocida como Institución Floricce y cuya construcción contó con el trabajo y el compromiso de los habitantes del sector. A ella se suma el colegio Mis Primeros Pasos, que continúa formando nuevas generaciones.

En el día a día, los residentes encuentran el abastecimiento de alimentos en la Plaza Satélite del Sur y en la Plaza de Mercado de Villabel, dos espacios que hacen parte de la dinámica comercial de esta zona de Floridablanca.

Con el paso del tiempo, muchos de los pioneros partieron, dejando un legado que permanece en cada calle del barrio. Entre ellos son recordados Manuel Peña, José Abel Caicedo y Clemente Medina, hombres que, junto con decenas de familias más, ayudaron a convertir los antiguos terrenos de una hacienda en un barrio lleno de historia. (Le puede interesar: El tiempo pasó por la carrera 15 con calle 35, pero una vieja fachada decidió quedarse)

Más de medio siglo después, Nuevo Villabel sigue siendo el reflejo del esfuerzo colectivo de sus habitantes. Sus calles no solo conservan la memoria de quienes levantaron las primeras viviendas con sus propias manos, sino también el ejemplo de una comunidad que encontró en el trabajo compartido, el civismo y el sentido de pertenencia las bases para construir un lugar al que muchos todavía llaman, con orgullo, hogar.

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