Dos de los grandes conciertos que deleitaron los oídos de los asistentes la tarde del 5 de enero, en el segundo día del Cartagena Festival de Música, fueron ‘Granados: un quinteto romántico con atmósferas gitanas’ y ‘Granados y de Falla’. Descubra aquí sobre estas fascinantes presentaciones.

El primer concierto, ‘Granados: un quinteto romántico con atmósferas gitanas’, llevado a cabo en la Capilla del Hotel Sofitel Santa Clara, comenzó con tres piezas de Enrique Granados: dos presuntamente originales, ‘Madrigal para violonchelo y piano’, escrita en 1915 y cuya primera interpretación al público estuvo a cargo de Cassadó en la Sala Granados de Barcelona el 2 de mayo del mismo año; y ‘Andaluza’ (arreglo Pablo Casals), compuesta para Pau Casals y estrenada en el Hotel Ritz-Carlton de Nueva York el 23 de enero de 1916. Esta primera parte cerró con ‘Oriental de Danzas españolas’, todas interpretadas magistralmente por el bogotano Santiago Cañón-Valencia en el violonchelo y el italiano Stefano Malferrari en el piano.

Luego de estas piezas del compositor y pianista español Enrique Granados, fueron ejecutadas por el Cuarteto de Cuerdas Noûs (compuesto por Sofia Manvati y Alberto Franchin en el violín; Sara Dambruoso en la viola y Riccardo Baldizzi en el violonchelo) y por Martín García García en el piano, las obras ‘Obertura de El barbero de Sevilla’ de Gioachino Rossini (1792-1868), que tiene una historia particular pues fue compuesta y estrenada en Milán en 1813 para una ópera anterior, Aureliano en Palmira, y reutilizada en 1815 para el drama histórico Isabel, reina de Inglaterra, antes de ser usada en El barbero de Sevilla en 1816. También se ejecutaron el Cuarteto de cuerdas en sol mayor, op. 44 no. 4 ‘La Tirana’ de Luigi Boccherini (1743-1805), cuyo sobrenombre alude a la danza popular española o a la actriz María del Rosario Fernández, conocida como ‘La Tirana’ y retratada por Goya, y las obras ‘Romanza para cuarteto de cuerdas’ y ‘Quinteto para piano y cuerdas en sol menor, op. 49′ de Granados, que fue estrenado en el Salón Romero de Madrid el 15 de febrero de 1895, mostrando influencias de Fauré, Saint-Saëns, Grieg y Chopin.

El segundo concierto, ‘Granados y de Falla’, llevado a cabo en el Teatro Adolfo Mejía, fue presentado por una de las agrupaciones musicales más prestigiosas de España, la Orquesta Sinfónica de Castilla y León, residente en esta XIX edición del festival. Bajo la dirección del suizo Thierry Fischer, la orquesta ha sido reconocida por su excelencia artística y su presencia en importantes sellos discográficos como Deutsche Grammophon, Bis y Naxos.
El recital con el que la Orquesta Sinfónica de Castilla y León deleitó a los asistentes comenzó con seis piezas de Enrique Granados: ‘Suite Goyesca’ (arreglo de Albert Guinovart), que incluye ‘Los requiebros’, ‘El fandango del candil’, ‘Coloquio en la reja’, ‘Quejas o la Maja y el ruiseñor’, ‘El amor y la muerte’ y ‘El Pelele’, interpretadas por la orquesta bajo la dirección de Thierry Fischer, con Carmen Artaza como mezzosoprano. Tras el intermedio, se interpretaron selecciones de ‘El corregidor y la molinera’ de Manuel de Falla, comenzando con el cuadro primero que incluye ‘Los molineros y el mirlo’, ‘Los celos’, ‘Danza (El fandango)’, ‘El corregidor y la molinera’ y ‘Las uvas’, y continuando con el cuadro segundo que incluye ‘La cena. Seguidilla’, ‘La espera del galante’, ‘Los alguaciles: la despedida’, ‘La copla del cuco’, ‘¡En guardia, caballero!’, ‘Garduña se multiplica’ y ‘También la corregidora es guapa’.

Sin duda alguna, el Cartagena Festival de Música es un evento que celebra la riqueza cultural y musical de la región, atrayendo tanto a locales como a visitantes de todo el mundo. Este festival, que se lleva a cabo anualmente en Cartagena de Indias, ofrece una programación variada que incluye conciertos, conferencias, clases magistrales y talleres.
Esta edición, bajo el tema “El canto del mar”, destaca la música de la Península Ibérica del siglo XIX y principios del XX, presentando obras de compositores icónicos como Isaac Albéniz, Enrique Granados y Manuel de Falla. Este evento enriquece la cultura de la ciudad amurallada y aporta numerosos beneficios turísticos y económicos a esta ciudad colonial.
















