En tiempos de prisa y ruido, Bucaramanga hará una pausa para respirar. Este sábado 26 de abril, la ciudad se unirá a una ola mundial de calma y conexión interior con la celebración del Día Internacional del Tai Chi y el Qigong.

Publicado por: Redacción Tendencias
Este sábado 26 de abril, Bucaramanga se sumará a la celebración global del Día Internacional del Tai Chi y el Qigong, una fecha que promueve la salud física y mental a través de estas milenarias prácticas chinas. La Universidad Industrial de Santander (UIS), en su sede de La Perla, será el epicentro de esta conmemoración, con actividades programadas a partir de las 9:00 a.m. Lea también: Tie-Dye en Bucaramanga: arte textil y creatividad durante el Festival Pal’Alma
Desde 1999, el último sábado de abril se celebra el Día Mundial del Tai Chi y el Qigong en más de 80 países, con el objetivo de difundir los beneficios terapéuticos y espirituales de estas disciplinas. En Bucaramanga, la comunidad de Ecotay, liderada por el maestro Mauricio Barajas, ha sido fundamental en la promoción de estas prácticas, ofreciendo espacios de encuentro y sanación en parques y espacios públicos de la ciudad.
El Sifu Mauricio Barajas, tiene una presencia serena y una mirada honda de quien ha caminado con paciencia los senderos del arte interno. Para él, el Tai Chi es más que una disciplina física: “es un encuentro entre el cielo, el ser humano y la tierra”, dice. “Por eso trabajamos 80 % mente y 20 % cuerpo. Lo físico es solo la puerta de entrada a algo mucho más grande: una misión de vida”. Y en una época donde lo urgente atropella lo esencial, esa propuesta adquiere un valor urgente.

Uno de sus integrantes, Andrés Paillié llegó al Tai Chi durante la pandemia, en un momento de caos global y crisis personal. Descubrió, desde su casa, que el cuerpo podía moverse con sentido incluso en espacios mínimos. Que la lentitud no era un defecto, sino una medicina. “Yo soy hiperactivo, siempre quiero hacer mil cosas al tiempo, y eso me agota. El Tai Chi me ayudó a hacer las cosas en orden. A estar”, confiesa.
Su relato no es solo personal, también es generacional. Representa a muchos que han sido atrapados por el vértigo digital, por el multitasking eterno, por el cansancio sin nombre. Para él, el Tai Chi fue más que una práctica física: “Es una conexión espiritual. Un camino para reconectarme con algo superior, algo que antes no entendía. Y no, no es una religión. Es simplemente volver a creer”.
Laura Vila, monitora de Segundo Duan y promotora del Tai Chi en la región, destaca cómo esta práctica ha transformado su vida, brindándole autoestima, sanación y la posibilidad de soltar memorias dolorosas. “Para mí, el Tai Chi es un renacer”, afirma con emoción.
La jornada en la UIS incluirá demostraciones, clases abiertas y momentos de meditación, invitando a la ciudadanía a experimentar los beneficios del Tai Chi y el Qigong. Estas prácticas, que combinan movimientos suaves, respiración consciente y enfoque mental, son accesibles para personas de todas las edades y condiciones físicas.
La celebración en Bucaramanga se enmarca en una ola global de eventos que buscan fomentar la paz, la salud y la conexión espiritual a través del Tai Chi y el Qigong, recordándonos la importancia de detenernos, respirar y reconectar con nuestro interior.
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¿Qué es el Tai Chi?
El Tai Chi Chuan, cuyo nombre completo se traduce como “supremo puño último”, es una práctica de origen marcial que evolucionó hacia una forma de meditación en movimiento. Surgió en China durante el siglo XVII, aunque sus raíces se remontan a antiguas técnicas taoístas y budistas que buscaban la armonía entre cuerpo y mente. A lo largo de los siglos, diversas escuelas desarrollaron estilos como el Chen, Yang, Wu y Sun, cada uno con su particular manera de ejecutar los movimientos, pero todos con una misma esencia: el equilibrio del “chi” o energía vital.
Más allá de sus orígenes como arte marcial, hoy el Tai Chi es practicado en todo el mundo como una terapia corporal que mejora la flexibilidad, fortalece el sistema inmune, reduce el estrés y ayuda en el tratamiento de enfermedades crónicas como la artritis, la hipertensión y la ansiedad.
¿Cómo se practica el Tai Chi?
El Tai Chi se practica mediante secuencias de movimientos lentos, fluidos y continuos, que se realizan en sincronía con una respiración profunda y consciente. Aunque nació como un arte marcial, hoy en día se practica más por sus beneficios terapéuticos y meditativos que por su defensa personal.
1. Movimientos suaves y coordinados
- Cada sesión incluye una serie de posturas encadenadas que se ejecutan lentamente.
- Los movimientos simulan acciones de defensa o ataque, pero no hay contacto físico ni esfuerzo brusco.
- Lo esencial es mantener el cuerpo relajado pero alineado, y moverse como si el cuerpo flotara en el agua.
2. Respiración consciente
- El ritmo de los movimientos va de la mano con la respiración abdominal, lenta y profunda.
- Inhalar y exhalar se convierte en una guía que ayuda a conectar el cuerpo con la mente.
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3. Concentración plena (mindfulness)
- El Tai Chi también es una forma de meditación en movimiento.
- Se practica con atención al presente, sintiendo cada movimiento y respiración, lo que ayuda a reducir el estrés y mejorar el enfoque.
4. Trabajo energético (Chi o Qi)
- Según la filosofía china, el Tai Chi ayuda a que el “Chi” (energía vital) fluya libremente por el cuerpo.
- Se trabaja en desbloquear canales de energía (meridianos) para equilibrar el cuerpo y fortalecer la salud.
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¿Dónde y con qué frecuencia se practica?
- Espacios tranquilos y abiertos son ideales: parques, salones amplios o patios.
- No se necesita equipo ni vestuario especial, solo ropa cómoda.
- Se recomienda practicarlo a diario o varias veces por semana para notar sus beneficios, aunque incluso una vez por semana puede ser muy valioso.
¿Quiénes pueden practicarlo?
¡Cualquier persona! Desde niños hasta adultos mayores. Es especialmente útil para:
- Personas con enfermedades crónicas (como artritis o hipertensión)
- Personas mayores (por su bajo impacto y beneficios en el equilibrio)
- Personas con ansiedad, estrés o insomnio
- Deportistas en recuperación o como complemento de otros entrenamientos












