Autoras santandereanas destacaron en la FILBo 2025 con obras de poesía, literatura infantil y libros ilustrados que celebran la diversidad cultural y las historias de resiliencia.

Publicado por: PAOLA ESTEBAN C.
Desde los mitos amazónicos hasta los versos nacidos en las cárceles, pasando por cuentos bilingües y reflexiones existenciales, las autoras santandereanas invitadas a la FIlbo 2025 demostraron que Santander es una geografía de la palabra en plena expansión. Lea también: Un concierto histórico en Bucaramanga: American University y la Unab se encuentran en el Teatro Santander
“Los sueños no solo se cumplen: se escriben, se dibujan y se leen en voz alta”, dijo Natalia Londoño, una de las invitadas. Y así fue. En cada página, en cada sala de Corferias, las historias santandereanas encontraron no sólo lectores, sino cómplices de su vuelo.
Este 2025 las voces femeninas de Santander se alzaron como un canto coral. No fue solo literatura lo que llevaron a la Feria Internacional del Libro de Bogotá (FILBo), sino historias de resiliencia, territorio y libertad.
La poeta Natalia Londoño presentó “Cantares alados”, su tercer poemario (su quinto libro en total) ganador de la beca departamental de creación literaria en 2024. Esta obra no es solo un libro: es el eco de las voces de mujeres privadas de la libertad en la cárcel de Bucaramanga, donde Natalia, como tallerista de literatura del IMCT, ha tejido junto a ellas relatos de lucha y esperanza.
“Escribí mi primer poema cuando murió mi abuelo, tenía doce años. Desde entonces supe que sería escritora. Hoy, estar en la FILBo es la prueba de que los sueños vuelan si se cultivan con constancia, disciplina y amor”, reflexiona Londoño.
En Cantares alados, la crudeza y la belleza dialogan en cada verso. Las rejas físicas se transforman en símbolos de las tantas cárceles invisibles que enfrentan las mujeres: violencias, prejuicios, silencios. Natalia ha logrado que sus poemas sean, en palabras de sus lectoras, puertas abiertas hacia la libertad.
La artista gráfica Amparo Herrera llegó a Bogotá con “La casa”, un libro álbum que nació en 2018 gracias a un estímulo del Instituto Municipal de Cultura y Turismo de Bucaramanga y que, en su segunda edición, fue seleccionado para la vitrina de autores autopublicados de la FILBo.
La obra, inspirada en un mito de la cultura uitoto del Amazonas, combina arte visual y narración para acercar a los niños a la biodiversidad y la diversidad cultural de Colombia. “A veces desde las regiones quedamos aislados del movimiento literario nacional. Por eso, la FILBo es una vitrina invaluable para socializar nuestro trabajo”, afirmó Herrera.
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El conversatorio que lideró, con la maestra Gloria Elena Carrillo, no solo exploró la creación de “La Casa”, sino también las potencialidades de la literatura infantil como herramienta de mediación cultural. La infancia, entendió el público, es el mejor momento para sembrar el respeto por la diferencia y el valor de las raíces.
Con La camiseta rosada / The Pink T-shirt, Yury J. Sandoval Rosas ofreció una experiencia literaria integral: cuento en verso, material didáctico y audiolibro disponible en su canal de YouTube, Speak Up Yury. Como autora independiente, docente de inglés y creadora de contenido, Sandoval lleva la literatura más allá del papel.
“Este libro es 100 % independiente. No solo escribí y diseñé, también produje los audios y las guías de lectura y arte”, explica con entusiasmo. En su presentación, niños y familias participaron en la lectura interactiva del cuento, descubriendo que la literatura infantil puede ser, además de lúdica, un puente entre lenguas, culturas y habilidades.
Junto a estas creadoras, Santander estuvo representado por autoras consagradas como Andrea Cote, quien presentó “Querida Beth”, galardonado con el Premio Casa de América de Poesía 2024, y Nelcy Ramírez, cuentista incluida en la antología “Voces del más allá”.
El stand de la Biblioteca de Escritoras Colombianas también rindió homenaje a las pioneras de la región: Carmen de Gómez Mejía, Luz Helena Cordero, Elisa Mújica y Silvia Galvis. Ellas abrieron senderos literarios que hoy transitan las nuevas generaciones de escritoras.

















