Con carrozas, banderas, arte drag y presentaciones artísticas, la Marcha del Orgullo Lgbtiq+ 2025 llenó de color las calles de Bucaramanga el 25 de junio. Más que una celebración, fue una manifestación de resistencia frente a la violencia que aún enfrenta la población diversa en Colombia.

Publicado por: PAOLA ESTEBAN C.
“Marchamos porque todavía hay quienes no pueden hacerlo. Porque mientras una persona tenga que ocultarse para amar o vivir, necesitamos seguir saliendo a la calle”. Esa fue una de las frases más repetidas ayer durante la Marcha del Orgullo Lgbtiq+ en Bucaramanga, que año tras año se reafirma como uno de los actos culturales, políticos y sociales más potentes de la región.
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Desde la una de la tarde, el color, la música y los mensajes de resistencia comenzaron a tomarse la ciudad. Lo que empezó como una reunión en torno al monumento de la hormiga, frente a Neomundo, se transformó en una multitud diversa que avanzó con alegría, arte y convicción por las calles hasta llegar a la plazoleta cívica Luis Carlos Galán. En el camino: banderas ondeando, atuendos brillantes, rostros maquillados con arte, y un mismo latido colectivo que hablaba de orgullo y también de lucha.

La marcha partió desde el puente de La Flora y recorrió toda la carrera 33. A su paso, no solo se sumaron transeúntes curiosos o simpatizantes espontáneos; también hubo comerciantes que no cerraron sus locales, como ocurría antes, sino que salieron a grabar, aplaudir, incluso a ondear la bandera arcoíris desde sus fachadas. Uno de esos gestos, ya llegando al centro, emocionó profundamente a los asistentes: desde un almacén se alzó una bandera Lgbtiq+. En segundos, la multitud respondió con gritos y aplausos. Fue un acto sencillo, pero poderoso: una señal de que algo está cambiando.

La historia de la marcha en Bucaramanga no comenzó ayer. Diego Ruiz Thorrens, director de la organización ConPazes, recuerda que el 28 de junio de 2001 se realizó la primera manifestación pública de la población Lgbtiq+ en la ciudad. “Éramos unas 50 personas, en su mayoría estudiantes de la UIS, organizados a través del grupo Oasis. Esa marcha fue la semilla de lo que hoy es este evento multitudinario”, cuenta. El acto de cierre en la plazoleta cívica Luis Carlos Galán reunió más de 27 expresiones artísticas: poesía, lipsync, canto, performance y shows drag. Todo con una intención clara: resistir desde el arte. Robinson Duarte, cofundador de la Plataforma Lgbtiq+ de Santander, lo resumió así: “las marchas del orgullo han sido un símbolo de alegría, de resistencia, de duelo… En Colombia van 46 personas asesinadas este año por prejuicio. Seguramente son más. Eso nos moviliza”.

La situación en Colombia es compleja. Según cifras de organizaciones como Caribe Afirmativo, solo en el primer semestre de 2025 se han registrado más de 60 homicidios y transfeminicidios. La mayoría de las víctimas son mujeres trans racializadas.
Para Ángel Carreal, director del colectivo Chroma y miembro del Comité Pro Pride Santander 2025: ", estamos celebrando nuestro Pride en Bucaramanga. Lo hacemos entre semana como un acto político, como un gesto de rebeldía. Esta marcha es nuestra forma de decirle a la ciudad que las personas sexualmente diversas estamos aquí, existimos, compartimos el espacio urbano y tenemos derecho a habitarlo y disfrutarlo plenamente".
Y agrega: “este Pride nace en un contexto marcado por condiciones especiales de seguridad para la población Lgbtiq+ en Colombia. No se trata de hechos aislados: enfrentamos una agenda global de violencia impulsada por sectores antiderechos. En lo que va del año 2025, ya se han registrado más de 42 asesinatos de personas Lgbtiq+ en todo el país. Hoy alzamos la voz para afirmar con fuerza: Pride Santander 2025, vidas diversas, vidas posibles, vidas libres de violencia. Exigimos el derecho a la vida, pero también el derecho a ser, a existir, a convivir en igualdad. Demandamos respeto, porque todas, todos y todes formamos parte de la diversidad sexual. Y en nuestra diferencia, radica precisamente lo que nos hace iguales".
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La marcha de este 25 de junio dejó claro que el orgullo es mucho más que celebración: es memoria, es arte, es resistencia.
En palabras de quienes estuvieron allí, la marcha es una promesa colectiva: de futuro, de dignidad y de libertad.
















