La Pinacoteca de São Paulo inaugura una gran retrospectiva de la artista santandereana Beatriz González, ícono del arte colombiano, con más de 100 obras que recorren seis décadas de crítica, memoria y resistencia visual.

Publicado por: PAOLA ESTEBAN C.
Cincuenta y cuatro años después de haber mostrado su obra por primera vez en Brasil, Beatriz González vuelve a São Paulo. No como una joven promesa, como ocurrió en aquella 11ª Bienal de 1971, sino como lo que siempre fue: una de las grandes artistas del arte latinoamericano contemporáneo.
Lea también: Actor santandereano Bayo Flórez nominado al Premio Bravo junto a Vicky Hernández y Álvaro Rodríguez
A partir del 30 de agosto, la Pinacoteca Luz abre sus salas para recibir “Beatriz González: la imagen en tránsito”, una exposición que recorre más de seis décadas de trabajo. Es una retrospectiva ambiciosa, densa, profundamente política, curada por Pollyana Quintella y Natalia Gutiérrez Montes, que reúne más de 100 piezas: pinturas, muebles intervenidos, grabados, papeles colgantes, señales de tránsito. Una cartografía visual que no solo da cuenta del pulso artístico de una mujer, sino también de una historia: la de Colombia, la del continente, la del cuerpo y su duelo.
Beatriz González nació en Bucaramanga en 1932. Desde entonces, su obra ha transitado, como sugiere el título de la muestra, entre lo íntimo y lo colectivo, entre la risa y el horror, entre la pintura clásica y el kitsch de la cultura popular. Sus materiales no siempre fueron lienzos: González prefirió pintar sobre camas, cortinas, mesas, lavamanos, pantallas de televisión. Como si dijera: lo político también habita la casa.

En los años 60, encontró una veta estética y crítica en las imágenes que circulaban en los periódicos, en los retratos oficiales, en las estampitas religiosas que pasaban de mano en mano. Empezó a copiarlas, de forma imperfecta, repetitiva, provocadora, para desmontar la naturalidad con la que el poder se cuela en nuestra mirada. En lugar de denunciar directamente, Beatriz González trastocó los símbolos. Hizo arte con las sobras del archivo nacional.
“Tal vez no era mi obra la que no estaba lista, sino la época”, dijo una vez, al recordar el comentario que escuchó en su debut paulista. Hoy, el tiempo parece haberle dado la razón.
Una exposición que interpela desde sus salas
La exposición en la Pinacoteca está dividida en siete núcleos. Cada sala es un capítulo de una narrativa que no se lee en línea recta, sino como una constelación de gestos, colores, silencios y repeticiones.

En Política de la copia, se nos recuerda que ninguna imagen es inocente. En “Del kitsch al crítico”, vemos cómo lo decorativo puede volverse subversivo. En “Rituales del Estado”, González se burla, con ironía brutal, del protocolo presidencial y de la apropiación del folclor indígena. En “Lenguaje de la pérdida” y “Iconografía del duelo”, su paleta se vuelve más oscura: cuerpos en fosas comunes, mujeres enlutadas, dolor que no cabe en una sola pintura. Y en “Cartografía de la violencia”, la artista más reciente reaparece, mirando hacia el campo colombiano, hacia las víctimas sin nombre, con colores brillantes que, más que adornar, advierten.
Publicidad
No se trata solo de representar la violencia, sino de entender cómo se convierte en espectáculo, cómo se serializa, cómo nos acostumbra. Beatriz González no nos ofrece consuelo. Nos incomoda.
Un regreso necesario
Presentada en paralelo con la exposición “POP Brasil”, la muestra propone un diálogo fecundo entre González y los artistas brasileños que también cuestionaron los modelos hegemónicos del pop art desde contextos periféricos. Es un puente, pero también una corrección histórica. La misma artista que fue percibida como “temprana” en los años 70, hoy regresa para mostrar que su obra, más que puntual, fue visionaria. Hay una mirada que nunca se distrajo. Una que supo estar a la altura del dolor de su país, sin caer en la literalidad ni en la desesperanza.

La retrospectiva podrá visitarse hasta el 1 de febrero de 2026. Luego viajará a Londres y Oslo, como parte de una itinerancia que confirma lo que en Colombia muchos ya sabían: que el trabajo de Beatriz González no solo cuenta una historia, sino que cambia la forma en que aprendemos a mirarla.
Sobre la exposición
- Título: Beatriz González: la imagen en tránsito
- Lugar: Pinacoteca Luz, São Paulo, Brasil
- Fechas: 30 de agosto de 2025 – 1 de febrero de 2026
- Curaduría: Pollyana Quintella (Brasil) y Natalia Gutiérrez Montes (Colombia)
- Obras exhibidas: Más de 100, desde los años 60 hasta la actualidad
- Salas temáticas:
- Política de la copia
- Del kitsch al crítico
- Primeras apropiaciones
- Rituales del Estado
- Lenguaje de la pérdida
- Iconografía del duelo
- Cartografía de la violencia
- Obras destacadas: Los suicidas del Sisga II y III, Decoración de interiores, Señor Presidente…, Pictografías particulares
- Coproducción internacional:
- Barbican Centre, Londres (febrero–mayo 2026)
- Astrup Fearnley Museet, Oslo (junio–octubre 2026)













