Hasta el 26 de septiembre, la Sala Ricardo Gómez Vanegas del Museo de Arte Moderno de Bucaramanga exhibe la colectiva de Ada López y Cristina Díaz: biodiversidad colombiana en libros, fotografía y música.

Publicado por: PAOLA ESTEBAN C.
El niño se detuvo frente a la lámina desplegada de una ceiba. Observó el trazo de las raíces, la magnitud del tronco, y dijo: “le faltaron las espinas”. La frase, lanzada sin más en una escuela del corregimiento Ciénaga de Lopo, quedó resonando como una corrección natural, un saber encarnado. Para Ada López, que minutos antes había explicado cómo en su libro “Paz con la naturaleza una semilla crece al ritmo de las páginas, ese detalle lo transformó todo. “Uno aprende también de ellos”, dice.
Ada es co-autora de la obra “El Cielo del Guacahayo” junto a Cristina Díaz. La exposición se puede ver en horario de 8:00 a.m. a 12:00 p.m. y de 2:00 p.m. a 6:00 p.m.
Esa vocación de aprendizaje mutuo es la savia de “Diálogos Fotográficos Ecoregionales”, la exposición colectiva que se presenta en el Museo de Arte Moderno de Bucaramanga (Mmab) hasta este jueves 26 de septiembre. En sala, el visitante se encontrará con más de 40 fotografías de paisajes y especies tomadas en territorio colombiano, una serie de publicaciones poéticas y científicas, canciones compuestas en honor al río Magdalena, e ilustraciones que parten de la Expedición Botánica o de la Comisión Corográfica. Todo conectado por una idea potente: el arte como herramienta para conservar la biodiversidad.
“Empezamos estos proyectos hace 25 años: llevar las universidades al aire libre, sacar las escuelas de arte de sus sedes y sembrarlas en barrios, veredas, localidades”, recuerda Cristina Díaz, escritora que también hizo parte de la muestra. Ese impulso tomó nuevas formas cuando llegó la COP16, la conferencia global por la biodiversidad. Allí, Coomeva les propuso una exposición de gran escala en Cali. “La convocatoria fue increíble”, dice. “Mostramos la diversidad de Colombia por ecorregiones, basada en los libros que hemos escrito y que circulan en colegios del país”.
La misma lógica colectiva estructura la muestra en Bucaramanga. Participan el colectivo Siete Fotógrafos, que en esta edición reunió a 20 autores, la bióloga Paola María Sánchez con su archivo de fauna nacional, el equipo curatorial encabezado por Mario Arragán y las alianzas entre universidades, marcas culturales y agentes independientes.
“Nuestros libros son un homenaje a Colombia: al río Magdalena, a la expedición botánica, a los mapas emocionales que dejan los viajes”, dice Ada. “Paz con la naturaleza, por ejemplo, nació para la COP como tributo, con frases, a la biodiversidad del país”.

Diálogos con Santander: del Chicamocha al Guacahayo
Uno de los ejes más poderosos es el vínculo con el territorio santandereano. “El principal diálogo es con ”Cielo del Guacahayo", nombre ancestral del río Magdalena”, explica Cristina. El recorrido en sala permite reencontrarse con los paisajes ribereños, las especies de felinos o anfibios, y la ruta Barrancabermeja–Ciénaga. En la dimensión estética, sobresalen los frailejones y páramos de los Santanderes, el Parque Nacional Natural Los Estoraques, y los tonos ocre del cañón.
“Una de las canciones que acompaña la exposición fue grabada en el cañón del Chicamocha”, dice Díaz. La voz es de Karen Lizarazo, quien también compuso Río Magdalena, pieza inspirada en el libro El cielo del Guacahayo, y que une vallenato y relato oral. “Nos preguntan por lo bello, sí. Pero también por lo duro. Por eso el libro es el relato de los muertos. Vamos a los sitios, hablamos con las personas, grabamos sus historias”.
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“Esta exposición es como un libro-semilla”, afirma Ada. No se trata de una muestra estática. Cada estación, visual, literaria, sonora, busca provocar una conversación. “Es una bitácora de viaje para que los niños aprendan a hacer libros, a soñar”, añade. En comunidades donde no prima la escritura, el relato se convierte en canto. “Muchas veces el libro no es lo importante. Lo es un vallenato, una canción. Por eso aquí también hay música”.
En total, hay cuatro o cinco piezas sonoras integradas a la experiencia. El equipo ha presentado sus libros en ferias, colegios y centros culturales. “Hemos estado en Bogotá, en Curití, en Girón”, dice Ada. “Llevamos nuestras propias exposiciones a las aulas: les dejamos láminas, les hablamos del proceso y ellos nos cuentan sus propias historias”.
Todo comenzó con una invitación. El montaje se organizó en menos de ocho días. El curador seleccionó unas 40 imágenes, dos por fotógrafo, y la propuesta viajó de Coomeva a la Biblioteca Departamental Jorge Garcés Borrero en Cali, donde estuvo expuesta casi dos meses. En Bucaramanga, ocupa la sala Ricardo Gómez Vanegas del Mamb, que se ha convertido en estación de paso de un recorrido más amplio.
“Este es un trabajo consolidado y de largo aliento; no es una carrera de obstáculos ni de 100 metros”, afirma Cristina. “Somos maratonistas del arte colombiano”.
En 2026, la apuesta se traslada al Teatro Santander. Allí, Ada López y Cristina Díaz se unirán a la cantante María Isabel Saavedra para un espectáculo de música y poesía en vivo que será grabado como disco. “Amamos el Teatro Santander; el telón de Beatriz González nos inspira a contarle al mundo lo que vemos aquí: la aridez del cañón, la humedad del Magdalena medio”.
Cristina, hija de familia zapatoca, planea leer allí los poemas que ha escrito durante décadas: sobre Bolívar en Bucaramanga, sobre Valderrama, sobre la rayita del tigre. “Esto es un relato, dice. Una conversación que sigue abierta para quien quiera sumarse”.














