En Piedecuesta, la cultura se asume como una forma de resistencia. Llega la novena edición del Festival de la Tigra, un espacio que ha abierto caminos para que el arte convoque a la comunidad alrededor de las artes. Este año, del 4 al 12 de octubre, se celebra con música, talleres, conversatorios y la mayor diversidad de invitados internacionales hasta ahora.

Cuando la defensa de la vida mueve a un municipio, y el arte se asume como un medio para tejer comunidad, se abren caminos hacia nuevas formas de habitar un territorio más digno. El Festival de La Tigra es prueba de ello, como un encuentro abierto a todas y todos y que desde 2017 ha convocado a miles de personas alrededor de la música, el cine, la literatura y las artes visuales en Piedecuesta.
En su esencia, como la que sostienen sus fundadores el músico Edson Velandia y la artista, abogada y gestora cultural, Adriana Lizcano, está la defensa de la vida y la dignidad, la misma que alimenta la resistencia compartida con su gente. Desde allí, el festival ha buscado reactivar los espacios culturales de Piedecuesta y fortalecer el ecosistema artístico local, tejiendo redes con artistas nacionales e internacionales.
Ese principio es el que sostiene La Tigra y fortalece la juntanza, dando voz a más de 200 artistas y agrupaciones que han encontrado en este espacio un lugar para expresarse y resistir. Lea también: Se presenta en Bucaramanga “Mi esposa japonesa”, inspirada en Tennessee Williams

Del 4 al 12 de octubre, la novena edición del Festival La Tigra rugirá con fuerza con una programación que va más allá de las tarimas. Además de los conciertos con artistas regionales, nacionales e internacionales, la propuesta se expande a escuelas, veredas y colegios de Piedecuesta con cine, literatura y talleres que fortalecen la biblioteca comunitaria La Bellecera.
La agenda incluye también cine independiente, actividades para niños y niñas y la tradicional caravana “Cuando el río suena”, movilización artística por la defensa del Río de Oro.
Entre las novedades de esta fiesta se celebra una participación especial, que es la primera de este tipo: Venezuela como país invitado, que para el músico, “se da por la urgencia de un gesto de solidaridad con un país vecino atravesado por sanciones e impactos migratorios y económicos; y por una relación histórica y cultural estrecha, reforzada en los últimos años con intercambios como el proyecto Ciudad Canción en Caracas y la participación de artistas venezolanos en ediciones anteriores”. Le puede interesar: Padre e hijo en Bucaramanga presentan “¿A dónde iremos a soñar?”, un libro interactivo que une arte, ciencia y educación
La Tigra también extiende su mirada al mundo con un gesto político y cultural hacia Palestina. Habrá un ciclo de cine palestino y espacios de diálogo que buscan que la solidaridad trascienda las declaraciones para convertirse en acciones. “Palestina, Venezuela y Cuba comparten una misma realidad: pueblos oprimidos que enfrentan invasiones y bloqueos permanentes. Hablar de ellos es poner sobre la mesa la urgencia de resistir desde la cultura”, señala Velandia.
La defensa del territorio continúa como eje central. Este año se llevará a cabo la quinta edición de la Caravana Cuando el Río Suena, una movilización artística por la protección del río de Oro y del páramo de Santurbán.
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“Por eso, lo que buscamos desde el festival es que la Caravana sea un espacio donde colectivos, colectivas, organizaciones y ciudadanía se unan para manifestarse frente a las amenazas de la minería y la extracción de las fuentes hídricas y del territorio”, agrega el artista.
La programación se cargará de creatividad y resistencia además, con una franja infantil, como el taller de máscaras, escritura poética, pintura, show de títeres y más, así como el lanzamiento del primer concurso de Cucambas por el Agua, figuras tradicionales construidas con materiales reciclados que, convertidas en símbolos colectivos, llevarán un mensaje contundente en defensa de las fuentes hídricas.
Conversatorios y saberes en La Tigra
El intercambio de saberes también estará presente con talleres y conversatorios. En la franja infantil de la Bellecera, el grupo Tironeta (Antioquia) trabajará en la creación de máscaras y cucambas. Se dará la charla Latinoamérica cimarrona, con Quilombo (Venezuela) y Mulato Bantú (Santa Marta), y el diálogo Herederos del canto rebelde, con Sandino Primera (Venezuela) y Sebastián Redolés (Chile), sobre la resistencia cultural en Latinoamérica. Finalmente, Memeu, del mítico Olodum (Brasil), junto a Jusa Ventura, liderará un ensamble de batucadas que se sumará a la caravana del domingo.
Además, entre las participaciones destacadas, se mostrarán los procesos formativos de La Bellecera: el coro infantil, el grupo de guitarras, la batucada La Chinamenta, los tejidos de mujeres de la comunidad, el club de lectura y los cortometrajes realizados en la escuela de cine.
“Necesitamos celebrarlo porque es un festival hecho por y para la comunidad. Es nuestro, y por eso todos están invitados a participar y ser parte de esta novena edición”, finaliza Edson Velandia.
Invitados latinoamericanos en La Tigra
Entre los invitados internacionales se cuentan el mestre Memeu, de la legendaria batucada Olodum (Brasil), la bailarina Jusa Ventura (Brasil), Champetos del Juju (México), el cantautor Ezequiel Borra (Argentina) y la agrupación chilena Un cerro a la izquierda.
La programación nacional también promete una muestra amplia y diversa: Mulato Bantú (Santa Marta), Gabriela Ponce (Pasto), Zarigüeya (Cota), Desadaptadoz (Medellín), Víctor Torres (Tunja), Caminandes (Soacha) y Las Motilonas Rap (Tibú). A nivel regional destacan agrupaciones como La Orquesta La Bellecera, La Batucada Guaricha, Ariza Brothers, Henry o Nicolás, Diana Córdoba, Metal Destroyer, Gaitabunyí y los anfitriones Velandia y La Tigra.
El Festival La Tigra nació en 2016 como una idea gestada tras un concierto frustrado en medio de las protestas campesinas de Barrancabermeja. Un año después, en 2017, se materializó su primera edición en Piedecuesta. Desde sus inicios, el festival asumió una postura clara: el arte como herramienta de crítica social, resistencia y construcción comunitaria.













