En Plastic Society, el santandereano Luis Carlos Cifuentes envuelve a figuras influyentes del mundo en trajes de plástico de colores para cuestionar la comodidad, el consumo y la indiferencia ambiental. Su obra combina realismo, crítica social y una reflexión urgente sobre el impacto del plástico en la vida moderna.

Cuando el mundo empezó a reencontrarse tras la pandemia del COVID-19, el artista plástico Luis Carlos Cifuentes comenzó a reflexionar sobre la profunda dependencia que la sociedad ha desarrollado hacia el plástico. Ese pensamiento lo llevó a regresar de Bogotá a El Socorro, Santander, el lugar donde creció. En sus caminatas por los caminos de su infancia encontró algo que no pudo ignorar: la contaminación por plásticos se había extendido por ríos, veredas y senderos.
“Empecé a recorrer los sitios de mi infancia y encontré mucha contaminación de plásticos. Lo mismo ocurre cuando uno viaja a la costa o a cualquier lugar turístico de Colombia. Somos una sociedad dependiente del plástico”, observa el artista.
De dicha reflexión nació Plastic Society, una serie de retratos realistas que envuelven personajes contemporáneos en trajes de plástico de colores, como si fuesen parte del material que los asfixia. La activista sueca Greta Thumberg, el futbolista Lionel Messi, el magnate Elon Musk y hasta Los Amantes de Magritte son representados en las obras.
“En principio, quise concientizar a las personas del común, hacerlas más reflexivas con el consumo, sobre todo del plástico de un solo uso. El capitalismo nos enseñó a desechar sin pensar dónde terminan todos estos residuos”, explica. Lea también: “De todos los lugares, mi lugar”: talleres gratuitos de literatura y diversidad en Bucaramanga
Inspirado por referentes como Magritte y Christo, Cifuentes utiliza la envoltura como metáfora de una sociedad atrapada entre la comodidad y la autodestrucción. El proyecto lleva más de un año en desarrollo y consta de doce piezas, mezcla realismo, crítica ambiental y simbolismo.
Su crítica también se extiende a las industrias que han normalizado esta dependencia, pues para el artista, “las empresas de alimentos desligan su responsabilidad, simplemente poniendo un sello de ‘reciclable’. En muchos casos, el empaque cuesta más que el contenido. Finalmente, estamos pagando más por el plástico que por lo que consumimos, y también nos estamos quedando con parte de ese plástico en nuestro cuerpo y nuestra sangre.
El plástico, derivado del petróleo, ha transformado nuestras dinámicas sociales, industriales y personales, pero su impacto lo convierte en una amenaza ambiental creciente. En 2023, el mundo produjo más de 413 millones de toneladas de plástico, y cada año se generan 51,7 millones de toneladas de contaminación plástica, según la Universidad de Leeds, de las cuales más de dos tercios provienen del sur global.
En Colombia, la Ley 2232 de 2022 busca reducir gradualmente el uso de plásticos de un solo uso y promover una economía circular, aunque el reto sigue siendo enorme frente a los hábitos de consumo y la gestión de residuos. Le puede interesar: La sorprendente propuesta en Barichara del Colectivo Mangle que brilló en ArtBo
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La propuesta de Cifuentes utiliza este material como metáfora de una sociedad que, al buscar comodidad, pone en riesgo su propia continuidad.

“El arte es una herramienta. Creo en el poder de la observación y de la interpretación del espectador. También funciona como una fotografía que nos describe cómo somos y que registra para el futuro cómo fuimos. Al verse en ese espejo se puede saber qué está bien y qué está mal”, dice.

Sobre su trayectoria
Luis Carlos Cifuentes es un artista plástico y diseñador gráfico cuya trayectoria se ha caracterizado por la experimentación y la búsqueda constante de nuevas formas de expresión. Inició su carrera como diseñador, director de arte e ilustrador, y ha trabajado en reconocidas revistas como SoHo y Gatopardo.
Su enfoque autodidacta lo ha llevado a explorar materiales no convencionales, como la comida, para desarrollar obras que desafían lo tradicional y amplían el diálogo entre el arte y la cotidianidad. Entre sus series destacan Retratos Servidos, donde combina arte y gastronomía; Tropi, una exploración de la cultura popular colombiana desde una mirada pop; y Sinestesia, retratos de músicos interpretados en un estilo expresionista-pop que reflejan su interés por el color, la emoción y la identidad.
















