¿Matemáticas aburridas? No en Bucaramanga: el colegio Simón Bolívar lanza una exposición de fractales que mezcla arte y ciencia. Este 17 de octubre, estudiantes de 9°, 10° y 11° exhiben obras hechas con palillos, papel 3D y lana bajo la guía de la profesora Doris Mesa.

Publicado por: Redacción Cultural
En silencio y con una precisión casi quirúrgica, un grupo de estudiantes de noveno grado se afanaba por encajar las pequeñas piezas de madera formando figuras imposibles. No sabían aún que estaban creando una de las estructuras más emblemáticas de la geometría fractal: la “Esponja de Menger”. Una alumna se detuvo, alzó la vista, y murmuró: “Profe, esto parece más arte que matemáticas”. La profesora Doris Mesa sonrió. Esa era exactamente la idea.
La frase de la estudiante resume el espíritu detrás del ambicioso proyecto interdisciplinar que lidera la docente Doris Mesa Mesa en la Institución Educativa Piloto Simón Bolívar de Bucaramanga: una exposición escolar donde los protagonistas son los fractales, esas formas infinitas que se repiten una y otra vez a diferentes escalas, y que se encuentran tanto en la naturaleza como en la tecnología, la medicina y el arte.
Titulado “Explorando la dimensión fractal: ciencia y asombro”, el proyecto nació con un propósito claro: mostrar que las matemáticas no son solo fórmulas abstractas en un tablero, sino una puerta hacia la comprensión, y la contemplación, del mundo.
“Desde el sistema circulatorio hasta un helecho o un copo de nieve, los fractales están por todas partes”, se lee en la introducción del documento guía del proyecto. Con este enfoque, los grados noveno, décimo y once se dividieron tareas para representar fractales a través de técnicas manuales: con palillos de dientes, papel en 3D y lana, respectivamente. La propuesta no solo fomenta el aprendizaje de conceptos complejos, sino que convierte el aula en un laboratorio de creatividad, investigación y expresión visual.
Más allá de su componente matemático, el proyecto destaca por su enfoque transversal. La geometría fractal se vincula aquí con áreas tan diversas como la física, la biología, la economía, el arte, la arquitectura e incluso la antropología. ¿Cómo se parecen las redes neuronales a un árbol? ¿Qué tienen en común los relámpagos con las estructuras cristalinas? ¿Por qué hay música compuesta con patrones fractales? Cada una de estas preguntas forma parte del recorrido pedagógico que la exposición busca provocar.
En medicina, por ejemplo, los fractales ayudan a modelar sistemas complejos como los bronquios o los vasos sanguíneos, y han sido útiles en diagnósticos como el cáncer o el estudio de epidemias. En la economía, permiten analizar la volatilidad de los mercados. Y en el arte, los fractales se convierten en obras visuales hipnóticas, generadas a partir de algoritmos, que desdibujan la línea entre lo científico y lo estético.
La exposición final está prevista para el 17 de octubre de 2025 y reunirá todas las creaciones estudiantiles. No será una feria de ciencias convencional, sino una muestra que celebra la capacidad de los y las estudiantes para observar, pensar críticamente, explicar conceptos complejos y, sobre todo, crear. La evaluación de la exposición contará como el 80% de la nota del tercer periodo académico, precisamente por su carácter integrador y formativo.
En palabras de la profesora Mesa, esta es una experiencia que “trasciende la evaluación tradicional” y permite a sus estudiantes *“mostrar no solo lo que saben, sino lo que pueden hacer con ese conocimiento”.
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Este tipo de proyectos no solo fortalecen competencias académicas, sino que transforman la forma en que los jóvenes se relacionan con el conocimiento. Aprenden a investigar, a observar su entorno con otros ojos, a reconocer belleza en lo inesperado, y a comprender que la ciencia también puede ser una forma de arte.
“La belleza fractal nos enseña que la perfección puede nacer de la recursión más simple”, se lee al final del documento. Y en esa frase se resume también la apuesta pedagógica de esta iniciativa: en un mundo lleno de complejidades, quizás las formas más bellas, y más significativas, surgen cuando permitimos que una idea simple se repita, evolucione y se convierta en algo más grande.















