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Martes 17 de marzo de 2026 - 12:29 PM

Santander ‘aprueba’ en el ranking, pero sigue ‘rajado’ en matemática

Más allá del puesto en el ranking, la ecuación del futuro académico y profesional de los jóvenes en Santander depende en buena medida de qué tan sólido sea su dominio de los números y del razonamiento lógico.

La matemática pone ‘en aprietos’ a los jóvenes que presentan las Pruebas Saber 11 en Santander.
La matemática pone ‘en aprietos’ a los jóvenes que presentan las Pruebas Saber 11 en Santander.

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Los resultados de las Pruebas Saber 11 abren un debate que, por ahora, no parece tener una fórmula simple de resolver: los estudiantes de Santander todavía no son precisamente unos ‘cocos’ para matemática. Aunque el departamento aparece ‘bien posicionado’ en el comparativo nacional, al hacer un análisis detallado de las cifras queda claro que el dominio de esta disciplina entre los jóvenes aún presenta varias incógnitas.

De acuerdo con los resultados más recientes, apenas el 10 % de los estudiantes santandereanos logró obtener un puntaje superior a 71 en el componente de matemática. La cifra funciona como un dato contundente: en términos estadísticos, nueve de cada diez jóvenes todavía no logran despejar la variable de lo que sería un desempeño realmente alto en esta área.

Ranking nacional.
Ranking nacional.

Si se observa el tablero del país, Santander aparece en el tercer lugar entre los departamentos. Sin embargo, como en cualquier procedimiento matemático, el resultado no puede interpretarse solo por el valor final, sino también por el proceso que conduce a él.

Que otros territorios tengan promedios inferiores no implica necesariamente que aquí, en Santander, los estudiantes estén resolviendo problemas con la precisión y el talento de un experto en números. El porcentaje de alto desempeño sigue siendo demasiado reducido como para multiplicar el entusiasmo colectivo.

Más allá de la posición en la tabla, lo que revelan los datos es que el sistema educativo todavía no logra que el pensamiento matemático se consolide como una constante entre los estudiantes que están a punto de graduarse.

Al descomponer las cifras aparece además otra operación que marca diferencias claras: la brecha entre colegios públicos y privados. En las instituciones oficiales del departamento apenas el 5 % de los estudiantes supera el umbral de los 71 puntos en matemática, mientras que en los planteles privados la proporción asciende al 16 %, una diferencia que evidencia que no todos están resolviendo el mismo problema con las mismas herramientas pedagógicas.

La resta entre ambos sectores suele explicarse por variables conocidas: disponibilidad de recursos, acompañamiento académico, inversión en infraestructura y estrategias didácticas. Mientras algunos estudiantes cuentan con refuerzos, tutorías y entornos que potencian el aprendizaje, otros deben enfrentarse a las operaciones con menos apoyos y mayores obstáculos.

En esta ecuación educativa también aparece otra variable relevante: el género. Los resultados indican que, en cierta medida, los hombres registran mejores desempeños que las mujeres en matemática dentro del departamento. La relación es de 8 % frente a 3 % entre quienes logran superar los 71 puntos. Sin embargo, incluso esa diferencia debe analizarse con perspectiva. Aunque los hombres muestran una ligera ventaja en el resultado final, los porcentajes continúan siendo bajos para ambos grupos. En otras palabras, no se trata de una generación de genios multiplicándose, sino de un reto educativo que afecta a muchos.

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Matemática.
Matemática.

Para varios expertos en educación, como Yany León, “el problema no se reduce a memorizar fórmulas o repetir algoritmos hasta el cansancio. El verdadero reto es desarrollar pensamiento lógico y capacidad de razonamiento desde las primeras etapas de la formación escolar”.

“La matemática no es solo números. Es una forma de aprender a razonar, a analizar problemas y a tomar decisiones con base en datos”, explica.

La pedagoga Laura Gómez coincide en que las debilidades en esta área terminan generando efectos acumulativos más adelante: “Cuando un alumno llega a la universidad con bases débiles en matemática, muchas carreras se le vuelven cuesta arriba. Ingeniería, Economía, Mercadeo, Contaduría e incluso Administración requieren habilidades que, en el fondo, parten de un buen dominio de los números”, señala.

La habilidad para la matemática y el cálculo.
La habilidad para la matemática y el cálculo.

Según los especialistas, parte del problema radica en la manera en que se enseña la matemática en numerosos colegios. Durante años se ha presentado como una secuencia de operaciones mecánicas, poco conectadas con contextos reales, lo que termina generando más temor que curiosidad entre los estudiantes.

“Cuando los estudiantes descubren que la matemática sirve para interpretar el mundo -desde administrar su dinero hasta comprender la tecnología- empiezan a encontrarles sentido”, agrega León.

Mientras tanto, Santander puede presumir de estar entre los ‘mejores’ del país, pero al realizar correctamente la suma y la resta de los indicadores queda claro que aún falta mucho para que sus estudiantes se conviertan, realmente, en expertos en el lenguaje de la matemática.

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