Estreno en Bucaramanga: Fallo Desdémona del colectivo teatral Diente de León, enfrenta la violencia de género desde Shakespeare en el Teatro Escuela del Teatro Santander, el 11 de noviembre.

Publicado por: PAOLA ESTEBAN C.
La obra nace de una pregunta que parece sencilla y, por eso mismo, definitiva: ¿Cómo empiezan las violencias? No con el golpe, responde Fallo Desdémona, sino con una inseguridad: los celos. Esa chispa que durante siglos se ha disfrazado de “prueba de amor” aparece aquí como lo que realmente es: el primer aviso.
En Santander, ese aviso tiene consecuencias que pueden medirse en datos, aunque el dolor no tenga ninguna medida: la Fundación Mujer y Futuro reporta 14 feminicidios en Santander hasta esta semana; a escala país, el Observatorio de Feminicidios Colombia contabilizaba 621 feminicidios a septiembre de 2025. Las cifras varían por fuente y corte, pero el patrón es inequívoco.
Fallo Desdémona traza una curva cuidadosamente dolorosa que va del comentario sutil a la vigilancia; de la vigilancia al control; del control a la amenaza; y de la amenaza al feminicidio.

No son casos aislados. No es “una mujer”, no es “un agresor”: es un patrón.
Uno que se repite entre edades, barrios, estratos y títulos universitarios. Por eso, una de las decisiones más potentes de la puesta en escena de esta obra es política y estética a la vez: no hay una sola Desdémona. Hay muchas.
Ese patrón también se ve en los reportes locales: en Bucaramanga, entre enero y julio de 2025, las denuncias por violencia intrafamiliar bajaron 21,4 % frente a 2024, pero el 81,7 % de las víctimas seguían siendo mujeres; es decir, disminuye la denuncia global, persiste la asimetría por género. A julio, los delitos sexuales además mostraban un alza interanual del 6,18 %.
Fallo Desdémona es la más reciente creación del colectivo santandereano Diente de León, que con dramaturgia de Manuel José Jaimes y materiales surgidos en improvisación, diálogo escénico y lo que el grupo llama “texto material”: testimonios reales de mujeres que han vivido distintos tipos de violencia.
La obra fue ganadora del estímulo Cultura con Berraquera de la Gobernación de Santander, donde obtuvo el puntaje más alto en la categoría de creación teatral. Su primer acercamiento al público será el martes 11 de noviembre a las 7:30 p. m. en el Teatro Escuela del Teatro Santander, e irá acompañado de un teatro-foro posterior con organizaciones y redes por los derechos de las mujeres, abriendo la escena a una conversación urgente que trasciende el escenario.
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Desde ese arco, la obra evita la comodidad del caso único y arma un mosaico de experiencias. No hay una víctima paradigmática, sino múltiples cuerpos y voces en escena. Una mujer que pide perdón sin saber por qué, otra que justifica la vigilancia del celular “porque así es el amor”, otra más que se disculpa por su justa indignación.
El gesto escénico es claro: desmontar el mito del “monstruo aislado” para revelar lo estructural. El celoso no ama demasiado; vigila, y eso, que tristemente todavía se romantiza, es apenas el principio. La grieta por donde entra el aire.
Ese “aire” también es contexto nacional: en 2024, el 75,6 % de los casos notificados de violencia de género en el sistema de salud correspondieron a mujeres, según el INS; la pendiente celos–control–daño no es una hipótesis teatral, es un comportamiento documentado.
Un diálogo incómodo con Shakespeare
En el fondo, resuena Otelo. La tragedia de Shakespeare, escrita a inicios del siglo XVII e inspirada en una novella italiana, no trata de castillos ni guerras, sino de un dormitorio, una sospecha y una idea de amor marcada por la posesión. En ella, los celos son nombrados como “el monstruo de ojos verdes” y basta un pañuelo para desatar la furia de Otelo. Iago inocula la duda, Otelo exige “pruebas”, Desdémona intenta hablar... pero el sistema la calla. Y calla.
Fallo Desdémona cita el clásico para discutirlo. Donde Shakespeare culmina con la muerte en la cama conyugal, aquí se pone foco en la antesala: la zona gris donde la violencia aún se camufla, se minimiza, se tolera.
Esa escena en la que Desdémona, agonizante, dice “Nadie; yo misma”, asumiendo la culpa de su propia muerte, es reescrita como pregunta colectiva: ¿cuántas mujeres siguen repitiendo ese guión, no porque quieran, sino porque el miedo, la culpa o el chantaje emocional las obliga?
La obra también confronta otros hilos que vienen del texto shakesperiano: los vínculos entre etnia, poder y género. En Otelo, el protagonista es racializado como “el moro”, la esposa es idealizada como puro objeto de deseo y el amigo manipulador encarna la astucia blanca, masculina y occidental. En esta versión no hay reproducción de esos estereotipos, sino una lectura crítica que los traslada al presente, mostrando cómo la vigilancia masculina aún goza de legitimidad cultural, mientras la autonomía femenina sigue siendo cuestionada o penalizada.
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¿Quiénes son Diente de León?
Nacido en Bucaramanga en 2016, Diente de León es un colectivo de creación teatral dirigido por Manuel José Jaimes González, que se ha consolidado como una de las agrupaciones más activas y arriesgadas de la escena santandereana contemporánea. Su trabajo se caracteriza por el diálogo constante entre el cuerpo, el espacio y el territorio, y por una mirada crítica que conecta lo íntimo con lo político.
Desde sus primeros montajes, el grupo ha explorado la escena como un laboratorio de pensamiento y emoción, en el que convergen el teatro físico, el performance y la investigación social. Su estética bebe del teatro contemporáneo, pero también de la memoria local y de los lenguajes visuales, sonoros y poéticos que atraviesan la vida cotidiana.
El método de creación del colectivo parte de la mesa y del cuerpo: de la improvisación, la escritura colectiva y lo que denominan texto material, es decir, los testimonios reales que irrumpen en escena cuando la obra lo exige. Esa mezcla entre investigación documental y exploración sensorial les ha permitido construir piezas de fuerte contenido social y estético.
Entre sus obras destacan En el brazo del río (2018), inspirada en la novela de Marbel Sandoval Ordóñez y centrada en la memoria de la masacre de Vuelta Acuña; Las Troyanas (2023), una relectura contemporánea de la tragedia clásica desde las mujeres del conflicto; Áyax Hybris, ganadora de la convocatoria Arte en Circulación del Instituto Municipal de Cultura y Turismo; y Uater Lu, obra de teatro familiar seleccionada por el Centro Nacional de las Artes Delia Zapata Olivella para la franja infantil y juvenil Rin Rín 2025.
















