Manuela llega al Teatro Escuela del Teatro Santander con la fuerza de una pregunta: ¿quién habla cuando habla una mujer? PFU en Collor propone pistas, escenas y silencios. Lo demás se vive en la sala, el 19 de noviembre.

Publicado por: Redacción Cultural
¿Quién es Manuela? La pregunta abre la puerta a un eco. A muchas. A una polifonía de voces femeninas que se entrelazan, se contradicen, se preguntan, se rebelan. El próximo 19 de noviembre a las 7:30 p. m., en el Teatro Escuela del Teatro Santander, el colectivo escénico PFU en Collor presentará el estreno de Manuela, una obra teatral que celebra sus 30 años de trayectoria poniendo en escena las luchas, amores, duelos y convicciones de las mujeres que han marcado la historia, y también las que la historia ha silenciado.
La obra, ganadora de la Beca de creación teatral del programa “Cultura con Berraquera” de la Secretaría de Cultura y Turismo de Santander y el Centro Cultural del Oriente convoca a muchas Manuelas, a todas. Desde Manuela Sáenz, la libertadora del Libertado, hasta Manuela Beltrán, quien rompió el edicto, pasando por mujeres anónimas que, con su nombre o sin él, han tejido el mundo desde la trastienda, la trinchera o la plaza pública.
Manuela, más que contarse, se borda, se arma en cuadros que combinan música, palabra y cuerpo. En escena, tres actrices, Liliana López Ibáñez, Cinthya Callejas y Mariana Saavedra, encarnan diversas dimensiones de estas Manuelas posibles: las amantes, las madres, las combatientes, las desobedientes.
Detrás del piano, Elkin Moreno plantea en sonidos una metáfora. ¿Es un amante? ¿Un poder ausente? ¿Un recuerdo? ¿Simón Bolívar? El montaje permite que sea todas esas cosas y ninguna, en un juego escénico sin respuestas definitivas.

La cantante invitada, Jhanna (Mafe Cárdenas), el videoartista Ángel Rojas Leal, el diseñador de iluminación Jefferson Mejía Domínguez, la vestuarista Belcy Ojeda (de Elata Moda Atemporal), y la asistencia de dirección de Diosamar Guanipa, completan un equipo multidisciplinar que potencia la experiencia sensorial de la obra. La dramaturgia fue escrita por Xiomara K. Montañez y el director Lizardo “Chalo” Flórez, quien también lidera esta apuesta por un teatro que piensa y siente lo que incomoda.
“Nos preguntamos: ¿qué significa ser heroína hoy? ¿Cómo se ve lo heroico en la experiencia femenina?”, dice Flórez. La obra propone el concepto de lo femenino heroico: esa capacidad de resistir y transformar desde los márgenes, solo que sin capa ni espada. La sociedad no lo ha sabido reconocer, pero hay heroísmo en sostener la vida, en decir no, en elegir otra ruta.
El espacio escénico es minimalista. No hay escenografía barroca. Hay un no lugar que permite que las historias viajen: desde el pasado colonial hasta la actualidad, desde el grito insurgente hasta el susurro íntimo. En palabras de su dramaturga, se trata de “un tiempo expandido, donde la historia no es una línea recta, sino un mapa afectivo”.

PFU en Collor cumple 30 años
La Corporación Teatro PFU en Collor no es ajena a estos cuestionamientos. Con sede en Bucaramanga, este colectivo fundado en 1995 ha hecho del teatro un laboratorio de memoria y la crítica. Su trabajo se inscribe en la tradición de la creación colectiva latinoamericana, con influencias de Santiago García, Brecht, Beckett y otros nombres que rompieron moldes para permitir que el escenario fuera también territorio político.
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En tres décadas, han producido obras como En algún lugar, Humo, Tri.Oh, y La Casa/La Cas(z)a, con apuestas por lo interdisciplinar, la música en vivo y el lenguaje simbólico. Su más reciente obra, Manuela, es el testimonio de una madurez artística, de una coherencia estética y ética que ha marcado la escena regional.
¿Quiénes han sido las Manuelas de nuestra historia? ¿Cuáles viven en nosotras? ¿Qué luchas heredamos?











