Cultura
Viernes 21 de noviembre de 2025 - 09:11 AM

‘Arde Berlín’: el documental que convirtió el incendio en esperanza

Un incendio, un páramo y una decisión a contrarreloj. ‘Arde Berlín’ retrata la solidaridad que sostuvo el agua de la región.

‘Arde Berlín’: el documental que convirtió el incendio en esperanza. Foto suministrada/VANGUARDIA
‘Arde Berlín’: el documental que convirtió el incendio en esperanza. Foto suministrada/VANGUARDIA

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Publicado por: PAOLA ESTEBAN C.

Una línea abierta con picas y palas por un puñado de trabajadores anónimos, que logran detener la embestida de un monstruo de fuego. La escena es tan real como cinematográfica. Y eso la hace poderosa.

En el páramo de Berlín, el fuego arrasó con matorrales y frailejones. Y también quemó la falsa distancia entre lo rural y lo vital en nuestra región: el páramo merece existir, debemos cuidarlo, no está allá, lejos, es parte de nuestra vida.

La historia la cuenta ahora un cortometraje documental de 20 minutos: “Arde Berlín, guardería en peligro”, dirigido por Mario Mantilla, se estrena esta semana en auditorios universitarios de Bucaramanga. El documental es una llamada, un testimonio. Y una alerta con vocación de archivo.

Del 11 al 14 de noviembre, la Universidad Pontificia Bolivariana, la UIS Floridablanca, la Unab y la UDI proyectarán esta obra que resultó ganadora de la Beca de Creación de Proyectos Documentales en Santander del Programa Nacional de Estímulos – Cultura con Berraquera, financiado por la Gobernación de Santander a través del Centro Cultural del Oriente.

‘Arde Berlín’: el documental que convirtió el incendio en esperanza. Foto suministrada/VANGUARDIA
‘Arde Berlín’: el documental que convirtió el incendio en esperanza. Foto suministrada/VANGUARDIA

La emergencia ocurrió entre el 22 y el 24 de enero de 2024, cuando un incendio forestal de grandes proporciones se desató en la vereda Ucatá, en Tona, y alcanzó más de 300 hectáreas del páramo de Berlín. La prensa registró columnas de humo, llamas de hasta siete metros de altura y el temor latente: que el fuego arrasara con uno de los enclaves más sensibles del ecosistema, el valle de los frailejones, y con la llamada “Guardería”, el invernadero donde se propagan estas plantas para la restauración ecológica.

Ese lugar, explica Mantilla, “estuvo a punto de ser consumido por completo. No había vías de acceso para los organismos de emergencia, así que fueron los guardabosques quienes construyeron una guardarraya a 600 metros del invernadero. Esa acción lo salvó”.

Los protagonistas del documental son Raúl Flórez, Yamel Moreno y Elvuin Patiño, guardabosques del Acueducto Metropolitano de Bucaramanga (AMB), acompañados por voluntarios de Suratá, Berlín, Bucaramanga y personal de la Defensa Civil. Lo que hace el documental es darles nombre y voz. Es decir: darles historia.

‘Arde Berlín’: el documental que convirtió el incendio en esperanza. Foto suministrada/VANGUARDIA
‘Arde Berlín’: el documental que convirtió el incendio en esperanza. Foto suministrada/VANGUARDIA

“Queríamos destacar esos actos heroicos, pero también generar conciencia sobre el hecho de que lo que pasa allá arriba no es ajeno”, dice Mantilla. “Cada vez que alguien abre un grifo en Bucaramanga, lo que fluye es el páramo. Esa agua viene de allá”.

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“Arde Berlín” trabaja desde esa tensión entre lo íntimo y lo estructural. Utiliza testimonios recogidos a lo largo de un año de investigación, archivo visual inédito del videógrafo Javier Valdivieso, grabaciones originales en terreno, diseño sonoro de Diego Villar, posproducción musical de Jerson Lizcano y color de Juan Diego Flórez. Pero el corazón del filme, según su director, “no está en el fuego, sino en la solidaridad espontánea que surgió alrededor”.

‘Arde Berlín’: el documental que convirtió el incendio en esperanza. Foto suministrada/VANGUARDIA
‘Arde Berlín’: el documental que convirtió el incendio en esperanza. Foto suministrada/VANGUARDIA

Un guardabosques, dice Mantilla, aún se quiebra al narrar lo vivido. Un bombero con 50 años de experiencia asegura que “nunca había visto tanta colaboración voluntaria para contener un incendio”. Agua, comida, transporte, apoyo logístico. El páramo dejó de ser una postal y se volvió urgencia compartida.

Esa es quizá la gran apuesta del documental: convertir el desastre en una historia de esperanza. Mostrar cómo un grupo de personas, sin mayor infraestructura que su voluntad y conocimiento del terreno, logró detener un fuego que pudo haber destruido uno de los semilleros más importantes de frailejones del país.

En palabras del propio director: “No se trata sólo de una emergencia local. Es parte de una conversación global sobre el cambio climático, sus efectos en nuestros ecosistemas y la necesidad de actuar desde lo que tenemos cerca”.

La trayectoria de Mario Mantilla incluye obras como “Huellas de Santander” y “Una habitación, por favor: memorias del Hotel Bucanica”, que rescatan también la memoria de grandes sucesos de la región. Luego de pasar gran parte de su carrera dedicado a la ficción, volvió al documental movido por una certeza: “para hacer buena ficción, también hay que investigar como documentalista. Y viceversa”.

La historia de “Arde Berlín” se construyó durante meses de trabajo junto a la productora “Maye Cely” y el realizador “David Carlier”. Fue un proceso que combinó bibliografía, exploración en archivos audiovisuales, entrevistas y visitas al páramo. “Lo que encontramos allí no fue solo ceniza, dice Mantilla, sino también brotes verdes, ramas vivas, una historia que quería volver a crecer”.

‘Arde Berlín’: el documental que convirtió el incendio en esperanza. Foto suministrada/VANGUARDIA
‘Arde Berlín’: el documental que convirtió el incendio en esperanza. Foto suministrada/VANGUARDIA

Al hablar del contexto en que surge el documental, Mantilla es claro: “Hay una producción audiovisual creciente en Santander, sí. Hay profesionalismo, técnica, historias. Pero todavía no tenemos industria. Falta articulación con el sector privado, estímulos sostenidos, recursos proporcionales a las necesidades de la creación”.

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Recuerda que en 2011 ganó una beca de 52 millones para un corto de ficción. “Hoy, 15 años después, el estímulo en esa misma categoría es de 40 millones. En vez de aumentar, disminuyó. Eso afecta directamente la calidad, la proyección y la posibilidad de contar lo que vivimos desde aquí”.

Luego de su estreno local, “Arde Berlín” inicia su ruta por festivales ambientales y documentales, dentro y fuera del país. Se proyecta una versión para televisión y, más adelante, una posible edición corta para salas.

Por ahora, la cita está hecha. La semana de funciones universitarias será una oportunidad no solo para ver un documental bien contado, sino para “mirarse en él como región”. Y es que la raíz del agua también puede arder y a veces sólo se salva si alguien decide, literalmente, dibujar una línea en el suelo y resistir.

Publicado por: PAOLA ESTEBAN C.

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