La edición 65 del Festival Internacional de Cine de Cartagena de Indias reunió a más de 65.000 asistentes, presentó producciones de 57 países y facilitó más de 1.000 citas de negocios. Su impacto se suma al crecimiento de la economía cultural y creativa colombiana, que aportó $47,8 billones y generó 820.478 empleos durante 2025.

Publicado por: Redacción Cultural
Durante seis días, las salas de Cartagena volvieron a llenarse de historias procedentes de distintos lugares del mundo. Algunas llegaron por primera vez a una pantalla; otras encontraron productores, distribuidores o posibles inversionistas. En total, más de 65.000 personas asistieron a la edición número 65 del Festival Internacional de Cine de Cartagena de Indias, FICCI, uno de los encuentros cinematográficos de mayor trayectoria en Colombia e Iberoamérica.
El Festival presentó películas de 57 países y realizó más de 250 proyecciones. Su programación incluyó 26 estrenos mundiales, 42 latinoamericanos y 55 nacionales, cifras que confirmaron su importancia como espacio de circulación para obras que, en muchos casos, todavía buscan abrirse camino dentro de la industria.
El encuentro se desarrolló en un momento de crecimiento para las actividades culturales y creativas del país. Según la Cuenta Satélite de Economía Cultural y Creativa del Departamento Administrativo Nacional de Estadística, DANE, este sector aportó $47,8 billones al valor agregado nacional durante 2025, equivalentes al 2,89 % de la economía colombiana, y generó 820.478 empleos.
Aunque estas cifras comprenden diferentes actividades culturales y creativas —y no solamente el audiovisual—, muestran el lugar que la cultura ha comenzado a ocupar dentro de la economía nacional. En ese ecosistema participan artistas, técnicos, productores, empresas, instituciones, festivales y espacios de formación y circulación.
“Estas cifras muestran que el audiovisual y las industrias culturales son hoy una fuerza económica con capacidad para transformar territorios, generar empleo y proyectar al país internacionalmente. Durante 65 años, el FICCI ha acompañado ese crecimiento creando públicos, impulsando nuevos talentos, promoviendo la circulación de obras y fortaleciendo las redes que hacen posible que las historias lleguen a la pantalla. El crecimiento del sector también es el crecimiento de miles de realizadores, productores, técnicos, gestores y empresas que hacen del cine una industria viva para Colombia y América Latina”, afirmó Margarita Díaz, directora general del FICCI.

Películas, negocios y nuevos proyectos
La edición 65 reunió 124 producciones entre la selección oficial y las competencias. Las obras estuvieron distribuidas en 13 secciones oficiales, cinco competencias y dos reconocimientos especiales. Además, participaron 22 jurados nacionales e internacionales y fueron entregados $152 millones en premios para reconocer e impulsar el trabajo de realizadores colombianos e iberoamericanos.
Sin embargo, una parte importante del Festival ocurrió lejos de las pantallas. En la Rueda de Negocios se desarrollaron más de 1.000 citas entre productores, distribuidores, plataformas, agentes de ventas e inversionistas. En estos encuentros se exploraron posibilidades de financiación, coproducción y circulación para proyectos que se encuentran en distintas etapas de desarrollo.
Publicidad
A este componente se sumó FICCI OPL, un programa que acompañó 12 proyectos: cinco largometrajes iberoamericanos, cuatro colombianos y tres series. Las iniciativas recibieron asesorías especializadas, participaron en encuentros con expertos y accedieron a premios ofrecidos por aliados del Festival.
La formación también ocupó un lugar central. Nido, el espacio dedicado al aprendizaje y al intercambio de conocimientos, reunió a 3.000 asistentes en 40 actividades, entre talleres, laboratorios y clases magistrales.

El cine salió de las salas
La programación del FICCI también recorrió 14 sectores de Cartagena mediante Cine en los Barrios. La estrategia desarrolló 40 actividades, articuló jornadas con ocho universidades y convocó a más de 5.000 asistentes, ampliando el acceso al cine y propiciando el encuentro de las comunidades con las producciones audiovisuales.
El impacto del Festival se extendió a seis sedes de exhibición y movilizó equipos técnicos, proveedores, empresas de servicios, trabajadores creativos, instituciones culturales y aliados nacionales e internacionales. Su realización también dinamizó actividades relacionadas con el turismo, la hotelería, el transporte, la gastronomía y el comercio local.
Después de 65 ediciones, el FICCI continúa funcionando como una vitrina para películas terminadas, pero también como un lugar en el que se forman públicos, se conectan proyectos y se tejen las redes necesarias para que una historia encuentre financiación, termine de producirse y, finalmente, llegue a una pantalla.















