sábado 19 de octubre de 2019 - 12:00 AM

“La vida en drag”: performance del género en un documental

Si bien las personas que hacen “drag” (hombres y mujeres) no necesariamente tienen una identidad de género u orientación sexual diversa, si desafían los estereotipos de género. El documental “La vida en drag” se presentará el próximo 25 de octubre a las 2:00 p.m., en la UDI.
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Dos jóvenes estudiantes de comunicación social de la Universidad de investigación y Desarrollo, UDI, se dieron a la tarea de documentar la vida de las personas que realizan drag en la ciudad.

El término drag está asociado a las personas que realizan transformismo, es decir, hombres que se visten y actúan como mujeres (drag queen) y mujeres que se visten y actúan como hombres (drag king).

En un principio, Jairo Alonso Ladino y Fidel Fernando Riveros creyeron que en una ciudad como Bucaramanga, donde aparentemente no hay espacio para este tipo de eventos, no existían personas que hicieran drag. Pero, como en todas las sociedades, existen y, además, los lugares de la ciudad donde realizan su performance se convierte también en un espacio donde se sienten bien consigo mismos.

“La mayoría de transformistas son personas de la población Lgbt”, explica Fidel Fernando Riveros.

Jairo Alonso y Fidel asistieron a los eventos donde drag queen bumanguesas hacen una performance del género que desafía los roles tradicionales y entrevistaron a los hombres que las realizan para determinar si su arte y su existencia constituyen una apuesta por la construcción de una sociedad más diversa y pacífica.

Las respuestas a estas preguntas y el proceso de transformación fue registrado por los estudiantes en el mini documental “La vida en Drag”, que se presentará el próximo 25 de octubre a las 2:00 p.m., en la UDI.

“La idea es reconocer a la población drag queen para saber cómo construyen democracia desde el transformismo, entendiendo la democracia no como participación política, sino como participación social y artística”, explica Fidel.

Por su parte, Jairo Alonso señala que el minidocumental, que dura 18 minutos, es también “una invitación para los nuevos comunicadores: se puede construir desde la línea de lo cultural, desde el respeto” en lo relacionado con temas como el drag y la población Lgbt.

“La vida en drag”
Morgan es una drag queen de 24 años que desde el año pasado está presente en la escena santandereana. En la ciudad, desde hace unos cuatro años se estarían haciendo eventos de transformismo.
“Comencé a hacer drag el año pasado, por la época de octubre. Fue como la salida fácil, aprovechar Halloween para que el cambio no fuera tan grande”, explica Morgan.
Para muchas personas de la población Lgbt, los eventos de transformismo y socialización en discotecas y bares son su mejor alternativa para expresar su sexualidad u orientación sexual diversa, si bien no es un requisito sine qua non para hacer drag.
Una persona heterosexual, homosexual, bisexual o transgénero puede hacer drag: lo único que es importante que conozca es que está creando un personaje capaz de desafiar los estrechos estereotipos de género que durante años han permeado los conceptos de lo que significa ser un hombre o una mujer.
Los performances de drag queen o drag king no son nuevos. Es conocido que en la Corte de Versalles, durante el reinado de Luis XIV, su hermano Felipe, duque de Orleans, acostumbraba a vestirse de mujer para representar el papel de reina durante las fiestas que se daban en el palacio. Aunque se presume que esta podría ser una retaliación contra su familia, por haberlo vestido de mujer cuando era niño, lo cierto es que algunos artistócratas hacía lo mismo ya por el siglo XV.
Escritoras como Colette, al final del siglo XIX, en Francia, también hacía drag en diferentes eventos culturales de París.
En la actualidad, “Deimonds is amazing”, con tan solo 11 años, es una de las drag queens más famosas de la escena mundial.
Sin embargo, el concepto que acompaña al término drag apareció en el siglo XIX en Inglaterra, desde donde saltó a Estados Unidos. Sin embargo, ya en 1950 los hombres y mujeres con orientaciones sexuales diversas tomaron el drag como una forma de contravertir lo que la sociedad les exigía y para representar una forma artística de performance del género.
Drag en Bucaramanga
“El documental fue una experiencia nueva para mí porque cuando Fidel nos busca para hacer esta propuesto yo no tenía tanto tiempo, estaba comenzando. Sentir que eres parte de algo que quizá va a generar un cambio en la sociedad es bastante bonito y reconfortante”, cuenta Morgan.
Los realizadores del documental “La vida en Drag” explican que en Bucaramanga no se cuentan con registros históricos de este tipo de eventos y en la prensa local, solo hasta el año 1997 se explora el término “drag” como tal, que es diferente a tavesti y transgénero. Las personas que hacen drag con frecuencia está asociadas a eventos performativos culturales relacionados con el baile y la música, mientras que las personas travestis pueden vestirse como el otro género en diferentes escenarios. Mientras, las personas transgénero ven en la ropa una expresión de su identidad de género.
“Creo que desde el primer evento drag hasta el último la recepción y la percepción de los bumangueses ha cambiado mucho. La gente hoy lo ama y eso se proyecta en la forman en que nos tratan, nos piden fotos, nos halagan, estar creando este tipo de espacios en la ciudad es de admirar y es de apoyar”, indica Morgan.
Diego Ruíz Thorrens, director de la Corporación ConPázes y uno de los mayores conocedores los procesos sociales relacionados con la población Lgbt, explica que “en los 90 e inicios del 2000, muchxs drag queens (y algunos drag kings) eran invitadxs tanto a shows heteros cómo a shows gays. Los más famosos eran los shows de Tropicana, Púrpura (tanto la disco que quedaba en Girón cómo la de Cabecera), la del Café Abril (que quedaba dónde actualmente es Avantel en Cabecera), o en Ángel Negro, Egipto y hasta Déjà Vu o Divino”.
Ruíz Thorrens cuenta que “La esencia siempre fue la misma: animar, burlarse de algo, y en el caso de las Drags Queens, ser las reinas de la noche. Pero existe una historia bellísima de la hermandad de las Drags (no necesariamente Trans, o Gays, dado que algunas drags eran hombres heteros que se sumergían en la fantasía de lo fantástico) y de cómo ellas fueron vitales para la lucha contra el Sida (algunas ayudaron a recaudar fondos por la lucha, y fueron también voceras hasta que comenzaron a ser estigmatizadas y perseguidas), o para la lucha por la Diversidad. El Mundo Drag es infinito e increíble. Tristemente en Santander es muy poco lo que se conocía de la Vida y el Mundo de lxs Drags, y siempre se pensaba que las Drags y las Trans eran lo mismo, lo cual es totalmente falso”.
El director de ConPázes concluye que “con el avance de los medios como Internet (especialmente Facebook) y de programas como RuPaul Drag Race muchas personas se han sentido más emancipados y han logrado seguir el camino”.
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