Entre el 20 de agosto y el 15 de octubre, la escritora Andrea Patricia Jaimes López realizará cinco experiencias de literatura, poesía, cartografía, performance y creación audiovisual en Bucaramanga. “Ella no camina sola” busca recuperar la memoria de las mujeres y contribuir a la prevención de las violencias de género.

Publicado por: Redacción Cultural
Una frase no alcanza para contener una vida, pero a veces consigue que un nombre no se pierda. En su novela corta D. Fragmentos diversos, la escritora Andrea Patricia Jaimes López dejó escrito el de Miller Ray.
«Eso hace parte de un fragmento de D: es Miller Ray. Miller Ray fue la chica trans del río, a quien yo llamé “de brillantina”», explica Jaimes.
Miller Ray quedó convertida en una imagen literaria: una mujer ligada al río y a la brillantina, nombrada dentro de una obra que reflexiona sobre los derechos sexuales, las violencias de género y los feminicidios. Su historia ocupa un lugar en las páginas, aunque permanezca fuera de las placas y de los relatos oficiales de la ciudad.
Antes de convertirse en mapas, faroles, recorridos y micrófonos abiertos, “Ella no camina sola. Lecturas circulares diversas” comenzó allí: en la decisión de nombrar a quienes podrían desaparecer de la memoria.
Con este proyecto, Andrea Patricia Jaimes obtuvo la beca Arte en Circulación, en la categoría Literatura con Obra Publicada. La propuesta llevará la palabra fuera de los libros para hacerla caminar por parques, carreras y esquinas de Bucaramanga atravesadas por la memoria, la ausencia y la resistencia.
Del 20 de agosto al 15 de octubre, cinco experiencias de creación artística convertirán la ciudad en un territorio para leer, recordar y preguntarse por las mujeres que han sido excluidas de sus relatos.
La literatura será el hilo conductor, pero no estará sola. A su alrededor aparecerán la cartografía, la poesía, la música, el performance y la creación audiovisual. Cada lenguaje servirá para observar la ciudad desde una pregunta distinta: quiénes figuran en los nombres de sus calles y monumentos, quiénes permanecen ausentes y qué significa para una mujer caminar por el espacio público.
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Una escritura entre el cuerpo y el territorio
Andrea Patricia Jaimes es escritora, poeta, gestora cultural y defensora de los derechos de las mujeres y la igualdad de género. Su trabajo no termina con la publicación de un libro: se prolonga en procesos de formación literaria, creación colectiva y reflexión sobre las violencias que atraviesan los cuerpos y los territorios.
«También estoy ahí con el grupo de Narrativa Pública, que es el taller que yo dirijo», cuenta Jaimes. El proceso forma parte de la Red Nacional de Talleres de Escritura Creativa del Ministerio de las Culturas y la Biblioteca Nacional de Colombia.
Desde allí impulsa ejercicios que parten de las experiencias individuales para construir relatos colectivos sobre el territorio, la memoria y las violencias de género.
También se desempeña como formadora en escritura creativa del programa nacional “Artes para la Paz”, en el que articula la literatura y las artes vivas como herramientas de transformación social, construcción de memoria y fortalecimiento comunitario.
Su obra ha alcanzado reconocimiento regional con Geografía poética (2022), Circuito monte y ciudad (2024) y D. Fragmentos diversos (2026). En estos libros explora las fracturas de la experiencia humana, las relaciones entre el cuerpo y el territorio, y las tensiones sociales y afectivas contemporáneas.
Su poesía mantiene una mirada crítica sobre la equidad de género, las violencias contra las mujeres y la memoria de los feminicidios. Desde una propuesta interdisciplinaria, Jaimes incorpora el performance como lenguaje de creación y denuncia, y construye acciones que dialogan con los símbolos, el cuerpo y las luchas históricas de los movimientos de mujeres.
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De esa relación entre literatura, memoria y acción pública nace “Ella no camina sola”. El proyecto toma como punto de partida D. Fragmentos diversos, pero traslada sus preguntas desde la página hasta las calles de Bucaramanga.

Una cartografía con nombres de mujeres
El recorrido comenzará el jueves 20 de agosto, a las 4:00 p. m., en la Casa del Libro Total, con el taller “Mujergrafía”. La actividad invitará a construir una cartografía simbólica de Bucaramanga elaborada por mujeres.
Sobre ese mapa aparecerán los nombres de quienes, pese a sus aportes históricos, sociales y culturales, continúan ausentes del paisaje urbano. La actividad contará con la participación de la artista y poeta Liliana Beltrán y propondrá mirar la ciudad como un relato incompleto.
Bucaramanga tiene una relación particular con los nombres de sus calles. Antes de la nomenclatura numérica, algunas vías fueron bautizadas con referencias a la Independencia, próceres, presidentes y colonizadores. Sin embargo, a medida que la ciudad creció, esas denominaciones dejaron de ser suficientes y fueron reemplazadas por el orden numérico que se utiliza actualmente.
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Los parques y las plazas conservaron mejor sus nombres, según explicó el historiador Emilio Arenas en una reconstrucción publicada por Vanguardia en 2015. Esa historia ayuda a entender el valor simbólico de lugares como el parque Antonia Santos, uno de los pocos espacios públicos de la ciudad que mantiene visible el nombre de una mujer.
La ausencia femenina en el paisaje urbano no es exclusiva de Bucaramanga. El proyecto colaborativo “Las calles de las mujeres”, desarrollado por GeoChicas con información de OpenStreetMap, ha documentado esta brecha en ciudades de América Latina y España.
Entre las vías bautizadas en honor a personas, las mujeres representaban apenas el 6,1 % en Buenos Aires, el 8,5 % en Lima y el 11,6 % en Ciudad de México, de acuerdo con los registros publicados por el proyecto.
Las cifras muestran que las placas también construyen una versión de la historia. Los nombres repetidos en calles, avenidas y parques dicen quiénes merecen ser recordados y quiénes continúan fuera del relato urbano.
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El segundo encuentro tendrá lugar el 4 de septiembre, a las 5:00 p. m., en el parque Antonia Santos. Allí se realizará “Las luces de Antonia”, un recital poético iluminado por faroles y acompañado por la interpretación musical de Zoe.
La actividad recuperará la figura de Antonia Santos y, a través de ella, evocará a otras mujeres que participaron en la construcción de la historia, aunque su presencia continúe siendo escasa en la memoria urbana. Los faroles funcionarán como objetos de lectura y recordación: pequeñas luces frente a los nombres que durante años permanecieron en la sombra.
La palabra frente a las violencias
La tercera jornada llegará a la carrera 22 con calle 39, un lugar ligado a la memoria de Julieth Álvarez Mejía, víctima de feminicidio. Allí se instalará el punto de lectura “La palabra nos cuida” y se abrirá el micrófono para que la ciudadanía participe mediante la poesía.
La propuesta se desarrolla en medio de un contexto local que mantiene encendidas las alertas. Entre abril y junio de 2026, las comisarías de familia de Bucaramanga atendieron 446 denuncias por violencia en el contexto familiar, según el informe de gestión del segundo trimestre de la Secretaría del Interior.
De ese total, 244 casos correspondieron a violencia intrafamiliar contra mujeres, 69 a violencia de género y 25 a reincidencia contra mujeres. La violencia intrafamiliar contra ellas representó, por sí sola, más de la mitad de las denuncias atendidas.
Durante ese mismo trimestre, las comisarías atendieron a 5.225 personas. De ellas, 3.263 fueron mujeres, cerca de seis de cada diez usuarias de estos servicios. Aunque las cifras no miden específicamente el acoso o la inseguridad en las calles, sí muestran el escenario de violencias en el que se inscribe el proyecto.
“La palabra nos cuida” busca que la poesía ocupe un lugar marcado por la violencia y lo transforme en un espacio de memoria, encuentro y prevención. La fecha y la hora de esta actividad todavía están por definirse.
El 25 de septiembre, a las 4:00 p. m., el circuito se trasladará a la carrera 33 con el performance “Mujeres a pie”. Andrea Jaimes caminará por este corredor en compañía de mujeres poetas hasta llegar al parque San Pío, donde se encuentra la escultura Mujer de pie desnuda, de Fernando Botero.
El recorrido pondrá en diálogo el cuerpo femenino representado en el monumento con los cuerpos reales de las mujeres que caminan, escriben y reclaman su derecho a transitar la ciudad sin miedo.
La acción también hará visible una experiencia cotidiana que no es igual para todas las personas: salir, caminar o regresar a casa puede estar atravesado por el temor, el acoso y otras formas de violencia.
El circuito finalizará el 15 de octubre, a las 3:00 p. m., con un laboratorio audiovisual de memoria dirigido por la productora Cristina Velasco Melo. La pieza reunirá testimonios y registros de las experiencias realizadas durante el proyecto y los pondrá en relación con D. Fragmentos diversos.
Ese mismo día se desarrollará un conversatorio sobre las violencias contra las mujeres con cinco invitadas especiales. Sus nombres y el lugar de realización serán anunciados posteriormente.
Poesía y música antes de comenzar el camino
Antes de que el circuito empiece a recorrer la ciudad, la palabra tendrá un primer encuentro. El viernes 14 de agosto, a las 5:00 p. m., Andrea Patricia Jaimes realizará en la Casa del Libro Total el conversatorio “Rojo: cantar la resistencia. Poéticas y músicas de las mujeres”.
La invitada será la poeta bogotana Ángela Acero, participante en diferentes festivales y ganadora del concurso Letras de Mujer 2026, organizado por la Casa de Poesía Silva. La conversación explorará las maneras en que las mujeres han encontrado en la poesía y la música lenguajes para cantar, narrar y resistir.
Después vendrán los mapas, los faroles, las esquinas, los pasos y los micrófonos abiertos. Sobre la ciudad comenzarán a aparecer nombres de mujeres que estuvieron allí, aunque las placas no las mencionen.
















