Alma O.G, conocida como anímala, se presenta este sábado 10 de octubre en Municipal Música Viva, durante el Festival VIVA 2026 de Bucaramanga. La DJ, productora y escritora conecta la música electrónica experimental con percusiones latinoamericanas, memoria y espiritualidad, y propone el baile como un espacio de encuentro.
Publicado por: Redacción Cultural
Para Alma O.G, conocida como anímala, seleccionar música es una manera de activar memorias. En las piezas que reúne para sus sesiones reconoce la historia de quienes las crearon, sus territorios y las tradiciones que atraviesan sus sonidos. Esa búsqueda orienta la propuesta que llevará este sábado 10 de octubre al Festival VIVA 2026, en Municipal Música Viva, en Bucaramanga.
“Entiendo que un DJ set es también un archivo de memoria”, explica la artista. Su interés por las músicas electrónicas producidas en América Latina y el sur global la ha llevado a construir selecciones en las que las percusiones latinoamericanas dialogan con la experimentación y el movimiento del cuerpo.
“Me interesa mucho explorar músicas electrónicas con percusiones latinoamericanas, con raíces ancestrales”, señala. Para ella, estas creaciones también expresan posiciones políticas y éticas vinculadas con los territorios donde surgen. Su invitación al festival representa una oportunidad para compartir esas búsquedas con el público bumangués.
El recorrido de anímala en la producción electrónica comenzó a finales de 2020. En mayo de 2021 publicó su primer EP y, desde entonces, ha explorado el ambient, el noise y otras formas de música experimental. Según cuenta, estos lenguajes le permiten trabajar con sonoridades menos sujetas a un pulso marcado y explorar el tiempo dentro de sus composiciones.
La espiritualidad ocupa un lugar central en ese proceso. Alma entiende tanto la música que produce como las sesiones que construye en vivo como prácticas con un contenido ritual. Le interesa crear espacios de escucha y encuentro en los que esa intención pueda compartirse con otras personas.
Su acercamiento al oficio de DJ, hacia finales de 2021, tuvo también una motivación comunitaria. Cuando vivía en Manizales, buscaba contribuir a la creación de espacios de encuentro para personas trans. Según relata, encontraba pocos lugares que considerara seguros para esa población, una preocupación que la llevó a explorar la mezcla musical como una forma de reunir a otras personas.
Más adelante participó en Monte Olimpa, un programa de formación de Casa Biche, en Cali. Allí profundizó en los conocimientos técnicos del oficio y en la construcción de una escena musical para mujeres y personas de género diverso. En su trayectoria ha tocado en Cali, Medellín y Bogotá; ahora tendrá un encuentro con la escena de Bucaramanga.
Publicidad
La escritura forma parte de ese mismo universo creativo. Periodista y magíster en Educación, Alma ha investigado la poesía escrita por personas trans, travestis y no binarias. Es autora de A(k)uzo (2025) y El sol lamía mis huesos (2026), cofundadora de Resonantes Ruido Trans y editora de Trabestias, una editorial centrada en voces trans.
De El sol lamía mis huesos realizó una interpretación sonora que, según explica, incorpora bambuco, ambient, voz y elementos de rock alternativo. El libro fue escrito como parte de su investigación de maestría y encontró en la música otra posibilidad de expresión.
Ahora trabaja en Comer ruido, un álbum cuyo concepto gira alrededor del apocalipsis y el fin del mundo. En ese proyecto explora techno, house y dubstep, junto con percusiones latinas. La imagen del final le permite construir una narrativa sobre la importancia de “terminar con cierto mundo, que quizás es el mundo que nos está haciendo daño”.
Su presentación forma parte de la cuarta edición de VIVA, un ciclo de cuatro jornadas que conecta propuestas locales con artistas de otras ciudades y que continuará hasta el 24 de octubre. Para anímala, esa circulación abre una oportunidad de compartir sonidos del presente, sus vínculos con la ancestralidad y la experiencia colectiva que busca en cada sesión: “ese momento de catarsis que es el baile”.












