La obra El último viernes, inspirada en El coronel no tiene quien le escriba, se presentará el 4 de noviembre en el Teatro Escuela del Teatro Santander, en Bucaramanga.

Publicado por: Redacción Cultural
La espera, la pobreza y la resistencia que atraviesan El coronel no tiene quien le escriba llegarán al escenario en Bucaramanga mediante una propuesta que transforma el universo literario de Gabriel García Márquez en danza, música y movimiento.
El último viernes, creación de danza-teatro dirigida y coreografiada por Giovanni Ravelo, se presentará el 4 de noviembre, a las 7:00 p. m., en el Teatro Escuela del Teatro Santander. La obra toma como punto de partida una de las novelas más reconocidas del Nobel colombiano para explorar la dignidad humana, la memoria, el paso del tiempo y la capacidad de sostener la esperanza incluso en medio de la precariedad.
Aunque la historia nace del relato de García Márquez, la puesta en escena no busca reproducirlo de manera literal. En cambio, propone una lectura propia en la que el cuerpo se convierte en vehículo narrativo y dialoga con la música, la poesía y los silencios que rodean a los personajes.
La propuesta coreográfica reúne ballet, danza contemporánea y danza tradicional colombiana, una combinación que permite trasladar al escenario tanto la intimidad de los personajes como las tensiones que atraviesan su vida cotidiana.

A ese lenguaje corporal se suma la música interpretada en vivo, que combina elementos de la tradición clásica con sonoridades colombianas. Violín, guitarra, clarinete y tambores forman parte de un paisaje sonoro que acompaña la dramaturgia física, mientras el componente literario se articula con la poesía de Cristina Díaz.
La cercanía con el público también ocupa un lugar central dentro del montaje. La obra fue concebida para el Teatro Escuela, cuya disposición permite reducir la distancia entre artistas y espectadores y convertir la función en una experiencia más íntima.
De esta manera, elementos esenciales de El coronel no tiene quien le escriba, como la habitación, el gallo, el silencio, la espera y los rituales cotidianos, dejan de funcionar únicamente como referencias de la novela y pasan a formar parte del espacio compartido con quienes asisten a la función.
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El cierre de una trilogía dedicada a García Márquez
En esta relectura, la espera no aparece solamente como una condición pasiva. Por el contrario, se convierte en el eje desde el cual la obra interroga la manera en que los personajes resisten el paso del tiempo y sostienen una expectativa cuando casi todo parece agotarse.
El comunicado de la producción plantea precisamente esa mirada al definir la obra como una relectura contemporánea que encuentra en el movimiento aquello que las palabras apenas sugieren y que sitúa la esperanza como un acto de resistencia.
Ese enfoque permite que la propuesta dialogue con el texto original sin limitarse a trasladarlo al escenario, pues la danza construye una interpretación propia sobre la memoria, la pobreza y la dignidad.
La presentación de El último viernes también marca el cierre de un proceso creativo más amplio en la trayectoria de Giovanni Ravelo, quien ha desarrollado una trilogía escénica inspirada en diferentes obras de Gabriel García Márquez.
El recorrido comenzó con Poseída, basada en Del amor y otros demonios, y continuó con La Muerte de Santiago Nasar, inspirada en Crónica de una muerte anunciada. Ahora, con El último viernes, la trilogía completa su exploración del universo garciamarquiano desde una mirada coreográfica en la que confluyen literatura, cuerpo, música y memoria.
Aunque cada montaje funciona de manera independiente, las tres producciones comparten la intención de llevar la narrativa del escritor colombiano hacia un lenguaje escénico que no depende exclusivamente de la palabra.
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El último viernes fue además ganadora de la convocatoria Bucaramanga Cree en tu Talento 2026, promovida por el Instituto Municipal de Cultura y Turismo de Bucaramanga.
La dirección artística y la coreografía están a cargo de Giovanni Ravelo, mientras Saahid Gualdrón asume la dirección ejecutiva, Celso Pérez la dirección musical y Cristina Díaz la dirección literaria. Laura Sánchez participa como cantante y compositora.
En escena, Mateo Vega interpreta al coronel y Laura Sánchez a su esposa, mientras David Moreno y Daniel Guerrero representan otros personajes asociados al relato. También participan Alejandra Bretón, Alejandra Gissler, Daniela Jalkh y Karoll Masmela, junto con los músicos Celso Pérez, Daniel Figueredo, Diego Rueda y Joselito Jácome.
Con esta producción, El coronel no tiene quien le escriba encuentra una nueva forma de circular fuera del libro. La historia permanece reconocible en sus temas y conflictos, aunque esta vez la espera se expresa a través de cuerpos, música y silencios que trasladan al escenario una pregunta que atraviesa toda la obra: qué queda cuando la esperanza parece ser lo único que todavía sostiene la vida.















