La Reserva Natural Cañón de la Hondura, ubicada en Gámbita, Santander, fue reconocida por Colombia como una nueva OMEC, figura que destaca territorios con resultados efectivos para la conservación de la biodiversidad.

Publicado por: Redacción turismo
El Cañón de la Hondura, en Gámbita, acaba de sumar un nuevo reconocimiento dentro de la estrategia nacional de conservación de la biodiversidad, después de varios años de trabajo orientado a proteger sus ecosistemas y consolidar un modelo de manejo ambiental en este sector de Santander.
La Reserva Natural Cañón de la Hondura fue incluida entre las 27 nuevas Otras Medidas Efectivas de Conservación Basadas en Áreas, conocidas como OMEC, anunciadas por el Gobierno Nacional durante la COP17 de Biodiversidad, celebrada en Ereván, Armenia. Con estas incorporaciones, Colombia agregó 13.342 hectáreas bajo esta modalidad y elevó de 67 a 94 el número de territorios reconocidos como OMEC.
Entre ellos aparece este enclave natural de Gámbita, atravesado por el río Huertas y localizado en la cuenca del río Suárez, donde la Fundación Montecito ha impulsado durante los últimos años un proceso de conservación que combina protección de los ecosistemas, investigación y actividades de educación ambiental.
Aunque el anuncio representa un avance para el territorio, el Cañón de la Hondura no llega por primera vez al mapa oficial de la conservación en Colombia. Una parte de la reserva ya había sido reconocida como Reserva Natural de la Sociedad Civil mediante una resolución expedida por Parques Nacionales Naturales en octubre de 2023, mientras que otro sector permanecía a la espera de su reconocimiento como OMEC.
La solicitud correspondiente había sido presentada en septiembre de ese mismo año y, tras cerca de tres años de trámite, quedó incorporada entre las nuevas áreas anunciadas por el Ministerio de Ambiente en 2026. De esta manera, distintas zonas del cañón quedan ahora vinculadas a dos instrumentos de conservación que, aunque responden a figuras diferentes, coinciden en el propósito de mantener la biodiversidad y la integridad ecológica del territorio.
Las OMEC no corresponden necesariamente a parques nacionales ni a las categorías tradicionales de áreas protegidas. Se trata de territorios donde las formas de manejo y gobernanza permiten obtener resultados efectivos y duraderos para la conservación de la biodiversidad, incluso cuando su uso principal o su condición jurídica responden a otros modelos.
Por esa razón, pueden incluir espacios de propiedad privada, comunitaria, pública o mixta y, al mismo tiempo, convertirse en una herramienta complementaria para ampliar la protección ambiental más allá de los sistemas convencionales.
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En el caso del Cañón de la Hondura, este reconocimiento permite consolidar un proceso que ya venía desarrollándose en el territorio y ofrece nuevas posibilidades para que el área sea tenida en cuenta dentro de iniciativas de ordenamiento territorial, compensaciones ambientales y proyectos asociados con la conservación.
Un corredor natural en Gámbita
La Reserva Natural Cañón de la Hondura reúne cerca de 294 hectáreas y se encuentra en un sector de especial interés ambiental por su ubicación dentro de la cordillera Oriental y su cercanía con otros ecosistemas protegidos.
Su posición entre áreas como los santuarios de fauna y flora Guanentá Alto Río Fonce e Iguaque le otorga además importancia como espacio de conectividad ecológica, especialmente en una región donde los bosques, las fuentes hídricas y los corredores de fauna cumplen un papel fundamental para la conservación de especies.
A partir de esa condición, la administración de la reserva ha planteado un modelo que no se limita a la protección del paisaje, sino que incorpora investigación científica, educación ambiental y turismo de naturaleza, con actividades como el avistamiento de aves y el reconocimiento de la biodiversidad local.
El nuevo reconocimiento como OMEC fortalece, en ese contexto, una estrategia construida durante varios años y amplía las herramientas disponibles para proteger un territorio que ya contaba con antecedentes formales de conservación.
Más que la creación de una nueva reserva, la decisión reconoce un proceso existente y consolida al Cañón de la Hondura como uno de los espacios de Gámbita que avanzan hacia una protección ambiental sostenida, articulada con instrumentos nacionales y con una visión de conservación a largo plazo.














