Con un promedio nacional cercano a cuatro libros leídos por persona al año, la lectura sigue consolidándose como una práctica cultural en Colombia. En Santander, ese interés también encuentra eco en proyectos que convierten los encuentros alrededor de los libros en memoria, relato y archivo para nuevas audiencias.

Publicado por: Redacción Cultural
Los libros continúan encontrando lectores en Colombia, aunque el país todavía enfrenta el desafío de convertir la lectura en una práctica más frecuente. La fotografía nacional más reciente disponible en 2026 indica que los colombianos mayores de 18 años leen, en promedio, 3,75 libros al año y que el 72 % afirma tener el hábito de la lectura, mientras un 28 % asegura no tenerlo.
Los datos proceden del estudio Hábitos de lectura, asistencia a bibliotecas y compra de libros en Colombia, elaborado por la Cámara Colombiana del Libro. La investigación también encontró que el 66 % de quienes leen libros consume entre uno y cinco títulos al año y que, entre los lectores, el 42 % lo hace todos o casi todos los días. El libro impreso conserva, además, un lugar predominante: el 55 % de los lectores lo prefiere frente a otras alternativas.
Las cifras ayudan a dimensionar el papel que cumplen las ferias del libro, no solamente como vitrinas de la industria editorial, sino como escenarios en los que la lectura sale de los espacios privados y se convierte en conversación, encuentro y experiencia colectiva.
En Bucaramanga, esa relación volvió a hacerse visible con Ulibro 2026, la Feria del Libro organizada por la Universidad Autónoma de Bucaramanga (UNAB), que celebró su edición número 24 entre el 28 de agosto y el 6 de septiembre en Neomundo Centro de Convenciones.
Durante diez días, más de 70.000 personas pasaron por la feria, que congregó a más de 500 escritores, poetas, músicos, artistas y representantes del sector editorial, alrededor de una programación que superó las 400 actividades, entre conversaciones con autores, lanzamientos, talleres, conciertos, obras de teatro y tertulias.
Ulibro también abrió espacio a la circulación de publicaciones independientes: más de 20 editoriales participaron en esta edición y 62 escritores fueron seleccionados para presentar sus obras. A ello se sumó la presencia de más de 9.000 niñas y niños en actividades relacionadas con la lectura, la escritura y la oralidad.
Una vez cerradas las puertas de la feria, queda otro desafío: conservar aquello que ocurrió durante esos diez días y permitir que sus historias trasciendan la programación inmediata.
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Desde esa perspectiva surgió el trabajo realizado por Álex Nicolás Peña Naranjo, editor general de la agencia de comunicación y prensa Circuito Cultural de Santander, quien anunció la publicación de la primera parte de una crónica noticiosa, literaria y audiovisual dedicada a Ulibro 2026.
El proyecto fue realizado por el equipo periodístico de la agencia y propone reconstruir parte de la experiencia de la feria a través de un relato que combina información, recursos narrativos y lenguaje audiovisual.
Peña Naranjo sostiene que el trabajo puede servir especialmente para quienes no pudieron asistir a Ulibro, pues permite aproximarse a algunas de las jornadas culturales y exposiciones artísticas y recuperar momentos ocurridos durante el encuentro.
“Esta crónica le puede brindar algunos detalles y pormenores, así como la sensación de haber estado allí y visitado algunas de las jornadas culturales y exposiciones artísticas de la feria”, explicó.
La intención va más allá de hacer un registro de actividades. La propuesta parte de la posibilidad de encontrar, dentro de una feria del libro, historias susceptibles de ser contadas desde el periodismo narrativo y la literatura, dos lenguajes que permiten detenerse en personajes, experiencias y escenas que muchas veces desaparecen cuando termina un evento cultural.
De esta manera, la crónica de Circuito Cultural de Santander convierte a Ulibro no solamente en un acontecimiento para recordar a través de sus cifras, autores invitados o libros presentados, sino también en un territorio para la memoria periodística.
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Contar la región
El trabajo sobre Ulibro hace parte de una apuesta más amplia de Circuito Cultural de Santander por producir contenidos independientes alrededor de las historias y realidades de la región.
Peña Naranjo considera que el acompañamiento de las audiencias es determinante para mantener ese trabajo y ampliar la capacidad de investigación y circulación de los contenidos.
“Su apoyo nos ayuda muchísimo a seguir investigando y creciendo en las audiencias y contando las historias y las realidades que importan en nuestra región”, señaló el editor general.
La agencia difunde su trabajo mediante su canal de YouTube y sus espacios en redes sociales, entre ellos Periodismo y Cultura, en Instagram, y Circuito Cultural de Santander, en Facebook.
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Así, mientras las estadísticas muestran cuánto leen los colombianos y encuentros como Ulibro buscan ampliar la relación de las personas con los libros, el periodismo cultural cumple otra tarea: registrar lo vivido, encontrar las historias que permanecen detrás de las cifras y evitar que la memoria de esos encuentros desaparezca cuando termina la feria.















