El artista bumangués Joan Suárez transformó las experiencias de rechazo, desarraigo y búsqueda de oportunidades en El Dorado: crónicas de un perro vagabundo, una exposición que se inaugura este 6 de noviembre en la Galería Marzia de Barcelona

Publicado por: Redacción Cultural
Los accidentes y los rechazos que Joan Suárez recuerda de su experiencia como migrante terminaron convertidos en pinturas. Cuando salió de Bucaramanga rumbo a Perth, Australia, llevaba las expectativas de quien busca mejores oportunidades lejos de su país, aunque durante ese recorrido también descubrió lo difícil que puede resultar abrirse camino en un lugar desconocido, trabajar para sostenerse y tratar de construir una vida mientras todo lo familiar queda a miles de kilómetros.
Aquellas experiencias fueron dejando preguntas que lo acompañaron hasta Barcelona, ciudad en la que hoy desarrolla su trabajo artístico y donde este viernes 6 de noviembre inaugurará El Dorado: crónicas de un perro vagabundo, una exposición que reúne parte de lo vivido entre Colombia, Australia y España, y que habla de esa distancia que muchas veces existe entre lo que imaginamos antes de emigrar y lo que encontramos al llegar.
“El proyecto explora la distancia que existe entre el sueño de un nuevo comienzo y las grandes dificultades que supone construir un hogar lejos del lugar de origen”, cuenta el artista visual y gestor cultural bumangués, quien lleva más de diez años dedicado a las artes y encontró en su propia historia el punto de partida para hablar de una experiencia que comparten millones de personas.
Y es que su recorrido hace parte de una realidad cada vez más visible. Según el Instituto Nacional de Estadística de España (INE), durante el segundo trimestre de 2026 llegaron a ese país cerca de 34.000 inmigrantes de nacionalidad colombiana, la cifra más alta entre las nacionalidades registradas en ese periodo. Además, el censo español contabilizaba 676.534 residentes de nacionalidad colombiana al comenzar 2025, una comunidad que ha crecido considerablemente durante los últimos años.
Detrás de esas cifras hay decisiones parecidas a la que tomó Suárez cuando dejó Santander, con la esperanza de encontrar nuevos escenarios para su vida y su carrera, sin imaginar que las dificultades del camino acabarían alimentando una de sus investigaciones artísticas más personales.
El Dorado que buscó al salir de Bucaramanga
La idea de esta exposición comenzó a tomar forma cuando el artista empezó a mirar su experiencia migratoria desde otra perspectiva. Había salido de Colombia con la ilusión de encontrar nuevas oportunidades, pero vivir en el extranjero también significó enfrentarse a situaciones que fueron transformando sus expectativas y su relación con los lugares que habitaba.
“La idea surge de la necesidad de documentar el choque entre la idealización que tiene el migrante antes de partir, esa búsqueda incesante de un futuro prometedor o un “Dorado”, y la dureza que encuentra en el territorio de acogida”, explica.
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De allí nació el interés por llevar a la pintura las consecuencias físicas y emocionales de esa experiencia, especialmente las relacionadas con el trabajo, la adaptación a una sociedad distinta y los episodios de rechazo que pueden acompañar la vida de quienes llegan de otro país.
Suárez habla de “el precio físico y emocional que paga el trabajador foráneo por sobrevivir en el sistema”, una preocupación que trasladó a sus lienzos a partir de las experiencias de accidentes y rechazos que marcaron su recorrido.
En su exposición, ese camino está representado por dos figuras que parecen encontrarse en extremos opuestos. La primera es El Dorado, el legendario territorio de riqueza que durante siglos despertó la ambición de los conquistadores y alimentó la idea de una tierra donde abundaban las oportunidades; la segunda es un perro vagabundo, imagen con la que el artista representa la vulnerabilidad de quien se desplaza constantemente y tiene dificultades para sentirse parte de un lugar.
De esa relación surge el nombre de la muestra, que también plantea una pregunta cercana a la vida de muchos migrantes: ¿cuánto de lo que dejamos atrás sigue acompañándonos cuando intentamos comenzar de nuevo?
La experiencia millones de migrantes
La historia de Suárez encuentra eco en un fenómeno que sigue creciendo alrededor del mundo. De acuerdo con Naciones Unidas, en 2024 había cerca de 304 millones de migrantes internacionales, equivalentes al 3,7 % de la población mundial, una cifra que prácticamente se duplicó desde 1990.
En medio de esa movilidad, las razones para partir son tan diversas como las experiencias que encuentran las personas en los países de destino. Algunas buscan trabajo, otras continúan sus estudios o intentan reunirse con sus familias y, aunque cada historia tiene sus propias circunstancias, el proceso de adaptación suele traer consigo nuevas preguntas sobre la identidad y la pertenencia.
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Es precisamente allí donde Suárez sitúa su trabajo, utilizando su recorrido por tres ciudades para hablar de las fronteras, las desigualdades y las condiciones en las que muchos extranjeros intentan construir un futuro.
“Lejos de ser un diario de viaje idealizado, la muestra funciona como una cartografía política del «no-lugar", cuestionando las fronteras, la precariedad laboral, las desigualdades y la fragilidad de aquello que llamamos identidad», señala.
En sus pinturas, el perro vagabundo aparece como una metáfora de esa búsqueda de pertenencia que puede acompañar a quienes han vivido en varios países, mientras la idea de El Dorado recoge las promesas con las que comienza el viaje y las expectativas que cambian a medida que se conoce la realidad de cada territorio.
De Australia a Barcelona
Después de su experiencia en Perth, Joan Suárez decidió trasladarse a España para continuar su formación académica a través del Máster en Gestión Cultural de la Universitat Internacional de Catalunya (UIC), una nueva etapa que también le permitió seguir desarrollando su trayectoria en las artes visuales.
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Más adelante, entre julio y agosto de 2026, se vinculó como artista residente a la Galería Marzia de Barcelona, donde adelantó un proceso de investigación y producción que hoy se materializa en su exposición individual.
Este espacio cultural, que además de presentar exposiciones ofrece talleres de pintura, servicios de serigrafía y espacios de trabajo artístico compartido, será el escenario en el que el santandereano presentará los resultados de esa residencia.
La muestra llega después de un recorrido que comenzó en Bucaramanga, continuó en Australia y encontró en Barcelona un lugar para revisar las experiencias que marcaron su vida lejos de Colombia. Por eso, cada una de esas ciudades tiene un significado dentro de la historia que ahora comparte con el público, desde las raíces que dejó en Santander hasta los cambios personales que acompañaron su proceso migratorio.















