En cuatro meses, dos motociclistas perdieron la vida en accidentes relacionados con reductores de velocidad. Conozca dónde ocurrieron y qué cuestionamientos surgieron.

Publicado por: Redacción Judicial
Ya son dos los motociclistas que han perdido la vida en accidentes de tránsito en los que, según las primeras versiones, habría tenido incidencia un reductor de velocidad, conocido popularmente como ‘policía acostado’, en Bucaramanga y el área metropolitana durante los últimos cuatro meses.
El caso más reciente ocurrió en la madrugada del miércoles 4 de noviembre, en el barrio Ciudad Bolívar, en Bucaramanga, donde murió el comerciante Yholmar Yesid Palacio Lagos y su esposa resultó gravemente herida.
La pareja se movilizaba en una motocicleta Bajaj frente a la iglesia del barrio, unos metros más abajo del CAI del sector y antes de llegar a la cancha El Bueno. Eran aproximadamente las 2:00 de la madrugada y llovía cuando, al parecer, el conductor perdió el control al pasar por un reductor de velocidad. Ambos terminaron sobre el pavimento.

Los dos fueron auxiliados por testigos y trasladados en ambulancias a centros asistenciales. Palacio Lagos fue llevado a la Clínica Chicamocha, donde falleció horas después debido a la gravedad de las lesiones. Su esposa, Marisol Baena, continúa hospitalizada y su estado de salud es delicado, según allegados.
La Dirección de Tránsito de Bucaramanga adelanta las investigaciones para establecer las circunstancias exactas del accidente. Yholmar Yesid se dedicaba a la distribución de hielo para licoreras, discotecas y eventos a través de su negocio Hielos Bucaramanga. También tenía dos billares, uno en el sector de Guarín y otro en Piedecuesta.
Otro motociclista murió en Floridablanca
Un caso similar se registró el pasado 16 de julio en el barrio Villabel, en Floridablanca. La víctima fue Freddy Rivero Vargas, reconocido piloto y mecánico, quien perdió la vida luego de sufrir un accidente cuando conducía una motocicleta de alto cilindraje. Vea además: Video del trágico accidente de Freddy Rivero Vargas, reconocido piloto y apasionado por las motos
Una cámara de seguridad captó el momento del siniestro. En las imágenes quedó registrado cómo, cuando se acercaba a la intersección de la carrera 12 con calle 11, el motociclista pasó sobre un reductor de velocidad y perdió el control de la moto. Tras caer sobre la vía, se deslizó varios metros, mientras que la motocicleta continuó su recorrido hasta detenerse más adelante.
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Tras el accidente, Rivero Vargas fue auxiliado y trasladado a un centro asistencial, pero horas después se confirmó su fallecimiento debido a la gravedad de las lesiones.
En ese momento, allegados del motociclista manifestaron su preocupación por las condiciones del reductor, pues aseguraron que había sido construido recientemente y no contaba con suficiente señalización preventiva ni pintura reflectiva para advertir su presencia durante la noche.
El debate por los reductores de velocidad
Ambos accidentes reavivaron la discusión sobre la instalación y señalización de los reductores de velocidad, elementos que hacen parte del paisaje vial de Bucaramanga y los demás municipios del área metropolitana.
De acuerdo con el Ministerio de Transporte, a través del Manual de Señalización Vial de Colombia 2024, los reductores de velocidad deben responder a criterios técnicos de ubicación, dimensiones y construcción, además de contar con señalización preventiva y demarcación visible que permita a los conductores advertir su presencia con anticipación. Estas estructuras deben instalarse en sectores donde exista la necesidad de controlar la velocidad y mejorar la seguridad vial, especialmente en zonas de circulación de peatones y otros actores viales.
Sin embargo, entre las inquietudes que suelen plantear los conductores están la ausencia de señales preventivas, las diferencias de altura entre una estructura y otra y la poca visibilidad de algunos reductores, especialmente durante la noche o en condiciones de lluvia.

“En Bucaramanga hay reductores que están bien construidos, especialmente los que se encuentran cerca de los colegios, porque ayudan a que los conductores reduzcan la velocidad. Sin embargo, también hay otros demasiado altos que pueden tomar por sorpresa a los motociclistas y hacerles perder el control. En el reductor de Ciudad Bolívar, por ejemplo, ya se había registrado otra muerte hace algunos años”, manifestó Henry Garnica, conductor de servicio público y residente de la zona donde ocurrió el más reciente accidente.
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Algunos usuarios de las vías advierten que hay estructuras cuya presencia resulta difícil de identificar con anticipación, sobre todo cuando se transita por sectores poco conocidos o con iluminación deficiente.
A estas condiciones se suma la responsabilidad de los conductores, quienes deben respetar los límites de velocidad y mantener la atención durante sus recorridos.
“Considero que el problema no son los reductores de velocidad, sino el exceso de velocidad con el que circulan algunos motociclistas. Al final, son ellos quienes están más expuestos a sufrir lesiones graves cuando pierden el control de sus vehículos”, señaló otro conductor consultado,
Posibles responsabilidades y acciones legales
De acuerdo con el abogado Jhon Quintero, la instalación de un reductor de velocidad que no cumpla con las condiciones técnicas exigidas o que carezca de la señalización necesaria podría dar lugar a una investigación sobre la responsabilidad de la administración municipal o de la entidad encargada de la vía.
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“Si se comprueba que hubo omisiones en su construcción, señalización o mantenimiento y que estas incidieron en el accidente, podría hablarse de una presunta falla en el servicio, que eventualmente comprometería la responsabilidad patrimonial del Estado”, explicó.
En ese escenario, los familiares de las víctimas tendrían la posibilidad de acudir a la jurisdicción de lo contencioso administrativo mediante una demanda de reparación directa, con el propósito de obtener una indemnización por los perjuicios sufridos.
“Para que prospere la reclamación, sería necesario demostrar las irregularidades del reductor, la responsabilidad de la entidad correspondiente y la relación entre esas deficiencias y el resultado fatal del accidente”, concluyó.
















