Magazín cultural
Sábado 07 de noviembre de 2026 - 06:40 AM

Casa Cultural El Solar de Bucaramanga: 33 años de arte, memoria y resistencia en el barrio Alfonso López

Una herencia familiar se convirtió en la Casa Cultural El Solar, referente del arte independiente en Bucaramanga. Su director, Alfredo Ortiz, recuerda 33 años de historia y advierte sobre la falta de escenarios y la incertidumbre cultural de cara a 2027.

Casa Cultural El Solar de Bucaramanga: 33 años de arte, memoria y resistencia en el barrio Alfonso López. Foto suministrada/VANGUARDIA
Casa Cultural El Solar de Bucaramanga: 33 años de arte, memoria y resistencia en el barrio Alfonso López. Foto suministrada/VANGUARDIA

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Publicado por: PAOLA ESTEBAN C.

Cuando murieron sus padres y la familia comenzó a dispersarse, Alfredo Ortiz permaneció vinculado con una antigua vivienda de Bucaramanga donde había crecido entre poemas, canciones y encuentros artísticos. Allí nació una idea que terminaría convirtiéndose con el paso de los años en un espacio para los creadores de la ciudad.

“Me quedé como heredero, con las ganas de crear una casa para los artistas”, recuerda Alfredo, director de la Casa Cultural El Solar, un proyecto que hoy reúne 33 años de trabajo artístico y comunitario.

La historia comenzó con su padre, Jorge Ortiz, quien durante las décadas de 1960, 1970 y 1980 participó en diferentes actividades culturales de Bucaramanga. Su afición por la poesía, la música y el encuentro con los artistas despertó en sus hijos un interés que encontraría continuidad en aquella vivienda de bahareque y caña brava, ubicada en la calle 34 con carrera octava, en el barrio Alfonso López.

Desde entonces, El Solar ha recibido exposiciones, conciertos, encuentros literarios y proyecciones cinematográficas, además de convertirse en un punto de encuentro para artistas de distintas generaciones.

“Esto no es un proyecto mío, ni es una quijotada mía. Es que los amigos, los artistas, saben de la importancia y apoyan desde sus eh desde sus eh fuerzas”, dice.

Sobrevivir a las dificultades

En abril de 2012, medios nacionales documentaron la recuperación de la vivienda de Alfredo mediante técnicas tradicionales de construcción, con el acompañamiento de la Fundación Tierra Viva y personas interesadas en conservar su arquitectura.

Sin embargo, mantener abierto el espacio ha sido una tarea exigente. En 2019, Alfredo nos contó que sobre los cierres y reaperturas que había enfrentado la casa, entre las que se contaban las dificultades económicas que atravesó en 1999, así como los trabajos de recuperación iniciados en 2007, pero que luego volvieron a sufrir una interrupción en 2009.

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La casa reabrió en 2019, después de permanecer cerca de un año cerrada, con una exposición colectiva que reunió obras de Ángel Loochkartt, Augusto Rendón, Adriana Patricia Sánchez, Camila Bretón, Héctor Cristancho, Hernando Vergara, Gustavo Villegas y Miguel Pérez Rendiles.

Para ese entonces ya habían pasado varios años desde aquel 1993, cuando Alfredo comenzó a liderar actividades de capacitación con población privada de la libertad.

Esa experiencia marcó una línea de trabajo que continúa presente en la programación. En diciembre de 2014, por ejemplo, se abrieron las exposiciones “Volviendo a la semilla” y “El muro”, integradas por pinturas y esculturas realizadas por personas recluidas en las penitenciarías La Modelo, de Bucaramanga, y Palogordo, en Girón.

Las obras surgieron de talleres artísticos acompañados por Marta Lucía Gratz y permitieron compartir con el público experiencias de vida relacionadas con el entorno carcelario.

Para Alfredo, este trabajo forma parte de una convicción que también ha permitido vincular a comunidades afrodescendientes, jóvenes y creadores interesados en abordar diferentes realidades sociales mediante el arte: “la inclusión es nuestra convicción”, manifiesta.

Poesía internacional y memoria de Santander

Con el tiempo, El Solar amplió su programación y comenzó a recibir propuestas nacionales e internacionales. En agosto de 2012 presentó “Los cuerpos desnudos”, una exposición del Museo Arte Erótico Americano, MaRea, de Bogotá, que reunió 25 obras de artistas de seis países.

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Posteriormente, en junio de 2016, acogió una actividad vinculada con el Festival Internacional de Poesía de Medellín, en la que participaron Carolina Zamudio, de Argentina; Antonio Trujillo, de Venezuela, y Ali Al Asmi, de Arabia Saudita.

Por sus instalaciones también han pasado artistas como Jorge Velosa y agrupaciones como Velandia y la Tigra, junto con propuestas de teatro, cine, música experimental y artes visuales.

A esa trayectoria se suman proyectos relacionados con la memoria regional. En octubre de 2024, la casa presentó “Montanini íntimo”, una exposición fotográfica dedicada al recordado futbolista del Atlético Bucaramanga, construida con fotografías y objetos personales facilitados por su familia.

Un año antes había acogido una muestra de Marco A. González sobre la memoria del fique y las mujeres santandereanas, mientras que en junio de 2025 recibió “La Gráfica Vive”, una exposición dedicada al grabado colombiano bajo la curaduría de Jaime Ruiz Montes.

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Estas experiencias han permitido que la casa mantenga una programación diversa, aunque su director reconoce que las condiciones para producir y exhibir obras en Bucaramanga siguen siendo difíciles.

Los artistas necesitan más escenarios

Una de las mayores preocupaciones de Alfredo Ortiz tiene que ver con la falta de espacios para la circulación artística. Según explica, muchos escenarios permanecen ocupados y los creadores, especialmente quienes comienzan sus carreras, encuentran pocas oportunidades para mostrar sus trabajos. “Los artistas no tienen dónde exponer sus obras porque ya están los sitios copados”, señala.

El tema ya aparecía en sus declaraciones de diciembre de 2021, cuando participó en el informe especial “La crisis cultural en la ciudad bonita”, realizado por UNAB Radio, donde cuestionó la concentración de recursos en actividades puntuales y las dificultades para garantizar la continuidad de los procesos culturales independientes.

Cinco años después, la preocupación sigue relacionada con la financiación, el acceso a los espacios y el reconocimiento del trabajo artístico dentro de las políticas públicas. “Nosotros no somos empresarios ni mucho menos gestores, somos como lo llaman, artistas o trabajadores de la cultura. Gestores pareciera biodigestores”, manifestó.

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Aunque El Solar ha recibido apoyos institucionales para proyectos específicos, por ejemplo, en 2021 por el Instituto Municipal de Cultura y Turismo para desarrollar un ciclo de exposiciones, sostener una programación permanente continúa siendo un desafío.

Los jóvenes mantienen viva la programación

En medio de esas dificultades, Ortiz reconoce que buena parte de la actividad actual de El Solar está en manos de jóvenes que llegan con propuestas de pintura, dibujo, cerámica, ilustración digital, música y otras expresiones contemporáneas: “se exponen porque con recursos o sin recursos ellos eh tratan de participar, de coparticipar en las ciudades”.

Una muestra reciente fue “Esta no es otra expo de arte, Vol. II”, realizada el 30 de octubre de 2026, que reunió propuestas de 15 artistas mediante disciplinas como pintura, collage, acuarela, dibujo e ilustración digital.

La exposición buscó llevar las obras a otros formatos y acercarlas a nuevos públicos, una iniciativa que refleja las posibilidades de creación que encuentran los jóvenes en este espacio.

“Aquí el espacio está genuinamente construido para que participen”, afirmó Ortiz.

Sin embargo, la incertidumbre sobre los recursos previstos para 2027 también preocupa al director, especialmente por sus posibles efectos sobre actividades culturales como el festival de jazz vinculado con Henry Moros, que ha contribuido durante años al desarrollo de este género en Bucaramanga. El Festival Internacional de Blues y Jazz celebró su decimoquinta edición en abril de 2026.

Aunque todavía no hay una confirmación sobre la financiación definitiva del festival para 2027, Ortiz mantiene su confianza en la continuidad del trabajo de los creadores: “el arte siempre estará acompañando estas dificultades”, expresó.

Las preocupaciones de Alfredo también incluyen el entorno de El Solar, especialmente el tráfico vehicular por la carrera novena y sus efectos sobre la contaminación y la tranquilidad de los vecinos: “la cultura le abre espacio a la vecindad y aquí están abiertas las puertas para que entre todos conciliemos y no nos dejemos agobiar por tanta contaminación”, manifestó.

Esa relación con el barrio resume parte de una trayectoria construida alrededor de la participación artística y comunitaria. En noviembre de 2025, el columnista Marco Aurelio Quiroga Velasco destacó el trabajo de Ortiz y la importancia de fortalecer las alianzas que permitan sostener espacios culturales independientes.

Publicado por: PAOLA ESTEBAN C.

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