Espiritualidad
Jueves 05 de octubre de 2023 - 06:50 PM

Tema espiritual del día: ¡A veces hay que darle un giro al rumbo de nuestra vida!

No todo es como usted se lo imagina. Atreverse a cambiar es una decisión que, en muchas ocasiones, le produce angustia. Sea como sea, hay circunstancias en las que debe tomar la iniciativa de darle un giro a la vida.

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Publicado por: Euclides Kilô Ardila

Seguramente a usted, como a muchos, le cuesta o le parece difícil hacer algún cambio en su vida. Ha de saber que todos, en un momento dado hemos tenido que considerar algún tipo de transformación que nos trae incertidumbre, alguna dificultad, riesgo e incluso miedo.

Y la verdadera razón de que sea tan difícil ese cambio es, de manera precisa, que salir de nuestra zona de confort supone una alteración que puede resultar incómoda y, en cierta medida, pone en jaque esa ‘frescura’ que tanto disfrutamos.

Sin embargo, cambiar es una realidad y, sí o sí, tenemos que hacerlo. Independientemente de las difíciles circunstancias externas, transformarnos es una opción que nos permite trabajar en nosotros mismos, la cual nos invita a recorrer los pasos que sean necesarios para lograr lo que realmente necesitamos para nuestra existencia.

¿Siente que debe cambiar algo y le da temor hacerlo?

Permítame decirle que nada se va a destruir ni a derrumbar por el solo hecho de cambiar.

Entienda ese paso como un importante aviso. En el fondo, lo que sucede es que el destino quiere que su cotidianidad reciba la visita de nuevos aires y mejores vientos.

Tales invitaciones a la renovación que le está haciendo la vida, no tienen por qué asustarle ni alterar tu temperamento. ¡No se preocupe, al menos no más de la cuenta!

Ojo: cambiar no implica mandar todo a la borda. Es preciso que disponga del tiempo que sea necesario para meditar sobre las transformaciones que usted estime oportuno realizar para que así, cuando llegue el momento de tomar otro camino, pueda hacerlo de la manera más acertada y oportuna.

Lo que sí es obvio es que debe salir corriendo de las rutinas y huir de los fantasmas del aburrimiento que se han aposentado como dueños de su vida.

Una última recomendación: mediante la oración, pídale a Dios que le dé la fuerza para superar los momentos complicados y para que no pierda la fe en lo necesite realizar.

Él le ayudará a ser valiente ante los desafíos que enfrente, a tener la sabiduría para tomar la decisión más acertada y la paciencia suficiente para hacer las cosas en el momento preciso.

CORTAS REFLEXIONES

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El éxito no consiste en siempre vencer, el quid del asunto es no darse por vencido. Además, los logros llegan cuando se suben los escalones del talento, de la formación, de la motivación y de la disciplina. Algo más: si usted quiere tener éxito, le corresponde amar lo que hace.

No es lo que tenga, es cómo usa lo que tiene para ser feliz. En ese orden de ideas, ningún día es gris si su alma está llena de colores. Y para lograr eso es fundamental ser práctico, de tal forma que pueda embadurnarse de esperanza para entender que la vida es bella.

Para resolver algo grande, en casi todas las ocasiones, debe recurrir a su fe para ser capaz de sobrellevar los problemas diarios. Y si trastabilla, recuerde que la fe tiene la capacidad de mover la mano de Dios cuando la suya no tenga las suficientes fuerzas. ¡Ánimo!

¿Cuánto vale un amigo leal? ¿Cuánto cuesta un verdadero amor? ¿Qué precio tiene un hogar estable? Debemos entender que la riqueza auténtica no está en las cosas materiales que poseemos, sino en aquellas que jamás cambiaríamos por dinero.

EL CASO DE HOY

Testimonio: “Debo tomar una decisión, pero estoy indeciso. Soy inseguro y percibo que no estoy en el sitio correcto; además, creo que no es el momento oportuno de decidir. A veces me provoca largarme hasta la mismísima Patagonia para no tener que afrontar la incertidumbre en la que estoy. Muchas personas me dan consejos sobre lo que debo hacer, pero finalmente no asumo ninguna posición. ¿Qué me sugiere? Espero que me pueda ayudar. Mil gracias”.

Respuesta: Desafortunadamente en su carta usted no es muy preciso sobre la decisión a la que se enfrenta. Sin embargo, déjeme decirle que salir corriendo hacia algún lugar diferente del que hoy está no le va a resolver su inquietud.

Aunque no lo quiera admitir, “la tierra prometida” siempre estará bajo sus pies y su conciencia lo perseguirá hasta el último rincón del planeta, así pretenda esconderse en la mismísima Patagonia.

Le reitero que esté donde esté podrá encontrar paz, siempre y cuando entienda que debe ponerle el pecho a la brisa. Si obra rectamente y toma la mejor decisión, no tiene por qué escapar de su realidad.

No creo, de manera literal, que no esté en el lugar adecuado, ni que este no sea el momento oportuno para mirar de frente su situación; tal vez lo que le ocurre es que se está negando a reconocer las posibilidades que tiene para tomar las medidas que corresponda.

¡La decisión está en sus manos! Se lo menciono porque ni yo ni los demás deben decidir por usted. Si no quiere grandes problemas posteriores, no permita que otras personas interfieran en sus acciones. Pídale a Dios que le dé sabiduría para saber cómo actuar en estos momentos. ¡Le envío una buena vibra!

Publicado por: Euclides Kilô Ardila

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