Espiritualidad
Domingo 13 de octubre de 2024 - 08:16 PM

Reflexión dominical: ‘Después’, una palabra que frena sueños

‘Después’ la vida se termina y luego usted se arrepiente por no haberse atrevido a dar ese paso que tanto debía dar.

¡No postergue sus sueños!
¡No postergue sus sueños!

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Siempre que usted dice ‘después’ le está enviando un mensaje a su mente que, de manera literal, la invita a posponer. Decir eso es tener claro que las cosas se harán más tarde y que, al menos por el momento, no hay nada qué hacer.

¡En efecto! La palabra ‘después’ hace que todo sea para mañana. De manera desafortunada, muchas personas tienen tatuada esa expresión en el ADN de sus vidas y la experimentan una y otra vez en sus cotidianidades.

Y si bien cada cosa tiene su momento justo y preciso, hay que advertir que dejar todo para ‘después’ podría ser peligroso.

La verdad es que, en muchas ocasiones, se dejan pasar oportunidades valiosas en la vida por dilatar o evadir las responsabilidades.

¿Es su caso? Reflexione si lleva tiempo posponiendo ese paso que le corresponde dar y que lo podría llevar al lugar en donde quiere estar.

¡No deje para mañana lo que tal vez deba hacer hoy! Se lo menciono porque la vida no espera y cada hoja que se desprende del calendario podría hacerle falta en el futuro.

Retrasar es uno de los verbos que jamás se debería conjugar cuando de cumplir sus sueños se trate. La verdad es que no se puede desviar del sendero que su alma anhela recorrer. (Lea además: Vitamínicos Espirituales)

Ese proyecto que usted posterga, la llamada que no hace a tiempo, las palabras que se guarda, el perdón que no es capaz de pedir, entre otras cosas, son barreras invisibles que lo alejan de su crecimiento espiritual.

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Usted a veces cuenta demasiado con un mañana que podría no llegar nunca. No se trata de ser pesimista, sino de aprovechar cada segundo como si fuera el último.

La esencia de la vida se manifiesta en el presente, en el valor de atreverse a ser feliz ya, de avanzar aun cuando las respuestas no estén tan claras como usted las requiera.

Cada cosa que ejecuta hoy es un ladrillo que le servirá para edificar el camino hacia los sueños que tanto está esperando.

¡Nada saca con procrastinar!

Bonita reflexión
Bonita reflexión

En todos los planos de la existencia, el ‘después’ puede nublar su visión interior, desenfocándolo de sus más profundas aspiraciones.

Cuando posterga decisiones y pasiones, va apagando la llama que lo conecta con lo que realmente usted es.

Las oportunidades afloran en el presente, en la práctica de vivir con el mayor provecho posible y en sintonía con el propósito que conduce su existencia.

Dejar todo para ‘después’ es cerrar los oídos a los susurros del alma y taparse los ojos a la verdad. Cada amanecer es una invitación a vivir con plenitud.

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La vida es un regalo que se despliega instante tras instante. Cada momento es una semilla cargada de potencial que está lista para crecer. No permita que el miedo o la duda lo mantengan inmóviles. No deje que el ‘después’ le robe oportunidades.

Si se pone ‘manos a la obra’ abre puertas a nuevas bendiciones y permite que sus sueños florezcan en el tiempo preciso.

¿Qué está esperando para ser feliz? ¡Vamos para adelante!

¡Mensaje para tener en cuenta!
¡Mensaje para tener en cuenta!

Conclusión: La palabra ‘después’ es un adverbio que, con relativa frecuencia, se anida en la mente de muchos. Repetir tanto esa palabra hace que los sueños se queden ‘en veremos’.

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LA CONSULTA DEL DÍA

Envíe su testimonio a Euclides Kilô Ardila al siguiente correo electrónico: eardila@vanguardia.com En esta columna, él mismo le responderá.
Envíe su testimonio a Euclides Kilô Ardila al siguiente correo electrónico: eardila@vanguardia.com En esta columna, él mismo le responderá.

Las inquietudes asaltan con frecuencia a nuestro estado de ánimo. No obstante, con cada cuestionamiento tenemos una posibilidad más para afrontar un nuevo horizonte, ya sea razonando o aplicando sanas estrategias para el alma. ¿Cuáles son esos temores que lo afectan en la actualidad? Háblenos de ellos para reflexionar al respecto en esta página. Veamos el caso de hoy:

¿Por qué me siento mal anímicamente?
¿Por qué me siento mal anímicamente?

Testimonio: “¿Por qué estoy ‘bajo de nota’ si no afronto ningún problema? Ayúdeme a entender lo que vivo. Quiero desterrar esas sensaciones de aburrimiento y de tristeza que me acompañan”.

Respuesta: Es probable que esté perdiendo la conexión que le garantiza la chispa de la vida. Tal vez algo o alguien lo ha golpeado con desilusiones, dejándolo atrapado en una melancolía profunda.

Usted padece una desmotivación que, de manera desafortunada, acompaña a muchos durante estos tiempos.

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Si nada parece llenarlo y si lo que una vez le daba alegría ahora le resulta vacío, debe reaccionar y tomar decisiones sanas.

Lo que siente podría ser el resultado de un entorno o de alguna situación que viene apagando sus esperanzas. Así las cosas, es fácil caer en el desánimo, la tristeza o la decepción; pero lo importante es no dejar que esas sombras se apoderen de usted.

Lo que le propongo es que no permita que su luz interior se debilite; en ese orden de ideas, busque formas de encender esa chispa nuevamente.

Debe ser consciente de que la insatisfacción y la tristeza pueden abrirle las puertas de la desesperación; pero si enfrenta esos sentimientos con entereza, podrá superarlos.

No deje que los pensamientos negativos lo atrapen. Por más enredada que se vea su vida, recuerde que esos momentos bajos del alma pueden ser vencidos, paso a paso, con pequeños logros diarios. No tienen que ser grandes victorias, solo debe ir hacia adelante y tener presente que la vida está aquí para ser disfrutada, no para ser sufrida.

Si a pesar de estos consejos, no vence esas sensaciones, tal vez deba consultar a un profesional de la sicología; quien le planteará terapias médicas que le frenen algún tipo de depresión.

REFLEXIONES CORTAS

¡Vaya con calma!
¡Vaya con calma!

La desesperación aflora cuando está ante situaciones que suponen afugias y ellas hacen que sus emociones se desborden: pueden ser conflictos internos, obstáculos o problemas cotidianos que le dejan preocupaciones. ¡Si eso le pasa, pídale a Dios serenidad para actuar!

A veces, sin querer, hacemos mucho daño.
A veces, sin querer, hacemos mucho daño.

Lo que se destruye con hechos, difícilmente se reparará con palabras. Tenga en cuenta que hay daños irreparables. ¡No parta los ‘vidrios’ del alma ni destruya las bonitas relaciones que tiene! Tampoco les dé un trato inhumano e indigno a personas indefensas. Su mal proceder deja daños irreparables.

Todo se da en el momento de Dios.
Todo se da en el momento de Dios.

¡Cuando el grano del reloj de arena está listo, simplemente cae, no hay que derribarlo a juro! ¡Cuando el momento es el apropiado, simplemente sucede! Lo que tenga que ser será en su momento y en el tiempo de Dios. Los vientos no soplan cuando queremos; ellos llegan cuando corresponde.

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