Espiritualidad
Viernes 15 de noviembre de 2024 - 09:16 AM

Espiritualidad: ¡Usted es quien decide de qué color pinta su vida!

Descubra el poder que trae consigo el saber asumir cada cosa que le ocurra en la vida. De esta forma, podrá sobrellevar no sólo las circunstancias más difíciles por las que pase, sino también las cotidianas.

Blanco y negro
Blanco y negro

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Cada quien decide el color con el que desea pintar las circunstancias por las que atraviesa: ¿Blanco o negro? ¡Todo depende de la perspectiva y del sentir!

El blanco es la luz del amanecer, la paz de un abrazo sincero, la sonrisa que da sin una razón aparente, la placidez de vivir y el lienzo limpio en donde puede pintar sus sueños, sus propósitos y sus esperanzas. El negro, en cambio, podría verse como la rutina que le pesa, la pereza que lo carcome, los afanes del día a día, la ansiedad, la tristeza y la desazón que le causa el no saber qué hacer.

Todo es una elección y a usted le corresponde tomar el lápiz para llenar la hoja de su vida de la tonalidad que desee.

¿A qué voy con este tema? A que debe ser responsable y decidir lo que quiere hacer con su mundo: O se aburre o decide ser feliz, o se queja o prefiere ser propositivo, o se queda en la cama o se levanta, o huye o enfrenta la vida, en fin...

Y si ve la decisión desde el punto de vista de las palabras, podría decir que ella en sí se debe ver como un juego de letras, donde usted elige las que más resuenen con su corazón.

¿Quiere varios ejemplos?

Así como “triunfo” y “fracaso” tienen la misma cantidad de letras, en la vida las dos opciones tienen el mismo espacio para existir. No es cuestión de cuántas veces pierde o gana, sino de cómo asume cada una de esas situaciones.

Veamos otra situación: Puede llenarse de amor o de odio, y llevar el peso que les da a esas cargas. Es como salir de casa con un paraguas: si lo lleva esperando la tormenta, difícilmente notará el sol cuando aparezca; pero si lo deja y se arriesga a mojarse, puede que termine bailando bajo la lluvia.

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Lea además: Vitamínicos espirituales

El optimismo y el pesimismo tienen la misma longitud en letras y en espacio; la diferencia está en el camino que dibuja para sus pasos.

¿Resignarse a sufrir o ser resiliente? Esas son las dos opciones que se tienen ante el sentimiento de pérdida o cuando el abatimiento aparece en su vida. El poder de elegir surge entonces como la posibilidad de decidir cómo reaccionar frente a esos hechos. Tal vez, al final, el secreto radica en esa pequeña pausa antes de elegir. En ese momento está su poder: decidir si le da más vida al triunfo o al fracaso.

La verdad es que cada palabra tiene su tiempo y espacio, pero la que se vuelve su eco es la que decide repetir. ¡Es su decisión! Y al igual que las palabras, los días y su cotidianidad le ofrecen siempre dos caminos: uno lleno de luz y otro de sombras. La buena noticia es que el sendero no se elige con la cabeza, sino con el corazón.

Desde la perspectiva espiritual, que es la que compete a esta sección de Vanguardia.com, hay que señalar que en las propias Sagradas Escrituras se lee que se debe elegir la vida, en lugar de la muerte.

Y decidir vivir no solo significa oponerse a caer derrotado, sino llevar un día a día impregnada de rectitud, lleno de valores, con sentido y con voluntad de servicio. También llega un momento en el que usted se da cuenta de qué es aquello que lo hace feliz, qué le apasiona y en qué debe invertir sus energías.

Deje de pelear con lo que no puede cambiar y no culpe a otros por lo que le sucede; lo mejor es que empiece a hacerse cargo de sus emociones y sentimientos: ¡Elija una actitud propositiva!

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El caso de hoy

¿Cuáles son esos temores que lo afectan en la actualidad? Háblenos de ellos para reflexionar al respecto en esta sección. Envíe su testimonio a Euclides Kilô Ardila al siguiente correo: eardila@vanguardia.com En esta columna, él mismo le responderá.
¿Cuáles son esos temores que lo afectan en la actualidad? Háblenos de ellos para reflexionar al respecto en esta sección. Envíe su testimonio a Euclides Kilô Ardila al siguiente correo: eardila@vanguardia.com En esta columna, él mismo le responderá.

Las inquietudes asaltan con frecuencia a nuestro estado de ánimo. No obstante, con cada cuestionamiento tenemos una posibilidad más para afrontar un nuevo horizonte, ya sea razonando o aplicando sanas estrategias para el alma. Veamos el caso de hoy:

El peligro de las apariencias.
El peligro de las apariencias.

Testimonio: “En la oficina en donde trabajo muchos aparentan lo que no son y siempre me critican por ser yo mismo; incluso, a veces me instan a decir mentiras para no tener conflictos o líos. ¿Por qué pasa eso? Hay muchos escenarios de la vida donde lo que prima es la apariencia”.

Respuesta: “Siempre me he preguntado el por qué algunas personas viven presumiendo lo que no son, en lugar de ser honestas.

Ellas destinan gran parte de sus agendas a impresionar a los demás: parejas, amigos, compañeros de trabajo, desconocidos, en fin... ¡Lástima, porque ese esfuerzo por mantener una imagen impecable los aleja de la realidad!

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Ser auténtico es vivir sin presiones, libre y, sobre todo, dándole la trascendencia real a cada cosa que se deba afrontar.

De manera desafortunada, en nuestro mundo, solemos decir algunas “dosis” de mentiras ya sea para evitar problemas, para agradar a los demás o para quedar ‘bien’ ante los demás. Sin embargo, todo eso suele traer más problemas a largo plazo que beneficios. La falta de honestidad crea desconfianza y nos encierra en un círculo de falsedad. Es mejor enfrentar las situaciones con la verdad, aunque sea incómodo, que vivir en una mentira.

Ojo: Ser transparente no significa ser brutalmente honesto a cada momento. La sinceridad debe ir acompañada de empatía y respeto. No necesita decirle al vecino todo lo que piensa de él si no es necesario o constructivo.

Ser transparente es quitarse las máscaras, es vivir la vida como realmente es, sin filtros ni adornos. Eso nos permite ser libres, actuar de acuerdo con nuestros valores y dejar de lado las apariencias. Esto no sólo mejora nuestra autoestima, sino que también nos lleva a rodearnos de personas que nos aceptan y valoran por lo que somos.

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Breves reflexiones

¡Mire hacia adelante!
¡Mire hacia adelante!

¡Tranquilo!

Todo, absolutamente todo le saldrá bien, siempre y cuando se tenga la debida confianza. Y si ora e invoca la ayuda divina, podrá vencer todas las dificultades que le surjan en el camino. Así las cosas, debe serenarse y permitir que la vida fluya con las circunstancias que le corresponda asumir.

Recuerde que...

Las personas que nos rodean.
Las personas que nos rodean.

La gente perversa sólo tiene cómplices; la gente interesada tiene socios; la gente ‘politiquera’ tiene partidarios; la gente de la realeza tiene cortesanos. ¡Ojo con eso! Procure siempre rodearse de gente honesta, que haga el bien, que no maltrate y, sobre todo, que le dé el lugar que usted se merece.

La otra familia

¡Los amigos son los familiares que elegimos!
¡Los amigos son los familiares que elegimos!

Los familiares del alma son aquellos que llegan a su vida y que, a pesar de no tener vínculos de sangre, están conectados a usted por sus energías y esencia. Hablo de esas personas que le dan amor y apoyo incondicional en los debidos momentos y que, de manera especial, comprenden cuál es su misión en este mundo.

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