Espiritualidad
Sábado 14 de diciembre de 2024 - 09:42 PM

Espiritualidad: Nuestra vida es frágil, somos vulnerables

Así nos creamos ‘superpoderosos’, lo cierto es que somos frágiles y vulnerables. No nos podemos creer los reyes del mundo, cuando las cosas pueden cambiar en un segundo.

Todos debemos aceptar con humildad que el día a día es un regalo transitorio, un misterio que nos enseña a vivir con gratitud y a solicitarle a Dios su bendición.
Todos debemos aceptar con humildad que el día a día es un regalo transitorio, un misterio que nos enseña a vivir con gratitud y a solicitarle a Dios su bendición.

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¿Por qué nos creemos tan poderosos e infalibles? No podemos insistir en ser autoritarios y arrogantes o en creernos superiores, cuando la realidad de la vida nos recuerda constantemente cuán vulnerables somos. ¡Todo puede cambiar en un instante!

Ni usted, ni yo, ni nadie está exento de un infortunio o de esas situaciones inesperadas que pueden transformar nuestra vida en un abrir y cerrar de ojos. Aceptar esta posibilidad, sin caer en exageraciones, nos invita a comprender que estamos vivos.

La expresión de nuestras emociones -sean negativas o positivas- junto con la liberación de las inquietudes que nos abruman al enfrentar la tragedia, forman parte esencial de la vida misma.

Si bien podemos descubrir que somos más fuertes de lo que creemos y reconocer que hay recursos y circunstancias que desconocemos y que pueden ayudarnos -como nuestra capacidad de superar adversidades-, también es cierto que muchas cosas están fuera de nuestro control.

Hay que ser realistas: situaciones, personas, trabajos... tantas cosas en nuestra vida inevitablemente llegarán a su fin. Por ello, en última instancia, resulta crucial pedir a Dios, o a quien consideremos nuestra fuente de fortaleza, la gracia de no vivir con miedo.

¿A qué viene la reflexión de hoy?

Fragilidad
Fragilidad

La idea es tener presente que no podemos ser soberbios, orgullosos o vanidosos, creyendo que todo en la vida se hará según nuestros antojos.

Este texto no es una invitación a resignarse al sufrimiento, ni mucho menos. Es una exhortación a poner los pies sobre la tierra y a comprender que nuestra vida es frágil.

Cada hecho imprevisto, cada obstáculo en el camino, cada pérdida de un ser querido nos recuerda, una y otra vez, los frágiles que somos, aunque a menudo nos resistamos a aceptarlo.

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Basta un instante para que lo que consideramos seguro se transforme: una noticia inesperada, un giro del destino, una pérdida, una ruptura amorosa, una quiebra financiera... cualquier evento puede cambiarlo todo.

Aceptar esta verdad no significa vivir con miedo, sino aprender a valorar lo que tenemos mientras lo tenemos, disfrutando de las pequeñas bendiciones cotidianas y siendo conscientes de que cada momento es un regalo.

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La fe en Dios, en el universo o en la fuerza de la vida nos ayuda a sostenernos cuando todo parece tambalear. Aunque no podamos evitar los golpes de la existencia, sí podemos cultivar en nuestro interior la fortaleza para enfrentarlos con serenidad y esperanza.

Le reitero: debemos trabajar en nosotros mismos, recorrer los pasos necesarios para buscar ayuda, aprender y mantener la fe suficiente para alcanzar lo que anhelamos.

No importa cuánto miedo o preocupación sintamos frente a los problemas; es esencial entender que las cosas pueden no ser tan fáciles ni tan difíciles como imaginamos. Al asumir estas dos caras de la realidad, encontraremos las respuestas que necesitamos.

Reflexiones cortas

¡Conserve su esencia!
¡Conserve su esencia!

Mantenga su esencia, despliegue una bonita forma de ser, sea empático, brille con luz propia y recuerde que la humildad de su alma lo llevará hasta donde quiera llegar. Escuche la voz de su corazón, siga su intuición, respete a los demás y a usted mismo y, sobre todo, valore su vida.

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La Sagrada Biblia
La Sagrada Biblia

En las Sagradas Escrituras, de manera específica en el libro de Mateo 11, versículos 28-30, se leen estas sabias palabras, pronunciadas por Jesús: “Vengan a mí los que van cansados, carguen con mi yugo y aprendan de mí, que soy paciente y humilde de corazón, y sus almas encontrarán el debido sosiego”.

Sabia reflexión
Sabia reflexión

Muchos critican nuestras vidas, como si las de ellos fueran verdaderos ejemplos. ¡Se la pasan haciéndonos ataques personales! Además, son expertos en hacernos críticas destructivas, planteando comentarios que no nos ayudan a mejorar ni a convertirnos en mejores personas.

Pregunta del día

¡Cuéntenos su caso! Escriba al correo electrónico: eardila@vanguardia.com
¡Cuéntenos su caso! Escriba al correo electrónico: eardila@vanguardia.com

Las inquietudes asaltan con frecuencia a nuestro estado de ánimo. No obstante, con cada cuestionamiento tenemos una posibilidad más para afrontar un nuevo horizonte, ya sea razonando o aplicando sanas estrategias para el alma. En esta columna, él mismo le responderá. Veamos el caso de hoy:

Testimonio: “Paso por situaciones malas y no sé cómo sobreponerme a ellas; además, no soy capaz de admitir que fallé en mi forma de proceder. Quiero cambiar, pero no lo logro. Me gustaría que me diera uno de sus consejos. Gracias”.

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Respuesta: No es tanto lo que le sucede, sino cómo decide enfrentarlo. Y como su actitud es el verdadero timón de su vida, sea más propositivo y resiliente.

Las circunstancias no son ni ‘buenas’ ni ‘malas’; ellas son lo que usted decida que sean, según su perspectiva. En su corazón habita una fortaleza que puede ayudarle a transitar cualquier dificultad, si tan solo se decide a usarla. Es tiempo de mirarse con sinceridad, asumir sus errores y aceptar las consecuencias de sus decisiones.

Reconocer que ha fallado no lo hace débil; al contrario, le permite aprender, crecer y fortalecerse como persona. Decir con honestidad “me equivoqué” es un acto de madurez que le devuelve el control de su vida. Cuando asumimos nuestras faltas, desarmamos las críticas externas y, sobre todo, empezamos a recorrer un camino de transformación.

Es momento de abandonar esos papeles de víctima que lo limitan. Más allá de nuestro entorno, nuestros apellidos o nuestras circunstancias, lo que importa es nuestra decisión de enfrentar los problemas con valentía y demostrar que somos capaces de enmendar el rumbo.

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El poder está dentro de usted. Tómese un momento para reflexionar sobre las decisiones tomadas y sobre lo que desea para su futuro. Conecte con su fe, sea cual sea la forma en que la experimente, y haga de ella su guía.

Si siente que no está donde quisiera estar, decida cambiar. Al final, el cambio comienza en el momento en que toma la decisión de ser fiel a usted mismo.

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