Ver todo negro nos arroja a un vacío que nubla nuestra mente. No obstante, basta con mirar hacia arriba para que la luz de la esperanza empiece a irradiarnos.

Suele suceder que las circunstancias diarias nos atrapan en un ambiente sombrío y denso, el cual nos impide ‘ver el Sol’ o apreciar las bendiciones que recibimos con cada amanecer. A veces un solo tropiezo hace que nuestros sueños se desvanezcan. Hablo de esos días en los que el ánimo está por el piso y nuestra mente nos arroja a un vacío en donde cada pensamiento refuerza la oscuridad, impidiéndonos ver el brillo de la esperanza.
Ojo: Cuando solo vemos oscuridad nos desconectamos de nosotros mismos, de nuestra esencia y de la oportunidad que cada día nos brinda para transformar nuestra historia.
Hemos de saber que esa ‘tiniebla’ no es la realidad absoluta, sino un velo que nuestra propia percepción teje. La vida sigue latiendo a nuestro alrededor, con su estela de oportunidades, aunque nuestros ojos se nieguen a reconocerlo.
La vida, aún en sus momentos más duros, nos invita a descubrirnos en cada latido y a renacer con cada puesta del Sol, aunque al principio solo logremos distinguir un leve resplandor en la penumbra.
Es en la aceptación de la realidad y en la fuerza de voluntad para salir adelante en donde encontramos nuestro verdadero ser. La oportunidad de vivir no es solo existir, sino aprender a mirar con gratitud, incluso en medio de la oscuridad que nos embadurne.
Porque en cada día y en cada suspiro hay una chispa de belleza, una posibilidad de amor y un motivo para seguir adelante. A menudo, huimos de lo que nos causa dolor, miedo o incomodidad, impulsados por instintos de supervivencia o como una forma de escapar de la realidad.
¡No más quejas!

Hay ocasiones en las que nos hacemos las víctimas y pasamos todo el tiempo quejándonos. Nos dedicamos a ‘rumiar’ nuestras dolencias respectivas sin prever que, al lamentarnos con la esperanza de inspirar pena, solo recibiremos más pena.
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¡Es cierto... la queja habitual conduce a más rechazo, pues es agotador convivir con alguien que tiende al victimismo! Lo cierto del caso es que el verdadero propósito de nuestra búsqueda permanece oculto porque no hemos emprendido un viaje genuino de autoconocimiento.
¿Sabe algo? Muchas personas saben de qué están escapando, pero ignoran qué están buscando. Lo menciono porque, en el mundo de hoy, hay un profundo desconocimiento del propio ser.
Cuando nos conocemos de verdad, comprendemos nuestras motivaciones, anhelos y valores más profundos. Dejamos de ser meros pasajeros de la vida y nos convertimos en los artífices de nuestro propio destino.
En ese momento, dejamos de escapar y comenzamos a caminar con certeza hacia aquello que realmente queremos. Solo así podemos vivir como verdaderos protagonistas de nuestro ser, con plena conciencia de quiénes somos y del rumbo que deseamos tomar.
Reflexiones cortas

El 31 de enero es una fecha marcada en el calendario por la Familia Salesiana que celebra a su fundador, San Juan Bosco (1815-1888). Él fue un gran maestro de los jóvenes y siempre le pidió a Dios que los apartara a ellos del vicio, de la maldad y del egoísmo; y que les infundara el amor al estudio, al trabajo, a la bondad y a la comprensión en el hogar.

Dios mío: le ruego que sane mi corazón, que oiga mis súplicas y mis oraciones y que perdone mis errores. No permita que las energías negativas de los demás me inunden. Amén.

La esperanza es, en parte, la voluntad de vivir y de prosperar. Ella le permite ser firme en medio de la adversidad. En su caso, ¿qué anhelo tiene usted en la vida? Tal vez podría recordar las pequeñas cosas cotidianas con las que sueña u otras más trascendentales. Debería elaborar su propia lista de deseos y tener claro que ellos dependen de su fe y su esfuerzo. Tales propósitos van y vienen, y está claro que usted se la juega por ellos.
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Hasta el más fuerte de nosotros, el más inteligente, el más rico y el más pobre necesita de una mano amiga.
El caso de hoy

Las inquietudes asaltan con frecuencia a nuestro estado de ánimo. No obstante, con cada cuestionamiento tenemos una posibilidad más para afrontar un nuevo horizonte, ya sea razonando o aplicando sanas estrategias para el alma. Veamos el caso de hoy:

Testimonio: “Vivo rodeado de personas que, en cierta medida, me sorprenden con su forma de proceder. Lo curioso es que recibo más apoyo de quienes menos espero. ¿Por qué pasan esas cosas y por qué será que me afectan tanto? Deme su consejo”.
Respuesta: No siempre somos conscientes de cómo las personas que nos rodean afectan nuestra vida. Lo cierto del caso es que las personas de las que se rodea influyen en su estado de ánimo, autoestima, energía y motivación. Hay quien le drena y hay quien le inspira; hay quien le rompe y hay quien le repara.
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La cuestión es clara: Debe escoger bien las personas con las que comparte, sin que eso implique discriminar a nadie. Algunos hombres y mujeres llegan a su mundo para sumar alegría, aprendizaje y experiencia, lo que enriquece su camino; en cambio, hay otros que le restan energía, lo consumen con su negatividad o lo debilitan con su falta de apoyo.
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Están también aquellas personas que, con palabras o acciones, dividen, generando conflictos y alejándolo de quienes realmente le aportan bienestar. Y, en ciertas ocasiones, encuentra seres extraordinarios que le multiplican, amplificando sus fuerzas, sus sueños y su capacidad de amar.
Aceptar esta realidad le ayuda a tener sabiduría para decidir a quién permite entrar en su vida y en qué medida deja que lo influyan. Con esta respuesta no lo estoy invitado a juzgar a los demás, sino a reconocer qué papel juegan los demás en su crecimiento.
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Hay quienes le enseñan con su presencia y otros con su ausencia; algunos lo desafían a ser mejores y otros le demuestran, con su actitud, aquello que no quiere replicar. Al final, usted es responsable de con quién comparte su tiempo y energía.
¡Quédese con lo bueno, lo demás que pase de largo!
La vida es una constante ecuación de encuentros y aprendizajes, y elegir bien con quiénes construye su camino puede marcar la diferencia entre una existencia plena o una llena de desgaste. Espero que su propósito sea siempre aportar luz, amor y armonía en la vida de los demás. ¡Le envío una buena vibra!

















