Espiritualidad
Viernes 04 de abril de 2025 - 09:46 AM

Reflexión espiritual: Ni tan grande, ni tan pequeño

Ojo con la manía de “agrandar problemas” y “empequeñecer lo realmente valioso”. Magnificamos los problemas y pasamos por alto lo verdaderamente esencial.

A veces 'agrandamos' los problemas.
A veces 'agrandamos' los problemas.

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¿Por qué será que a las pulgas siempre las dibujan más grandes de lo que son y, en cambio, al elefante lo representan más pequeño de lo que es? Yo me atrevería a responder que la percepción nos hace ver cosas distintas. No es que las pulgas sean enormes ni que los elefantes sean diminutos, sino que nuestra mente tiende a exagerar lo que nos molesta y a restarle importancia a lo que creemos que siempre estará ahí.

Así funciona nuestra vida cotidiana: nos detenemos demasiado en los problemas, agrandándolos hasta que parecen insuperables, mientras que las bendiciones diarias pasan desapercibidas. Es como si el ruido de lo que nos incomoda opacara la presencia de lo que realmente importa.

Lea además: ¡Entréguele su corazón a Jesús!

También es un tema de atención. La pulga, con su picazón, nos obliga a notarla, a actuar y a rascarnos. En cambio, el elefante, noble y tranquilo, no exige nada. Solo está ahí, fuerte y silencioso. Tal vez por eso lo dibujamos más pequeño: lo que no grita o lo que no interrumpe corre el riesgo de ser olvidado.

¿Y si aprendiéramos a ver con otro enfoque? Si en lugar de engrandecer problemas, engrandeciéramos virtudes, podríamos reconocer la inmensidad de lo bueno, de lo valioso y de lo que nos da equilibrio. No le demos el tamaño de ‘gigante’ a una dificultad pasajera para no atormentarnos más de la cuenta. Tal vez sea hora de cambiar la perspectiva para darle a cada cosa su verdadera dimensión.

Al final, lo verdaderamente grande no necesita exageraciones; solo necesita ser visto. Mientras tanto, las pequeñas cosas que nos arruinan el día deberían quedarse en eso: en nimiedades. Échele cabeza y reflexione sobre qué en su vida no es ni tan grande ni tan pequeño. Si lo hace, verá las cosas mejor.

La consulta del día

La pregunta del día para el alma.
La pregunta del día para el alma.

Las inquietudes asaltan con frecuencia a nuestro estado de ánimo, sobre todo en los tiempos actuales. No obstante, con cada cuestionamiento tenemos una posibilidad más para afrontar un nuevo horizonte, ya sea razonando o aplicando sanas estrategias para el alma. ¿Cuáles son esos temores que lo afectan en la actualidad? Háblenos de ellos para reflexionar al respecto en esta página. Envíe su testimonio a Euclides Kilô Ardila al siguiente correo: eardila@vanguardia.com En esta columna, él mismo le responderá. Veamos el caso de hoy:

¡Nada se logra discutiendo sin parar!
¡Nada se logra discutiendo sin parar!

Testimonio: “No sé qué pudo pasar, pero en los últimos meses me la paso discutiendo a toda hora con alguien que aprecio mucho y que, a decir verdad, es muy importante para mí. Me da rabia que sea tan impositivo y que quiera ganarse todas las discusiones. Desde su mirada empática y espiritual, ¿qué consejo podría darme? Gracias.”

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Respuesta: Desde una perspectiva espiritual, tal vez el mejor camino no sea ganar la discusión, sino preservar la paz interior.

¿Por qué se lo digo? Porque las diferencias constantes no solo desgastan la relación, sino que también alimentan el ego y los alejan a ambos de la serenidad.

En varias enseñanzas que la vida me ha permitido experimentar, he aprendido que, en numerosas ocasiones, el silencio y la comprensión pueden ser más poderosos que las palabras, pues permiten actuar desde la compasión y no desde el orgullo. ¡No discutir puede ser más estratégico!

En lugar de responder a cada provocación, puede ser útil observar la situación con desapego, preguntarse si vale la pena el desgaste y elegir conscientemente la armonía en lugar del enfrentamiento.

Esto no significa aceptar el irrespeto o la injusticia, sino aprender a responder con sabiduría y no con una reacción impulsiva.

A veces, las mejores respuestas son el equilibrio, la paciencia y la distancia emocional cuando sea necesario.

Ojo: el verdadero crecimiento no está en demostrar quién tiene razón, sino en cultivar la paz interior y reflejarla en cada acción. Y esto cobra aún más importancia cuando la persona con la que se discute es tan significativa, tal y como usted lo menciona en su carta. ¡Hágame caso!

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No sé si es cansancio, resignación o madurez, pero a veces siento que no vale la pena discutir sino tener paz interior y tranquilidad.

Reflexiones breves

¡Trate bien a las personas!
¡Trate bien a las personas!

No trate a los demás tan mal como ellos lo tratan; trátelos tan bien como usted es. Recuerde que cada quien da de lo que es; es decir, las personas actúan y responden según su naturaleza, su nivel de conciencia y sus experiencias de vida.

¡Jesús!
¡Jesús!

No hay problema demasiado grande para el poder de Dios ni detalle demasiado pequeño para su amor. Él no solo interviene en las grandes crisis, sino que también está presente en los aspectos más cotidianos y sencillos de nuestra existencia.

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No maltrate al árbol que le da sombra.
No maltrate al árbol que le da sombra.

Asegúrese de que el árbol del que vaya a hacer leña no sea aquel que una vez le dio sombra, y no hablo literalmente de un árbol. Lo que quiero recomendarle es que no menosprecie a quien en algún momento lo protegió.

Oración
Oración

Agradezca a Dios por su vida, por su salud, por su presente, por su trabajo y por los planes que tenga para su futuro. Solicítele que le regale sabiduría para seguir sus sueños y que le dé su guía para tomar el camino correcto.

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