Espiritualidad
Lunes 28 de julio de 2025 - 12:49 PM

Las ‘ramas secas’ no deberían enredarnos

Si miramos con otros ojos, con los del alma, podemos empezar a descubrir que todo aquello que parecía un estorbo también tiene un propósito en nuestra vida.

No se deje opacar por las confusiones del alma.
No se deje opacar por las confusiones del alma.

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En medio de la rutina que llevamos por dentro, a veces nos sentimos como ‘enredados’ entre ramas secas y hojas caídas. Me refiero a esos días en los que miramos al frente y lo único que vemos son tallos marchitos que se interponen entre nosotros y el futuro.

Así suelen interpretarse nuestras preocupaciones cotidianas. Y aunque sabemos que, detrás de todo eso, hay un horizonte lleno de luz, pareciera que algo lo ocultara. Es como si nuestros esfuerzos no fueran suficientes, o como si algo estuviera fallando dentro de nuestro mundo interior.

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Esto no siempre tiene que ver con la carga de trabajo o con las circunstancias fortuitas. En ocasiones, lo que más pesa no es lo que tenemos por hacer, sino la forma en que lo estamos mirando.

Cuando nos dejamos llevar por la idea persistente de no ser capaces de alcanzar lo que soñamos, todo empieza a tornarse más pesado: las tareas simples se vuelven agotadoras y el entusiasmo se desvanece. Nos concentramos tanto en lo que ‘no ha salido bien’ o en las dudas sobre nuestro propio valor, que dejamos de ver las opciones que hay a nuestro alrededor.

Los problemas no nos dejan ver el horizonte.
Los problemas no nos dejan ver el horizonte.

Debemos aprender a reconocer cuándo el miedo se ha instalado como un filtro permanente que distorsiona todo lo que hacemos. No se trata de negar las dificultades, sino de no permitir que nos definan. Porque cuando creemos que nada tiene sentido, que todo esfuerzo es en vano, quedamos atrapados en un estado de ánimo que nos quita energía.

Es necesario aprender a encontrar gusto en lo que hacemos, incluso en lo cotidiano. Una taza de café y un trabajo bien hecho pueden ser fuentes de satisfacción si cambiamos nuestra actitud mental. La clave no está en hacer cosas extraordinarias, sino en redescubrir lo valioso en lo ordinario, en aquello que ya forma parte de nuestra vida.

Suele suceder que somos nosotros mismos quienes nos contamos historias limitantes. Nos decimos que “no podemos” o que es muy tarde. Pero, si somos sinceros, detrás de ese ‘parloteo’ se esconde un miedo profundo a no ser suficientes.

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Es necesario levantar la mirada, despegarla del suelo que solo refleja rutina y dirigirla hacia ese punto en el que renacen las posibilidades. Así se podrán descubrir alternativas que antes no se veían, así como caminos más claros.

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Sana reflexión

Cuando empezamos a ver nuestro propio camino con gratitud, aunque haya tenido baches y curvas, algo cambia dentro de nosotros. Lo que hoy se ve seco, mañana será abono; y lo que hoy confunde, más adelante puede revelar un camino más claro.

Dios, la vida, el Espíritu… como queramos llamarlo, tiene formas misteriosas de guiarnos. Solo necesitamos hacer silencio dentro, respirar profundo y recordar que, incluso cuando no vemos el horizonte, él sigue ahí, intacto, esperándonos.

Notas breves

¡Con corazón!
¡Con corazón!

Al reconectarnos con nosotros mismos, recuperamos la fuerza interior, la claridad, el rumbo y, sobre todo, volvemos a encontrar armonía en nuestras acciones. Cuando se actúa desde el corazón, todo cobra sentido.

Discutir envenena el alma.
Discutir envenena el alma.

Casi todos actuamos con base en nuestra propia lógica, pero, como no siempre nos preocupamos por escuchar a los demás, suelen generarse discusiones debidas a discrepancias en la manera de pensar. ¡Es preciso conciliar!

El examen de la vida.
El examen de la vida.

La vida es el examen más difícil. Muchos fracasan por intentar copiar a los demás o por creerse más listos a la hora de responder las preguntas, sin darse cuenta de que todos tenemos pruebas diferentes.

Peticiones a Él
Peticiones a Él

Eleve su voz a Dios con humildad y esperanza. Solicite que le conceda salud para seguir adelante con fuerza y gratitud; que bendiga su hogar con armonía, comprensión y amor verdadero; y que le dé la sabiduría necesaria para ir hacia adelante.

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El caso de hoy

¿Qué temores le afectan hoy? Compártalos con nosotros. Su testimonio será valioso para reflexionar juntos en este espacio. Puede escribirle a Euclides Kilô Ardila al correo: eardila@vanguardia.com. Él mismo le dará una respuesta.
¿Qué temores le afectan hoy? Compártalos con nosotros. Su testimonio será valioso para reflexionar juntos en este espacio. Puede escribirle a Euclides Kilô Ardila al correo: eardila@vanguardia.com. Él mismo le dará una respuesta.

Las inquietudes asaltan con frecuencia a nuestro estado de ánimo, especialmente en tiempos como los que vivimos. Sin embargo, cada una de ellas representa una oportunidad para abrirnos a nuevos horizontes, ya sea mediante la reflexión consciente o a través de estrategias saludables que fortalezcan el alma. Veamos el caso de hoy:

Sentirse atado de manos.
Sentirse atado de manos.

Testimonio: “En los últimos meses he estado experimentando una fuerte intranquilidad. Es como si estuviera atado de manos. Atravieso por situaciones difíciles que no he logrado resolver y que he ido postergando. A menudo, recuerdo cuando era niño y solía distraerme para escapar de los problemas que me afectaban. A pesar de ser un hombre adulto, no sé cómo proceder. Agradecería un consejo para desenredarme”.

Respuesta: Es normal sentir esa incomodidad cuando las situaciones difíciles se acumulan, pero lo que en realidad está ocurriendo es que, tal como cuando era niño, está buscando maneras de distraerse para evitar enfrentarse a lo que le está inquietando. Todos, en algún momento, caemos en esa trampa: intentamos evadir lo que nos incomoda o lo que nos retiene. Cuando somos niños, hay una especie de protección que nos permite no lidiar con las dificultades de manera directa, pero al llegar a la adultez, las realidades son otras.

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¡Desenrédese usted mismo! Si no toma esa decisión, nadie lo hará por usted. Lo invito a que enfrente cada uno de los retos que tiene de manera directa. Aunque en principio pueda sentirse perdido o confundido, es en ese proceso de enfrentar lo que parece abrumador donde realmente descubrirá su fortaleza interna. No se trata de encontrar soluciones inmediatas o mágicas, sino de dar pequeños pasos hacia la resolución. Al actuar de manera decidida, se abrirán caminos que ni siquiera esperaba, y lo que hoy parece un obstáculo insalvable, mañana se verá con otra perspectiva.

Lo importante aquí es ser receptivo. Permítase el tiempo para actuar, aprender y ajustar el rumbo según sea necesario. Recuerde: el futuro no se encuentra en los miedos del pasado ni en la parálisis del presente. Es en el ahora, al asumir lo que le corresponde, donde encontrará el camino hacia adelante.

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