Apartar los ojos durante una conversación puede aparecer cuando una persona intenta recordar información, organizar una idea o preparar una respuesta.

Publicado por: Redacción Vanguardia
Está hablando con alguien, le hacen una pregunta y, casi sin darse cuenta, baja la mirada antes de responder. Para quien está al frente, el gesto podría parecer una señal de timidez, nerviosismo o incluso desinterés.
La psicología lleva décadas estudiando qué ocurre con nuestros ojos durante una conversación. Las investigaciones muestran que apartarlos puede aparecer justo cuando el cerebro necesita concentrarse, recuperar información de la memoria o preparar lo que va a decir.
En otras palabras, esa persona que mira al piso unos segundos antes de contestarle podría estar prestando más atención a su respuesta, no menos. Lee: Antes de pensar que perdió el tiempo, recuerde todo lo que ha vivido
¿Por qué miramos hacia otro lado cuando estamos pensando?

Mantener una conversación implica hacer varias cosas al mismo tiempo. Escuchamos las palabras, observamos expresiones faciales, interpretamos gestos y pensamos qué vamos a responder.
El rostro de otra persona aporta mucha información visual. Cuando la tarea mental se vuelve más exigente, desviar momentáneamente la mirada puede reducir parte de esos estímulos y facilitar que la atención se concentre en lo que estamos pensando.
Este comportamiento es conocido en la literatura científica como “gaze aversion” o aversión de la mirada.
Un estudio publicado en Journal of Child Psychology and Psychiatry encontró que las personas tendían a apartar más la mirada mientras pensaban y que este comportamiento aumentaba cuando las preguntas eran más difíciles. Los investigadores lo relacionaron con el manejo de la carga cognitiva.
Publicidad

Por ejemplo, piense qué hace si alguien le pregunta de repente “¿Qué estaba haciendo exactamente el martes pasado a las 4 de la tarde?”.
Es bastante probable que durante unos segundos deje de mirar a esa persona mientras intenta reconstruir el recuerdo.
Una revisión publicada en Frontiers in Psychology encontró que la mirada cumple diferentes funciones durante una conversación. Quien escucha suele observar al interlocutor para obtener información de su rostro, mientras que quien está preparando una respuesta compleja puede apartar los ojos durante más tiempo.
La mirada también ayuda a organizar los turnos de una charla. Mirar al otro, apartar los ojos y volver a establecer contacto visual puede contribuir a indicar cuándo alguien quiere seguir hablando o cuándo está terminando su intervención.
Por eso nuestras conversaciones naturales no suelen consistir en mirar fijamente a los ojos de otra persona durante varios minutos. Quiza te interese: ¿Devuelve el carrito del supermercado? La teoría que sorprende tras este cotidiano gesto















