Espiritualidad
Lunes 26 de octubre de 2026 - 01:27 PM

Reflexión espiritual: ¡Atraviese el camino y vaya por lo suyo!

A grandes sacrificios, grandes satisfacciones; y a pequeños sacrificios, pequeñas satisfacciones. ¿Cuánto está dispuesto a dar por aquello que desea alcanzar?

Dios abre el camino, pero usted debe recorrerlo.
Dios abre el camino, pero usted debe recorrerlo.

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La vida le enseña que las cosas valiosas requieren tiempo, esfuerzo y dedicación. Detrás de cada sueño cumplido hay decisiones difíciles y sacrificios que, aunque no siempre se notan, hacen posible avanzar.

El camino difícil que conduce al éxito.
El camino difícil que conduce al éxito.

Imagine que se encuentra al pie de una montaña. Desde abajo puede ver la cima y soñar con llegar, pero sabe que el camino es empinado, que habrá piedras, cansancio y momentos en los que sentirá deseos de detenerse. Así ocurre con sus metas: cuanto más alto quiera llegar, mayor será el esfuerzo que deba realizar. Puede tomar una ruta fácil, pero quizá no lo lleve tan lejos; o aceptar el reto de subir paso a paso, sabiendo que cada esfuerzo lo acerca a la cima.

Si usted desea una vida mejor, emprender un negocio, estudiar o brindar bienestar a sus seres queridos, no basta con desearlo. Necesita actuar, organizarse y perseverar. Habrá días en los que deba levantarse más temprano, ahorrar en lugar de gastar o continuar a pesar del cansancio. Son decisiones que parecen pequeñas, pero, repetidas con constancia, producen grandes cambios.

Recuerde que sacrificarse no significa vivir sufriendo ni descuidar su salud y su familia. Debe aprender a elegir lo importante y renunciar, en ocasiones, a una satisfacción inmediata para alcanzar un bienestar mayor. También necesita descansar, disfrutar sus logros y reconocer sus avances. La clave está en mantener el equilibrio.

Haga una plegaria
Haga una plegaria

Puede encontrar fortaleza en Dios, en la oración y en sus principios, pero también debe poner de su parte. No basta con pedir que se abran los caminos si usted no está dispuesto a recorrerlos. La fe cobra sentido cuando se acompaña de responsabilidad, disciplina y acciones concretas.

Camino de sacrificios, recompensas y bendiciones.
Camino de sacrificios, recompensas y bendiciones.

Así como subir una montaña exige detenerse para recuperar el aliento, usted también puede hacer una pausa, revisar sus pasos y continuar. Lo importante es aprender de los tropiezos, corregir el rumbo y no confundir avanzar despacio con quedarse quieto.

Tenga presente que las grandes satisfacciones exigen grandes responsabilidades. Si quiere un negocio próspero, debe aprender a administrarlo; si desea una profesión, necesita dedicar tiempo al estudio; si busca estabilidad económica, debe cuidar sus recursos. No se trata de competir con los demás, sino de superar sus propias limitaciones y construir una vida con propósito.

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Tampoco subestime los pequeños esfuerzos. Ahorrar un poco, leer unas páginas o dedicar media hora diaria a una meta puede parecer insignificante, pero la constancia transforma esos pasos en resultados. Usted no necesita tener todo resuelto para comenzar; necesita voluntad para dar el primer paso y determinación para dar el siguiente.

Al final, usted decide qué quiere alcanzar y cuánto está dispuesto a esforzarse. Si desea llegar a una cima más alta, tendrá que prepararse para una subida más exigente.

Pregunta del día

¿Cuáles son esos temores que lo afectan en la actualidad? Háblenos de ellos para reflexionar al respecto en esta página. Envíe su testimonio a Euclides Kilô Ardila al siguiente correo electrónico: eardila@vanguardia.com En esta columna, él mismo le responderá.
¿Cuáles son esos temores que lo afectan en la actualidad? Háblenos de ellos para reflexionar al respecto en esta página. Envíe su testimonio a Euclides Kilô Ardila al siguiente correo electrónico: eardila@vanguardia.com En esta columna, él mismo le responderá.
  • Las inquietudes asaltan con frecuencia a nuestro estado de ánimo. No obstante, con cada cuestionamiento tenemos una posibilidad más para afrontar un nuevo horizonte, ya sea razonando o aplicando sanas estrategias para el alma. Veamos el caso de hoy:
Las preocupaciones del alma.
Las preocupaciones del alma.

Testimonio: “Tengo 38 años y atravieso por situaciones que jamás imaginé, como la ruptura de mi relación amorosa y la pérdida de mi trabajo. ¿Por qué me está pasando todo esto si soy un hombre de fe? Me siento confundido”.

Respuesta: Cuando varias situaciones dolorosas coinciden, es natural sentirse desorientado y preguntarse “por qué la vida ha tomado un rumbo distinto al que esperaba”. Perder el empleo y terminar una relación sentimental son experiencias que pueden afectar profundamente su tranquilidad y su confianza en el futuro. Sin embargo, no permita que estas circunstancias le hagan pensar que todo está perdido. A sus 38 años, todavía tiene mucho por vivir, aprender y construir.

Usted afirma ser un hombre de fe, y esa puede ser una fortaleza importante en medio de la incertidumbre. Tenga presente que creer en Dios no significa estar libre de dificultades ni comprender siempre por qué suceden ciertas cosas. La fe también se manifiesta cuando, a pesar de las dudas y el dolor, encontramos fuerzas para continuar. No interprete lo que está viviendo como un castigo ni piense que Dios se ha olvidado de usted. En ocasiones, no encontramos respuestas inmediatas, pero podemos apoyarnos en nuestras creencias, en las personas que nos quieren y en la disposición de buscar nuevas alternativas.

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Concéntrese en recuperar su tranquilidad, buscar nuevas oportunidades laborales y darse el tiempo necesario para sanar emocionalmente. Acepte que algunas pérdidas duelen y que comenzar de nuevo requiere paciencia.

Reflexiones cortas

¡Sin afanes, por favor!
¡Sin afanes, por favor!
  • Aprenda a caminar por la vida sin afanes, con paciencia y serenidad. Recuerde que no todo sucede cuando usted lo desea, pues cada cosa tiene su momento. Piense antes de actuar, disfrute el presente y entienda que las mejores decisiones nacen de la calma, no de la prisa. ¿De acuerdo?
¡No esté triste!
¡No esté triste!
  • No permita que las dificultades o los problemas le roben la alegría de vivir. Busque motivos para sonreír, disfrute la compañía de quienes le quieren y agradezca las pequeñas bendiciones de cada día. Aunque existan momentos difíciles, siempre puede renacer la esperanza en su corazón. ¡Ánimo!
Puede llegar lejos
Puede llegar lejos
  • Ser fuerte significa levantarse después de cada caída, enfrentar las dificultades con valentía y seguir adelante, incluso cuando el camino parece difícil. Cada obstáculo le deja una enseñanza, fortalece su corazón y le demuestra que usted puede superar más de lo que imagina. ¡Vaya hasta la cima y más allá.

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