lunes 04 de diciembre de 2023 - 4:10 PM

Tradición de las velitas, esta es su historia y la hora exacta en que debe encenderlas

El 7 de diciembre, la tradición de las velitas ilumina cielos y corazones en América Latina. Un ritual que teje luces y esperanzas.
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Entre las festividades prenavideñas, la tradición de las velitas el 7 de diciembre destaca como una llama ardiente en el corazón de América Latina. Este ritual, arraigado en la devoción religiosa y la celebración cultural, transforma las calles y los hogares en lienzos de luz.

Más allá de su belleza visual, las velitas simbolizan la esperanza, la unidad y la renovación espiritual. En esta nota, exploraremos la rica historia detrás de esta tradición centenaria y descubriremos por qué el 7 de diciembre se convierte en una noche mágica y llena de significado para millones de personas.

La Magia de las velitas:

El 7 de diciembre, una marea de pequeñas llamas ilumina las noches en muchos países latinoamericanos. La tradición de encender velitas en vísperas de la celebración de la Virgen de la Inmaculada Concepción se ha convertido en un fenómeno cultural que fusiona lo espiritual con lo festivo.

La hora exacta en la que se encienden las velitas varía, pero comúnmente es al anochecer, cuando el cielo aún conserva un tono azul profundo. Este momento marca el inicio de una celebración que implica más que solo luces parpadeantes; es un acto simbólico de fe y unidad.

En Colombia por ejemplo, se acostumbra que sea a las 7:00 p.m. por su conexión con el 7 de diciembre. Siendo esta noche una oportunidad para que las personas aprovechan para iluminar las calles con velas o faroles y reunirse entre familia para compartir esta celebración tan esperada.

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Las velitas se deben prender con respeto y con una intención clara en mente para que la buena energía fluya./ Archivo | VANGUARDIA
Las velitas se deben prender con respeto y con una intención clara en mente para que la buena energía fluya./ Archivo | VANGUARDIA

Un vínculo entre lo sagrado y lo cotidiano:

El 7 de diciembre, las calles se transforman en un mar de pequeñas luces que representan la fe y la esperanza. La tradición, con raíces en la religiosidad católica, se ha fusionado con elementos autóctonos, creando una celebración única que trasciende fronteras.

Las velitas simbolizan la luz de la fe, la alegría y la esperanza que la Virgen María trae al mundo. Cada pequeña llama encendida es una plegaria silenciosa, una expresión de agradecimiento y una demostración de unidad comunitaria.

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La hora mágica:

La pregunta que resuena en los hogares y comunidades es: ¿cuándo exactamente se deben encender las velitas? Aunque no hay una regla estricta, la tradición dicta que la mejor hora es al caer la tarde, justo cuando el sol se despide del cielo y la penumbra comienza a envolver el entorno.

Algunas comunidades organizan eventos especiales, desde procesiones hasta conciertos, marcando la llegada de esta hora mágica. La luz de las velitas se entrelaza con el crepúsculo, creando una atmósfera única que celebra la conexión entre lo terrenal y lo divino.

Se trata de un día en el que se se encienden las populares velitas como homenaje a la Inmaculada Concepción de María. / Archivo | VANGUARDIA
Se trata de un día en el que se se encienden las populares velitas como homenaje a la Inmaculada Concepción de María. / Archivo | VANGUARDIA

Orígenes y evolución:

La tradición de las velitas tiene sus raíces en la devoción católica hacia la Virgen María, pero a lo largo de los años, ha evolucionado para incorporar elementos culturales y regionales específicos. En algunos lugares, las velitas se colocan en patios, balcones y ventanas, mientras que en otros, se flotan en ríos y lagos, creando paisajes acuáticos iluminados.

La diversidad en la observancia de esta tradición refleja la riqueza cultural de América Latina, donde la espiritualidad se entrelaza con la identidad regional, creando una experiencia única para cada comunidad.


Una noche de esperanza:

El 7 de diciembre se convierte en más que un evento religioso. Es una celebración de la esperanza, la unidad y la fe compartida. Familias, amigos y comunidades se reúnen para participar en este rito que trasciende generaciones.

Mientras las velitas parpadean en la oscuridad, la luz que irradian va más allá de lo físico. Es un recordatorio colectivo de que, incluso en los momentos más oscuros, la fe y la solidaridad pueden iluminar el camino hacia un mañana mejor.

La tradición de las velitas el 7 de diciembre es más que un espectáculo visual; es un vínculo entre el pasado y el presente, entre lo sagrado y lo cotidiano. A medida que las velitas se encienden en toda América Latina, la noche se llena de una magia única que trasciende las diferencias y conecta a comunidades enteras en una celebración compartida.

En esta noche especial, las velitas no solo iluminan el camino hacia la Virgen María, sino que también iluminan los corazones de aquellos que participan en esta tradición centenaria, recordándoles la importancia de la fe, la esperanza y la unidad en el tejido de la vida cotidiana.

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Este artículo fue creado con la ayuda de inteligencia artificial, que utiliza machine learning para realizar los textos informativos. Además, fue revisado por un periodista de la sección web de Vanguardia.

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