Farándula
Martes 12 de enero de 2016 - 12:01 AM

Murió el actor del siglo XX y aún así ‘sigue siendo el rey’

Carlos Muñoz fue una institución en el cine y la televisión colombiana. De sus 73 años de vida, más de 60 los pasó al frente de una pantalla o en un teatro, haciendo lo que más le apasionaba.

Carlos Muñoz participó en más de 30 series televisivas, muchas de ellas como actor principal. Entre ellas se cuentan: ‘Semáforo en Rojo’ (1963), ‘San Tropel’ (1987), ‘Caballo Viejo’ (1988), ‘Calamar’ (1989), ‘Pandillas, Guerra y Paz’ (2005), ‘Merlina, Mujer Divina’ (2006), ‘Chepe Fortuna’ (2010) y ‘¿Dónde carajos está Umaña?’ (2012). (Foto: Archivo / VANGUARDIA LIBERAL)
Carlos Muñoz participó en más de 30 series televisivas, muchas de ellas como actor principal. Entre ellas se cuentan: ‘Semáforo en Rojo’ (1963), ‘San Tropel’ (1987), ‘Caballo Viejo’ (1988), ‘Calamar’ (1989), ‘Pandillas, Guerra y Paz’ (2005), ‘Merlina, Mujer Divina’ (2006), ‘Chepe Fortuna’ (2010) y ‘¿Dónde carajos está Umaña?’ (2012). (Foto: Archivo / VANGUARDIA LIBERAL)

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Publicado por: EUCLIDES KILÔ ARDILA

Era el sobrino de Alicita, en la legendaria serie de humor conocida como ‘Yo y Tú’; fue Pedro Camacho, en ‘La Tía Julia y el Escribidor’; y además hizo las veces de Jacobo González en la telenovela ‘Merlina, Mujer Divina’. También interpretó al senador Germán Forero, durante 2005, en la serie ‘Pandillas, Guerra y Paz’.

Claro está que mucho antes, presidió las misas del Padre Pío Quinto Quintero, con sotana y sermón, en el maravilloso pueblo de ‘San Tropel’. Luego se alzó la sotana y ‘el amor le llegó sin darse cuenta’, al interpretar a Epifanio del Cristo Martínez, en ‘Caballo Viejo’.

El prestigioso actor que inmortalizara a estos y a otras docenas de personajes a lo largo de su brillante trayectoria artística, falleció ayer a las 8:30 a.m.

Nos referimos a Carlos Muñoz, quien con sobradas razones fuera considerado como el actor del siglo XX en Colombia.

El artista, quien era natural de Puente Nacional, Santander, fue intervenido de una hernia hiatal y era atendido, desde el pasado 23 de noviembre, en la Clínica Reina Sofía, de la capital de la República.

Aunque ya afrontaba precarias condiciones de salud, el pasado 3 de enero, Muñoz conmemoró su aniversario número 73.

Las personas más allegadas a él recuerdan que fue un hombre muy leal con sus amigos; que era directo, frentero, valiente y de gran personalidad.

Como buen santandereano que fue, empeñó su palabra y se la jugó por la Televisión Regional del Oriente, TRO, tras su paso por la Comisión Nacional de Televisión, CNTV, sin contar que siempre respaldó el Festival ‘Santander en Escena’.

Destacada carrera

Su vida artística comenzó desde niño, cuando apenas tenía 9 años. De hecho, sus primeros pasos los dio en la Radio Nacional en el grupo escénico infantil.

De ahí saltó al grupo de mayores de la Radio Nacional al lado de su padre, José Antonio Muñoz. En la emisora le dio vida a ‘Edipo Rey’, con la Orquesta Sinfónica.

En 1954, cuando llegó la televisión a Colombia, fue de los primeros en aparecer en escena.

Finalizando la década de los años 50 se destacó con el papel de Carlitos, en la serie ‘Yo y Tú’, e inició su larga carrera en la pantalla chica.

Desde entonces recibió tantos premios, condecoraciones y estatuillas que, de manera literal, sería interminable de mencionar en esta página.

No obstante, además del galardón del actor del siglo pasado, habría que precisar que por su trayectoria, en marzo de 2015 recibió en los Premios India Catalina el galardón ‘Víctor Nieto a toda una vida’ dadas sus notables décadas de carrera profesional.

Realizó más de 20 películas y en teatro participó en obras como ‘Los japoneses no esperan’, ‘Doña Flor y sus dos maridos’ y en 2011 estuvo en ‘Toc Toc’.

De igual forma, hizo voces institucionales e incluso dirigió el Festival de Cine de Santander, con el que acercaba a los niños a las salas de cine y al mundo de la producción y creación del séptimo arte.

A finales de la década de los 90 se alejó de las tablas y de las cámaras. Su paso por el Senado de la República y por la CNTV, de la que fue director, lo mantuvieron varios años por fuera de la actuación.

Carlos Muñoz decía que, de no haber sido actor, le habría encantado ser diplomático; pero que entre la televisión, el cine y el teatro, definitivamente se quedaba con los dos últimos.

De hecho, volvió a la televisión para ser el profesor y guía de los concursantes de la segunda versión del reality “Protagonistas de novela 2”, que presentó RCN, en 2003.

En el VI Encuentro Nacional de Críticos y Periodistas del Cine, en Pereira, recibió otro homenaje a su vida y obra, y se proyectó una de las dos películas en las que actuó en la década de los 60: “Cada Voz Lleva su Angustia”.

Hoy las voces de tristeza y de nostalgia por su partida también se hacen escuchar. Y es que como siempre se le escuchó decir en aquellos libretos, cuando interpretaba al viejo Oliverio Currea, en la telenovela ‘Amándote’, ‘todo pasado fue mejor, tal y como decía mi abuelo”.

La gente hoy sostiene que él, más allá de su muerte, ‘sigue siendo el rey’.

¡Y sí! Bastará con recordar a Carlos Muñoz en su gran papel como el gobernador Adán Corona, en aquella magistral producción de Caracol Televisión que protagonizara con la también desaparecida María Eugenia Dávila, para comprobar lo grande que fue. Esa producción, elaborada en 1984, basada en el éxito del libro del mismo nombre, escrito por David Sánchez Juliao y adaptada para la televisión por Martha Bossio, lo puso en lo más alto de su vida artística.

LÍNEA DE TIEMPO: ALGUNOS DE SUS grandes personajes

Yo y Tú (1956)

En esta comedia, Carlos Muñoz hizo parte del elenco principal como Carlitos, el sobrino de Alicia del Carpio.

La serie estuvo al aire durante más de 20 años.

Pero sigo siendo el rey (1984)

El papel del gobernador Adán Corona significó para Carlos Muñoz el primer reconocimiento nacional como mejor actor principal, en los premios India Catalina. En esa novela, María Eugenia Dávila, quien falleciera hace poco, actuó con él.

San Tropel (1987)

La memoria de los colombianos no olvidará al padre Pío Quinto Quintero, que hizo llorar a los televidentes con su muerte. La calidad de la actuación fue reconocida con otro premio.

Caballo

Viejo (1988)

Epifanio del Cristo Martínez impactó al país al lado de Silvia de Dios, quien hizo el papel de Nora. La historia retrataba el amor entre una niña y su tío. En esa producción, Carlos Muñoz confesó que se sintió muy ‘rejuvenecido’.

Calamar (1989)

Los personajes del Capitán Olvido y Artemio Leguizamón fueron la sensación en la primera telenovela colombiana que tenía un muñeco como parte del elenco: el inolvidable Guri Guri.

¿Dónde Carajos está Umaña? (2012)

Fue una de sus últimas apariciones en televisión. Le dio vida a

Fidel Daza.

Después de carlos

Ayer se fue uno de los grandes.

Fue el mejor de aquellos que pertenecieron a la maravillosa época dorada de la televisión colombiana: Carlos Muñoz.

Era, sin duda, un verdadero exponente de lo que un actor de método y disciplina debe hacer sobre el escenario de un teatro, un set de grabación o frente a una

cámara cinematográfica.

Él lo tenía todo, sabía lo que hacía y nos lo dejó claro con cada personaje.

Tuvo que vivir y gozar el agridulce cambio de la ‘industrialización’ del arte escénico en nuestro país, con la llegada de la televisión en los años 50.

Tres etapas de la evolución de su arte escénico en este medio -la pasión, el lujo y el vacío- son la prueba de haber vivido el cambio de toda una vida artística con un final no muy feliz, como al que ya nos tenía acostumbrado en las telenovelas en las que -con sus personajes- nos encantaba cada noche.

Cuando la televisión llegó a Colombia fue esta quien tuvo que adaptarse a los actores que venían de las tablas y no al contrario. La ‘pasión’ con las que fueron hechas las primeras producciones televisivas hacían de ellas verdaderas joyas, porque eran los mismos intérpretes quienes se encargan de hacer de un libreto –a veces mediocre- un verdadero derroche de emociones, sentimientos, risas y sobre todo de encanto.

La televisión se convirtió así en un ‘lujo’. Quien estuviera en ella era digno de admiración y de respeto, pero al mismo tiempo objeto de repudio para quienes la veían como algo banal y sin mérito alguno: o se amaba o se odiaba, no había punto intermedio.

Pero de un momento a otro la situación tomó un giro y dejó de ser lo que era. Ya no importaba el actor, el personaje, la historia, el desarrollo de las emociones, ahora solo importaba el presupuesto y la publicidad. La actuación se había vuelto ‘vacía’ y Carlos fue testigo de ello.

Hoy las producciones nacionales están llenas de diálogos predecibles, personajes estereotipados, escenas sin encanto, risas forzadas y lágrimas por encima.

Atrás quedó esa magia que hacía a los actores colombianos tan encantadores, y toda esa época dorada- que fue tan de él- quedó sepultada para siempre.

Quizá Carlos, y los demás compañeros de su generación, tendrán para la eternidad -en su mente y en sus corazones- lo que fue haber vivido una época donde el arte escénico era una mezcla de encanto, pasión y personalidad; pero somos quienes quedamos aquí los que tendremos que ‘disfrutar’ de las cenizas de lo que algunos aún llaman ‘televisión’. Q.E.P.D Carlos Muñoz.

Publicado por: EUCLIDES KILÔ ARDILA

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