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Domingo 18 de diciembre de 2022 - 11:26 AM

Brad Pitt cumple 59 años: Amores y excesos del último galán de Hollywood

Hoy, el actor estadounidense cumple 59 años y recordamos el papel con el que saltó a la fama en 1991.

El actor, que no ha estado alejado de la polémica, es una de las grandes estrellas del cine moderno. EFE  / VANGUARDIA
El actor, que no ha estado alejado de la polémica, es una de las grandes estrellas del cine moderno. EFE / VANGUARDIA

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Nació en Oklahoma, pero creció en Missouri y estuvo a punto de recibirse de periodista antes de emigrar a Los Ángeles para probar suerte como actor. El golpe de fama le llegó como el cowboy sexy de Thelma y Louise a los 28 años; se consagraría después como el heredero de las grandes estrellas de Hollywood. Pero los romances en el set, el alcoholismo y las drogas fueron parte del combo del estrellato.

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Para ser Brad Pitt hay que creerse Brad Pitt, y Brad Pitt tiene con qué. Es el andar natural que lo consagró desde Thelma y Louise (1991) como un sex symbol relajado y de rasgos perfectos y, con su sombrero de cowboy, lo convirtió a los 28 años en el heredero moderno de Steve McQueen, haciendo dedo en plena ruta con sus jeans y su remera inmaculada como si hubiera escapado intacto de un Western del Rey del Cool. Es el aire de galán deconstruido que lo hizo batirse al gran duelo de su vida, el del salto a la fama, blandiendo un secador de pelo como su mejor arma.

Quentin Tarantino, el director que terminó de moldearlo como actor de carácter en Inglorious Basterds (2009) se lo dijo hace unos meses a GQ: “Tiene la presencia en pantalla de las viejas estrellas de cine. Es realmente un galán. Es realmente masculino y también está por encima de todas las tendencias; entiende el chiste... Pero lo que sabemos los directores y actores que trabajamos con él es que eso que lo hace increíblemente talentoso es su habilidad para entender cada escena. Tiene una manera instintiva de entender”.

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Su primer premio Óscar

Brad Pitt exuda una rara atemporalidad, sostiene quien también lo dirigió en Erase una vez... en Hollywood (2019) en el papel que le valió su primer Óscar como Mejor Actor de Reparto –ya tenía uno como productor de 12 años de esclavitud (2012)–. “Es una de las últimas grandes estrellas de cine, como Paul Newman, Steve McQueen y Robert Redford”, dijo Tarantino a GQ en julio pasado. Es algo que también vio en él el propio Redford, con quien se lo compara desde sus comienzos. No es casual que lo eligiera para protagonizar Nada es para siempre (1992) en el que fue su primer rol dramático importante, casi como un joven alter ego del galán de Dos hombres y un destino (1969).

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A Gwyneth Paltrow la conoció en 1994 en el set de Seven. En el papel de un detective tras la pista del asesino serial (Kevin Spacey) que ajusticiaba pecadores capitales, fue el film con el que finalmente sintió que pudo dejar atrás “esta cosa de ‘chico lindo’, para encarnar a alguien con fallas”, como le dijo por entonces al Chicago Sun-Times.

Fue una actuación elogiada por la crítica, que dejó de verlo como un simple vaquero hot con talento para enamorar señoras. Su carrera no paraba de expandirse y en el amor no podía irle mejor: le dedicó a Paltrow –”el amor de mi vida”, la llamó entonces– el Globo de Oro como Mejor Actor de Reparto por Doce Monos (1995).

Cuando se separaron, en 1997, ella quedó devastada: “Yo me enamoré perdidamente de Brad. Era tan hermoso y tan dulce, quiero decir... ¡era Brad Pitt! Mi padre estaba destruido cuando cortamos. Y yo era muy chica, tenía 22 cuando nos conocimos y recién senté cabeza a los 40. No estaba lista, era demasiado bueno para mí”.

“Era demasiado bueno para mí”: Gwyneth Paltrow

En una charla, publicada hace exactamente tres años por la revista Interview, Pitt le confesó a su amigo que aún lidiaba con la culpa por elecciones pasadas de las que no estaba orgulloso: “Creo que es un gran acto de perdón para conmigo poder valorar esos traspiés, porque trajeron alguna sabiduría. No puedes tener una cosa sin la otra. Es algo que estoy entendiendo recién ahora”, dijo quien asegura haberse mantenido sobrio desde que en 2016 fue denunciado por la madre de sus seis hijos –Angelina Jolie– tras un confuso incidente en su jet privado en el que habría llegado a la violencia física contra Maddox, el mayor de los niños que adoptó junto a la actriz durante los doce años de su relación.

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Su historia con Jolie también comenzó en un set de filmación, durante el rodaje de El señor y la señora Smith (2005). Fue pasional y escandalosa. El acababa de separarse de la novia de América, Jennifer Aniston, y el público tomó partido por su adorada Rachel Green de Friends: si Jen era la buena, Angelina era la mala. Hacía apenas un mes que la rubia había pedido el divorcio cuando él y Jolie fueron fotografiados con Maddox en una playa de Kenia. Medio año después, la pareja –que los medios bautizaron inmediatamente como Brangelina– anunció que ella estaba embarazada de Shiloh. Pitt ya estaba haciendo los trámites para darle su apellido a Maddox y a Sahara, la niña que adoptaron en Etiopía.

Un divorcio escandaloso

El combo de la familia se completó de manera vertiginosa: en menos de un año, eran cinco, y pronto se sumarían Pax –a quien adoptaron en Vietnam–, y los mellizos Knox y Vivienne. Hello! pagó US$14 millones por las fotos de los recién nacidos –la mayor suma pagada jamás por la imagen de una celebridad– y ellos donaron el total de la venta a la fundación de ayuda humanitaria Jolie-Pitt. Lo habían hecho antes con las fotos de la recién nacida Shiloh, a quien la prensa llamó entonces “el bebé más esperado desde Jesucristo”.

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Con Aniston se había casado en Malibú en julio de 2000, apenas dos años después de que los agentes de ambos arreglaron la primera cita (“Todo fue demasiado fácil. Supimos desde el primer momento que estábamos destinados a estar juntos”, diría después ella). Con Jolie, en cambio, se casó tras una década de amor y frente a su numerosa y diversa familia. Había asegurado antes que no pensaba pasar por el registro civil hasta tanto no pudieran hacerlo también las parejas del mismo sexo.

La batalla legal por la custodia de los hijos que tuvo con Jolie todavía no quedó atrás a seis años del anuncio de su separación. Las expectativas de sus admiradores en todo el mundo para que vuelva con Aniston –sobre todo, cuando ella también se divorció y comenzaron a mostrarse juntos en público, como dos buenos amigos–, tampoco.

La gente siempre apostó a la pareja de la chica buena y ese “buen tipo de Missouri”, como lo describió tantas veces la propia Jennifer. En febrero de 2019, él fue uno de los invitados a la fiesta de 50 de Aniston. Se decía que habían vuelto a hablar seguido y que ella fue una confidente incondicional durante su conflictivo divorcio.

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