La soprano es maestra en interpretación.

Publicado por: Natalia Carrillo Ascencio
Julieth Lozano inició estudiando Ingeniería Industrial pero la música la fue cautivando “despacito” hasta que tomó la decisión de trabajar día y noche por su gran sueño, ser la mejor cantante de ópera del mundo. Y es que la artista bogotana ha sabido conquistar el público, no solo el colombiano sino también a la audiencia internacional. “La ópera me encanta sobretodo por el hecho de que no se usa micrófono, es solo el poder de la voz”, expresa.
Esa voz que es la más aguda entre las que conforman el registro vocal humano y que la convierte en la joven más talentosa del género de música teatral en el que la acción escénica se armoniza, se canta y tiene acompañamiento instrumental. Julieth viene de una familia caribeña: su padre es cartagenero y su madre barranquillera oriunda de Campeche, Baranoa. Sus raíces musicales se le atribuyen a Pedro Rolong, su bisabuelo, un trompetista y compositor soledeño, quien integró la Orquesta Pacho Galán y dirigió el grupo La Libertad.
Le interesa: “La Mesa”, el primer álbum familiar de Daniel Calveti
Julieth se graduó de la Universidad Central de Bogotá. Con la beca Irene Hanson y el premio Sybil Tutton de Help Musicians UK, es artista en Ópera del Royal College of Music en Londres. “Busco compartir lo que es mi país y la versión bonita que nosotros sabemos que tiene Colombia y no la que conocen de este lado del mundo”, dice Lozano.
Quienes ven sus presentaciones no se imaginan la preparación que hay antes de cada concierto, Julieth acostumbra a hacer una meditación, realiza algunos ejercicios de afirmación, manifiesta lo que espera de cada acto, para así estar en el estado correcto cuando está en escena.
“En estas competencias es inevitable sentir nervios. Hacer arte tiene un riesgo y lo hace a una vulnerable y eso genera nervios porque estás haciendo algo que amas con tanta pasión”, señala la bogotana, quien reside hace ocho años en Londres.

Con una opereta cubana, la soprano Julieth Lozano encantó a los jurados de Cardiff Singer of the World Competition, por encima de más de 400 participantes. “Escogí una zarzuela cubana porque su historia es interesante y es importante tener ritmos de nuestro lado del mundo en el escenario, no solo los europeos”, afirmó la artista en la premiación del concierto.















