Para nadie es un secreto que el santandereano habla fuerte, suele pisar la conversación del otro, mover mucho sus manos, además de gesticular y por supuesto acudir a su acento golpeado cuando está de mal genio.

Publicado por: PAOLA BERNAL LEÓN
Para muchos eso hace parte de la idiosincrasia y no hay forma de ir contra esas raíces o costumbres arraigadas. Pero lo cierto es que el tono perfectamente se puede graduar y se le puede dar a las manos una función más amigable cuando se habla, más allá del simple manoteo.
Para cualquiera resulta una tarea fácil aprender a escuchar al otro mientras habla y posteriormente retomar la palabra.
Puede que las anteriores características sean mucho más fáciles de adaptar que el acento golpeado que se encuentra tan marcado en algunos santandereanos.
Pero algo que sí es inconcebible es que algunos santandereanos, no todos, traten de escudar su grosería, imprudencia o falta de respeto diciendo que son muy 'frenteros' y que dicen las cosas como son, gústele a quien le guste.
Una cosa muy diferente es que usted sea capaz de decirle la verdad en la cara a una persona si así se lo pide, y lo haga de forma asertiva, manteniendo la compostura y sin rasgarse las vestiduras.
Pero otra cosa es que nadie le esté preguntando su opinión y usted vaya por la vida diciéndoles a las personas algo que no le compete, entrometiéndose en los asuntos personales de los demás y cayendo muy mal a donde va.
De ser así no solo estará deteriorando la imagen de los santandereanos, sino desfasándose de la realidad y ganándose enemistades gratis.
Preguntas y respuestas
Erly Maritza Rodríguez
Psicóloga
¿Qué es ser "frentero"? Ser frentero es un término que una persona puede llegar a interpretar de la forma que más le conviene. Pero frentero debería estar relacionado con ser asertivo, que es saber decir las cosas en el momento adecuado, en el lugar adecuado y a la persona que corresponde.
Ser asertivo es hacer valer mis derechos sin transgredir ni lastimar a las demás personas. Por supuesto puedo decir lo que pienso porque es un derecho, pero sin lastimar a otros. No se trata de tener el derecho a decir la verdad en la cara si no soy cauteloso o si no pienso antes de hablar.
Muchas personas viven diciendo que son frenteros, pero son entrometidos pues nadie les pregunta y al contrario opinan sin ninguna mesura. ¿Hasta qué punto estas personas se convierten en blancos del rechazo social? Esas personas olvidan que existe una distancia entre mi espacio personal y el del otro y lo sobrepasan porque creen que tienen el derecho a opinar.
Puede que estas personas sean habilidosas sociales y por eso se sientan cómodos para decir todo lo que piensan, pero no saben que están trasgrediendo el espacio íntimo de los demás y por supuesto los llevará a recibir rechazo social. Es así como esa misma habilidad social que tenía se convierte en una debilidad, pues en todo grupo existen también normas por cumplir.
Los santandereanos tienen ciertas expresiones corporales y tono de voz fuerte al hablar. ¿Se pueden modificar para cambiar esa imagen de personas busca pleitos o malgeniadas? Claro que sí, eso se combate fácilmente pues es cuestión de educación y cultura. Podemos empezar por no gritar cuando hablamos; los mismos padres deben pedir las cosas con un tono de voz bajo, sentarse con sus hijos a dialogar y no vivir a grito entero.
Como santandereanos debemos empezar por resaltar cualidades de nuestra cultura, como el hecho de ser considerados trabajadores apegados a nuestros oficios y profesiones, para dejar a un lado esa imagen de malgeniados.
Definitivamente el santandereano podrá ser más asertivo si combate ese golpeado en la forma como habla. Una persona puede aclarar lo que tenga que decir pero sin levantar la voz, sin mover las manos, porque al hacerlo está invadiendo el espacio de otro y eso es lo que nos hace quedar mal ante los demás.
Henry Giovanni Rondón R.
Psicólogo
Magister en Psicopedagogía Clínica
¿Qué podríamos definir por frenteros? Desde el sentido etimológico, la palabra frentero se definiría como "aquel que se encuentra en frente o a la cabeza de... pero otra definición es la que subyace en el contexto etnolingüístico del santandereano. Esta se relaciona más con la asunción de actitudes agresivas en las relaciones interpersonales. Otra definición de este tipo hace referencia a la capacidad resiliente de afrontar las situaciones adversas de manera airosa.
¿Hasta qué punto dárnoslas de 'frenteros' puede acarrearnos rechazo social? Aquel frentero que mueva la mente colectiva hacia un deseo inconsciente generará un agrado social y puede llegar a convertirse en un líder, pero el sujeto que mueve la mente colectiva hacia la injusticia y la falta de cooperativismo social produciría inevitablemente el rechazo social; esto se ve en los realities de televisión y sus sistemas de votación para elegir a los ganadores que el televidente escoge.
¿En qué momentos de la vida sí debemos ser 'frenteros'? Ser "frentero" es ser un sujeto con una agresividad buena que la potencialice hacia el cumplimiento de metas y objetivos, así como al diseño, planeación y ejecución de proyectos magníficos e increíbles dentro de su contexto particular.
"Podemos afirmar que hay un sentido inconsciente del conflicto en las relaciones humanas y cuando el sujeto rompe dicho umbral inconsciente, hace latente estos comportamientos inadecuados en las relaciones humanas".
Henry Rondón, Magister en Psicología clínica.
Recomendaciones
1. Cuando alguien esté hablando permítale terminar sin ser interrumpido.
2. Cuando esté en grupo mire hasta qué punto todos son capaces de respetar la palabra. Si al contrario ve que varios se pisan los comentarios, muchos se quedan con la palabra en la boca o algunos son ignorados, de manera sutil participe retomando el orden en el grupo.
3. Gesticule muy bien, no hable a toda prisa creyendo que así le prestarán más atención o le entenderán mejor. Eso solo genera interferencia.
4. Cuando vaya a defender sus posturas hágalo de forma pausada, tranquila, suave. De esa forma también puede expresar un "a mí no me parece".
5. Como padres de familia enséñeles a sus hijos a no gritar. No salga por la ventana y de un solo grito le diga a sus hijos que deben entrarse de inmediato. Tampoco llame a gritos a alguien al teléfono: vaya hasta el cuarto de esa persona y comuníquelo. No llame a todo pulmón a sus familiares para que pasen a la mesa, acérqueseles y hágales la invitación de forma cordial. Cosas tan sencillas ayudarán.
6. Escuche al otro para que tenga claro qué le están queriendo decir y no se preste para malinterpretaciones.
7. Si ya se subió de tono, sea capaz de identificar su mala actitud, ofrezca disculpas o simplemente retome de forma pausada hablando de sus diferencias.
8. Cuando esté hablando con alguien y esa persona le manotee o le alce la voz, pídale con toda cordialidad que deje de hacerlo. Si usted baja automáticamente la voz seguramente la persona lo hará. Haga la prueba.
Errores que usted debe evitar cuando defiende sus ideas
1. Mover las manos en señal de ofensa.
2. Elevar el tono de la voz.
3. No escuchar al otro y creer que levantando más la voz la otra persona tendrá que callarse y escucharlo a usted.
4. Quedarse en argumentos sin sentido como "es que yo pienso que así debe ser" o "yo tengo la razón", o "las cosas se hacen como yo ordene".













