Sería terrible que esa persona a la que usted se ha abierto como un libro para contarle su vida, sus secretos, termine traicionándolo. Seguro sentiría una gran decepción, molestia y una tristeza enorme. Por eso aprenda a elegir bien a ese confidente, pues muchos pueden ser amigos, pero otros no tanto.

Publicado por: PAOLA BERNAL LEÓN
Hay que tener las antenitas de “vinil” muy atentas para elegir a un buen confidente. Seguro entre su gran número de conocidos cuenta con los dedos los verdaderos amigos, esos que le han pasado el pañuelito para que limpie las lágrimas, o esos que han celebrado de corazón sus triunfos y sin ninguna envidia o máscara.
Pero en ese grupo selectivo usted sabe que hay algunos que son “boquisueltos”, que van contando todo lo que los demás le confían, que no se guardan nada para ellos. Pues bien, esa ya es una señal de que esa persona no podría ser su gran confidente, sin que deje de ser su amigo: puede ser su amigo de parranda, de viaje, un muy buen amigo.
En ese mismo grupo también puede estar ese amigo que cuando habla dice palabras muy sabias, que escucha y no responde de inmediato sino que llega con la respuesta más acertada, así que esta señal ya es evidencia de que podría esperar de él un comentario sincero y objetivo.
También está el amigo o la amiga que escucha, que puede estar ahí una hora frente a usted analizando lo que dice, que no le dará consejos pues cree que no es la persona más indicada, pero que sí tendrá la disposición para oírla y ayudarle a cambiar su estado anímico inventando algún plan divertido.
Por eso la invitación es a que sea más analítico, más selectivo, sepa qué confiar y qué no, que pueda guardarse algo para usted y su privacidad, que cuando hable algo sobre su vida tenga en cuenta las implicaciones de que terceros intervengan.
Sólo así podrá elegir un buen confidente o varios, que nunca lo traicionarán ni irán contando por donde vayan su vida a terceros.
Me traicionó mi confidente
Seguro será un dolor muy fuerte, casi una decepción. Usted se sentirá traicionado, sin importar si lo contó de buena fe o producto de su imprudencia. De entrada es probable que se enoje con él o con ella, incluso que acabe la amistad, dependiendo de la gravedad de la falta.
Pero es bueno que en primera medida se acerque y pregunte por qué lo hizo. “Es el momento para dialogar con la persona y entender por qué lo contó, cuál fue el motivo para decir las cosas que se habían confiado y dependiendo de sus razones determinar si se puede seguir confiando en esa persona o es necesario tener una persona más leal con nosotros”, enfatizó la psicóloga Marcela Callejas.
Y es probable que muchos se cierren a las personas, después de la imprudencia de su confidente. Pero la invitación de los psicólogos es a que sean precavidos y tampoco se guarden todo lo que les sucede, pues es necesario exteriorizar con alguien los problemas de la vida.
Preguntas y respuestas
Marcela Callejas
Psicóloga
¿Qué características especiales debe
tener esa persona, precisamente para estar confiados de que no contarán nada ni nos traicionarán más adelante? Lo primero a tener en cuenta es el tiempo que llevo de conocer a esa persona, puesto que de entrada no se puede confiar en alguien que se acaba de conocer. Esa persona debe demostrar ser leal, sincero y que brinde buenos consejos, sea para corregir o para ayudar en los momentos que sea necesario.
¿Qué señales nos indican lo contrario, que esa persona a pesar de ser nuestra amiga o amigo no cumple con los requisitos para ser confidente de nuestras cosas más íntimas y privadas? Cuando alguien dice ser tu amigo esa palabra incluye que sea incondicional para ti, que te brinde ayuda adecuada en momentos que sea necesario, es decir, amiga es aquella persona que ante todo busca tu bienestar y no aquella que te lleva a realizar actos o decir cosas que no son debidas; es ahí cuando debes pensar si realmente quien dice ser tu amigo lo es en realidad.
Hay personas que prefieren confiar en una persona del sexo opuesto a ellos, porque consideran que hay más objetividad. ¿Qué decir al respecto? ¿Es muy relativo? La escogencia de amigo por género depende de la experiencia que cada persona tenga. Es claro que entre mujeres en ocasiones se dé una mayor rivalidad y siempre esté la discordia de quién es mejor entre las dos. Entonces es por esta razón que algunas mujeres dicen que los hombres son mejores consejeros debido a que no tienen por qué competir. Además en cuestiones de géneros siempre va a existir diferencias de pensamiento, lo que permite tener otro horizonte.
¿Dentro de ese grupo de amigos debemos confiar en el más callado, en el que no me ha contado nada de nadie, es decir, analizar muy bien esas señales? En el grupo de amigos vamos a tener diversidad de personalidades que nos ayuden a determinar quién es confiable y quién no. Es claro que aquella persona que no dice nada o siempre está callado puede dar indicios de que es una persona ideal para confiar, pero también es bueno mirar otras señales, porque puede que en alguna ocasión esa persona tímida o callada dé sorpresas. La gran señal para escoger un confidente es que podamos sentir seguridad y empatía hacia la otra persona. Seguro tendré más empatía con un amigo que con otro, ese confidente es la persona que se ha abierto en el momento que se ha necesitado.
Erly Maritza Rodríguez
Psicóloga
¿Qué señales debemos tener presentes cuando queramos elegir en nuestro grupo de amigos a un confidente? El círculo social es muy amplio, pero debemos darnos cuenta quién de todos es prudente, guarda secretos, es cuidadoso con sus relaciones interpersonales, qué comentarios hace de los demás, cómo son sus relaciones. No podemos olvidar que lo que haga con los otros, lo hará con nosotros, por eso si vemos que es quisquilloso, si hace el mal comentario, no será un buen confidente.
Dentro de las señales claras está el tiempo que llevemos de conocer a esa persona, la amistad o relación que llevamos y definitivamente el comportamiento en sus relaciones interpersonales.
¿Cómo abordar a ese amigo que comentó nuestras cosas con otros? Debemos ser frenteros, no podemos dejar pasar la situación, verlo como algo pasajero porque puede repetirse y ser aún más delicado. Es clave llamar las cosas por su nombre, siempre en buenos términos y definitivamente marcar distancias con esa persona. Debemos dejarle claro que fue incómodo para nosotros su comportamiento.
Ante una traición, muchas personas prefieren cerrarse a sí mismas y no confiar en nadie más. Es difícil que vuelvan a depositar la confianza en otros precisamente porque fueron traicionados, pero así como hay personas que actúan de esa forma, otros asumen con madurez la situación y son más atentos y selectivos respecto a sus amigos, incluso mucho más prudentes. Después de una traición o imprudencia por parte del confidente, debemos hacer un ejercicio personal para saber qué cuento y a quién le cuento.
Señales de un mal confidente
1. Ese amigo o amiga que ha venido a usted a contarle cosas de otra persona. Eso es señal de que lo que usted le cuente también será voz populi dentro de su círculo social.
2. Esa persona que todo lo toma a broma, que le dice que no haga “show” por todo, tampoco le servirá de confidente.
3. Una persona del sexo opuesto que incluso en alguna oportunidad le haya demostrado sus sentimientos, pero no haya pasado a otro nivel, no puede ser su confidente. Mucho menos llegar a contarle sus problemas de pareja, pues será evidente la falta de objetividad.
4. No puede ser confidente alguien que conoce hace poco tiempo.
5. Una persona cercana a usted que no le ha contado nada de sus cosas íntimas, tampoco puede ser confidente, pues es señal de que no confía aún en usted.
Señales de un buen confidente
1. Un buen confidente puede ser una persona mayor a usted, con más experiencia en la vida, a la que usted admire por los resultados que ha logrado en su esfera personal. Si usted siente respeto hacia esa persona, ya es una buena señal de lo buen confidente que será.
2. Una persona que es una tumba, no porque sea tímida o retraída, sino porque usted ha podido evidenciar su prudencia, porque es una persona que no le gusta el chisme de corrillo, que lleva una vida calmada, que cuando tiene problemas es prudente, sabio.













